Bocachancladas

No tenemos nada

Percibo que de la incertidumbre de los tiempos empieza a aflorar el miedo. Las previsiones cambian día a día trazando una tendencia que se debate entre el colapso o el apocalipsis. Los héroes de barro se deshacen ante la tormenta, mientras que de la tierra emergen otros nuevos que en pocos días desaparecerán por la alcantarilla.

En estos días he cogido el gusto por charlar con amigos y asomarme a su confinamiento como el que observa al vecino desde la ventana. Los hay que se refugian bajo la mesa esperando a que todo acabe antes de agotar la anestesia; los que se juran a sí mismo que es cuestión de días y que nada cambiará; o los que se agarran al rosario por si al de arriba le da por aparecer. Otros se aterrorizan nada más situarse al filo de la realidad.

Juan, un colega de siempre, tiene miedo a perder su puesto de camarero en el bar de su tío, el cual le permite sobrevivir a cambio de dejarse el lomo sin queja ni descanso. Mi prima Manuela cuenta que tal vez este mes no pueda pagar el alquiler, un bajo al que apenas entra luz y por el que paga más de 700€ a una empresa que inunda la ciudad de otras gangas y que cada año amenaza con revisar al alza su tributo. Antonio, un compañero de trabajo, se lamenta porque no sabe si podrá formar una familia. Mi vecina Elena desespera porque no sabe si le darán un crédito rápido para irse de vacaciones a Vietnam y comprarse un Seat Ibiza bien cuidado con tan sólo 80 000 km.

Escucho y me solidarizo con cada uno de ellos, ¿pero por qué no transformar el miedo a perder a la esperanza de ganar? Decía un sabio puertoriqueño del hip-hop y el reggaetón que “Lo bueno de ser pobre es que nadie nos roba, porque no tenemos nada“. Quizá los que no tenemos gran cosa tengamos cierta ventaja en esta emergencia, porque ni a tener miedo nos han dejado. Adelante!

2 comentarios sobre “No tenemos nada

  1. Me ha encantado la lectura, como siempre esperando una revuelta de palabras jejjejeje. Pero hoy no ha habido… hoy ha sido un texto lineal…para meditar, para reflexionar sobre los deseos y problemas de los que nos rodean y el comportamiento de cada uno ante esta epidemia y como siempre lo has hecho genial. En algunos momentos las descripciones me supieron a versos. Muy buen relato de empatía, ánimos y una verdad aplastante como las clases sociales… Me encanta como de una forma tan hábil vas entrando en la cruel situación que nos aborda, sin apenas darle importancia y eso se percibe y se agradece. Enhorabuena compañero!!! Eres único…

    ¿pero por qué no transformar el miedo a perder a la esperanza de ganar?

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