Reseñas

Bajamares – Antonio Tocornal

Resulta desconcertante concluir las novelas que atrapan. Por un lado, siento una mezcla de agradecimiento y admiración hacia el autor y el hermoso acto de altruismo que conlleva desnudarse escribiendo. Por el otro, al constatar la finitud de la inspiración y la incertidumbre que siembran las historias genuinas, me invade una decepción causada al negarme a aceptar la humanidad de las palabras. Sentimientos que ha evocado la lectura de Bajamares, la última novela de Antonio Tocornal, un relato preciosista sobre la soledad y el paso del tiempo, temas que también ha despertado de forma caprichosa el confinamiento. De hecho, la pandemia y la publicación del libro coincidieron de tal forma que Bajamares llegará a las librerías del país en septiembre, una vez las aguas del virus se han calmado.

Hablar de Antonio Tocornal es hablar de escritura personal y natural. El autor gaditano, afincado en Mallorca, encarna la definición que Vargas Llosa introducía en Cartas a un joven novelista: “La labor del novelista es vista como un acrecentamiento de la vida, como un striptease al revés: se viste al desnudo para finalmente alcanzar la realidad que queremos ver (vivir)”. Si en sus dos primeras obras, La ley de los similares (2013, Dauro) y La noche en que pude haber visto tocar a Dizzy Gillespie (2018, Aguaclara), el humor y el surrealismo apuntalaban el estilo, la narración de Bajamares adquiere un tono más solemne, acorde con el drama argumental y una ambientación sobria, conservando la agilidad característica del escritor y logrando un efecto demoledor en las múltiples estridencias que depara el protagonista y sus vivencias.

Bajamares nos sitúa en el islote imaginario de Roque Espino, cuyo guardafaros es su único habitante. La novela alterna la primera persona del farero y el barquero, un narrador externo y una serie de documentos anexos que paulatinamente conforman un relato de múltiples capas, pero homogéneo y cautivador. Además del aislamiento, la sucesión de eventos conforman metáforas potentes que cavilan acerca de la relatividad de la felicidad, el peso de la familia tradicional, el poder del conocimiento, la propia existencia, el deseo y, final e inevitablemente, la muerte. A destacar la salvaje transformación del farero, como prueba su particular relación con sus vecinos reptiles, que de alguna forma discute el poder de la socialización. La huida como forma de vida es otro de los ejes centrales de la novela, tema recurrente dentro y fuera de las vidas literarias. Como sucediera en anteriores entregas, Tocornal asombra por la meticulosidad léxica y la autoridad para hablar ya sea de menesteres marítimos, técnicas de pesca, cómo limpiar un pescado, astronomía o geometría diferencial.

Un trabajo de un argumento cautivador, explotando un estilo auténtico y con un trasfondo profundo. En definitiva, literatura.

3 comentarios sobre “Bajamares – Antonio Tocornal

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