Reseñas

Un Vikingo En Al-Ándalus – Víctor J. Andrés

Una flota de vikingos haciendo estragos a orillas del Guadalquivir, traiciones en el seno del reino musulmán y un romance como puente entre ambos pueblos son los principales ingredientes de Un Vikingo En Al-Ándalus, una novela trepidante y humilde. Su argumento combina sucesos y personajes ficticios con otros verídicos, bajo un riguroso trasfondo histórico que saca a relucir un esmerado ejercicio de documentación.

El trabajo escapa de cualquier foco mediático, siendo distribuida modestamente en Internet, ferias de libros y librerías localizadas. De hecho, fue conociendo personalmente al autor cómo pude dar con esta obra. Compartía unos vinos con un buen amigo en la Bodega Adolfo de Benalúa, lugar de encuentros y tertulias literarias, cuando el propio bodeguero por entonces, Víctor J. Andrés, me advirtió del cercano advenimiento de su segundo libro. En 2011, el escritor leonés publicó su primera novela, El Godo, ambientada en la conquista musulmán y el fin del período visigodo en la Península, marcada en mi lista como pendiente.

En esta tentativa, nos trasladamos al Siglo IX a tierras danesas para conocer la historia de dos hermanastros, Ivar y Gunrod, hijos de un gran guerrero vikingo. A pesar de su condición diversa, piloto de drakar –una embarcación usada por los vikingos–  y berserker –un tipo de salvaje guerrero vikingo–  respectivamente, se enrolan en el atroz saqueo de Sevilla. Por otro lado, a Claudia, hija del encargado de la yeguada, le sorprende el ataque vikingo en su marcha hacia las marismas del Guadiana. En el breve período de dominación vikinga, Ivar y Claudia comenzarán una historia de amor interrumpida por la expulsión de los vikingos. Seguidamente, una conspiración para derrocar a Abderramán II como emir involucrará a los protagonistas.

Diversos pasajes históricos acontecen en Un Vikingo En Al-Ándalus tales como la incursión vikinga de 844 desde Cádiz a Sevilla, con la masacre a los habitantes de Coria del Río incluida; la Batalla de Tablada del mismo año entre musulmanes y vikingos, la cual trajo la integración de varios centenares de vikingos en la sociedad musulmana; o la Batalla de Clavijo entre musulmanes y cristianos. Otra particularidad de la época expuesta es el tributo de las cien doncellas, el cual imponía al Reino de Asturias entregar a cien muchachas para el harén del emir. Además, se hace énfasis en elementos de la cultura vikinga tales como los berserkers y drakars ya citados, o la impactante actitud de los mismos ante la muerte:
Cuantiosos fueron los brindis que por Harald se realizaron esa noche. La cerveza corría por doquier y muchos cayeron ebrios antes que el sol se levantara por el este. Por la mañana llevaron el cuerpo al Godhaus, la casa de Dios. Allí lo amortajaron y dispusieron las pertenecías que le acompañarían en este último viaje. Poco después lo sacaron a hombros y lo llevaron a la orilla del mar. Una balsa en la que se había acumulado gran cantidad de leña se mecía suavemente llevada por las indolentes ondas que producía el calmo mar de ese día. Olalla permanecía de pie al lado de la balsa. Ivar, que acompañaba el cuerpo de su padre, observó un tanto extrañado cómo su madre vestía con ropajes de viaje. Entonces, mientras se acercaba la comitiva donde la balsa esperaba, escuchó a Gunrod preguntar.
–¿Vas a acompañar a mi padre?
–Sí Gunrod. Sé que a él le hubiera encantado– contestó Olalla con la voz plana y sin restos de emoción.
[…] Una antigua tradición, no demasiado extendida aunque no olvidada, permitía a las esposas de los guerreros muertos acompañarles en la balsa ceremonial. Para ello, la esposa se quedaba en la almadía cuando ésta era enviada a alta mar. Le dejaban una espada, que solía ser la del guerrero muerto, y con ella la viuda se atravesaba el cuerpo. Una flecha prendida en pez se lanzaba entonces desde la orilla para incendiar los troncos y con ellos los cuerpos”.
El relato de la historia resulta ameno mediante un enfoque narrativo múltiple que poco a poco se uniformiza hacia una misma trama, el cual consigue enganchar desde las primeras páginas. El estilo literario empleado es una prosa clara y directa. No hay espacio para metáforas enrevesadas ni largas descripciones, lo cual hace que la lectura sea veloz y vibrante ante la vorágine de sucesos, pero que bien podría haber dado un ejemplar mucho más profundo.

A sabiendas de que Un Vikingo En Al-Ándalus ha sido autoeditado y no ha contado con el apoyo de una editorial, el trabajo viene un tanto deslucido al contener diversas erratas ortográficas y de puntuación, que esperemos sean corregidas en merecidas ediciones posteriores.

En definitiva, una obra más que recomendable y de un alto nivel documental que nos acercan a un período tan trascendental como olvidado en nuestras retinas. Sé de buena tinta que Víctor J. Andrés anda enfrascado en su tercer libro que a buen seguro será apetecible y me encantará volver a destripar.

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Ficha Técnica:
Título: Un Vikingo En Al-Ándalus.
Autor: Víctor J. Andrés.
Páginas: 213.
Editado por: Ediciones Robla.
Año de publicación: 2013
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