Reseñas

La energía nuclear salvará el mundo — Alfredo García

A pesar de mi formación y sustento, no acostumbro a incluir textos de divulgación científica entre mis lecturas. A raíz de la tenaz cruzada por la energía nuclear de Alfredo García, más conocido como Operador Nuclear, me decidí a conocer su primera obra en papel. Resulta redundante reconocer mi propia ignorancia en la materia, especialmente en el campo de la física y las fuentes de energía, con creencias frágiles que los años han desmontado sin excesivo esmero. Así pues, La energía nuclear salvará el mundo trata de explicar la necesidad de la energía nuclear para combatir el calentamiento global y derribar los mitos instaurados sobre su impacto medioambiental y peligrosidad.

Su autor, Alfredo García, es ingeniero en telecomunicaciones, divulgador científico y tiene las licencias de operador y supervisor pertinentes para operar en la Central Nuclear de Ascó (Tarragona), su lugar de trabajo. Inicialmente desde el anonimato, en los últimos años ha adquirido una notoria relevancia gracias a su activo perfil de Twitter, @OperadorNuclear, dedicado a difundir conocimiento, debatir con expertos y profanos y aplacar a la falacia. Precisamente, parte de la motivación del proyecto nace a raíz de la controversia social en torno a la energía nuclear. Ésta comenzó en los años setenta en oposición a los diferentes ensayos nucleares de corte militar, reforzada por los aislados desastres y anquilosada en viejas creencias o la negación de que el ser humano, a pesar de sus errores, es capaz de ofrecer alternativas razonables. En el caso de España, el rechazo a la energía nuclear se estima en torno a un 60% de la población, según un estudio de IPSOS en el año 2015, postura ampliamente apoyada por partidos y colectivos de izquierda.

La energía nuclear salvará el mundo está divida en seis grandes bloques: motivación científica, accidentes, residuos, controversia, perspectivas y soluciones. En ellos, queda ampliamente demostrada la tesis de que la energía nuclear es una herramienta segura y eficiente, que produce bajas emisiones y compatible con la transición hacia un modelo donde predominen las energías renovables. En este contexto, se hace incomprensible el modelo de desmantelamiento de las centrales nucleares para apostar por el carbón y energías mal llamadas renovables como la biomasa, lo que supone un mayor impacto medioambiental. Queda patente que los posibles recelos tienen su base en cuestiones emocionales y políticas más que en criterios científicos. Otra apartado de interés es cómo los desastres nucleares, especialmente los de Chernobyl y Fukushima, han servido para reforzar los estrictos protocolos de seguridad en las centrales nucleares. Sin embargo, el que he leído con mayor atención ha sido el dedicado a la energía nuclear en España. Como en materia económica, educativa o científica, es desalentador constatar la no existencia de un plan energético o cómo nuestra política energética está basada en la improvisación y en el rédito electoral más que en el interés colectivo y la madurez de la sociedad.

El discurso del libro es netamente didáctico —entendible sin especial formación—, sin desmerecer a la rigurosidad científica. Aunque apenas tenga repercusión, el fiel seguidor podrá adivinar que los cimientos del libro se encuentran en los magníficos y extensos hilos de Operador Nuclear. Además, las explicaciones están acompañadas de ilustraciones de Álvaro García, hijo de Alfredo, y amenizadas con ejemplos claros, gráficas y referencias cinematográficas. Como única crítica, echo de menos una mayor profundización en los poderes que controlan, al menos en nuestro país, las centrales nucleares y cuáles son sus intenciones. Paradójicamente, el consumidor tiene la sensación de que en el ámbito económico y político de la electricidad es prácticamente imposible poner luz.

Implícitamente, la obra reitera la idea de que la existencia del ser humano altera el transcurso de la Tierra y que el objetivo de éste no debe ser eliminar su huella, ya que es imposible, sino reducirla lo máximo posible a medida de sus posibilidades. En ese contexto, la energía nuclear es una gran aliada a corto y medio plazo y, si hay voluntad política y social, es razonable pensar que el título del libro se convierta en profecía. En un tiempo en el que parece que todos hemos de tener opinión sobre todo, Operador Nuclear reivindica el conocimiento científico y la necesidad de apoyarnos en evidencias más que en palpitaciones o manipulaciones. Adelante!

2 comentarios sobre “La energía nuclear salvará el mundo — Alfredo García

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