Reseñas

Teleny — ¿Oscar Wilde?

Hace un tiempo me sacudí la propensión por la neofilia y comencé a hacer un repaso de los clásicos de la literatura. Uno de los que mi torpeza me había impedido disfrutar era Oscar Wilde y por azar encontré Teleny, una obra atribuida al escritor irlandés. Sin embargo, algunas teorías sólidas ponen en duda su autoría y señalan que realmente se trata de un título escrito a varias manos. Sea como fuera, y con la duda de haberme estrenado en la bibliografía de Wilde, he topado con una obra ágil con multitud de lecturas.

Teleny acontece en la ciudad de París a finales del siglo XIX. Una de las sensaciones que siempre experimento al leer este tipo de libros es la destrucción de la barrera de la historia, la constatación de que, a pesar de la mudanza del envoltorio y la incursión de los avances tecnológicos y científicos, el pensamiento del ser humano no ha variado tanto durante los siglos. En concreto, Teleny es un relato que se centra en la homosexualidad desde un punto de vista romántico, erótico y también social. De hecho, la sencillez de los acontecimientos y la candidez del narrador pretenden señalar la naturalidad que entraña cada tipo de sexualidad, así como la extensión de la homosexualidad, pensamientos hartos difíciles defender en aquel tiempo.

La obra narra la dramática relación entre dos jóvenes, Camille y el famoso pianista Teleny —presuntamente inspirado en la magnética figura de Wilde—, incluyendo diversos pasajes de contenido erótico que en su momento fueron catalogados de pornográficos. El autor hace un esfuerzo loable por consolidar un estilo narrativo elegante frente a lo explícito y la potencia sexual de las escenas. En este sentido, uno de los aspectos más álgidos de la novela es el cuestionamiento de los valores de la sociedad victoriana y la existencia de unos subterráneos donde el libertinaje y el desenfreno no conocían límites. Y así observar que las formas más descarnadas y virulentas en que satisfacer al deseo se mantienen inalterables en el tiempo.

La novela ha llegado a nuestros días no sin ser objeto de censura, recortes e introducciones tendenciosas que ponían en alerta al incauto lector. De esta forma, cabe reseñar la peripecia de Wilde y sus compañeros para introducir clandestinamente el manuscrito en distintas librerías, el cual acabaría cayendo en manos del editor Leonard Smithers, quien, tras remendarlo a su antojo y medio piratearlo, acabó publicándolo en 1893 bajo la incógnita de la autoría. ¿Un truco de marketing, las malas artes de un pirata o una forma de burlar los remilgos sociales? La pregunta sigue sin respuesta.

Mientras tanto, uno puede maravillarse con Teleny y asombrarse de la insignificancia del paso del tiempo sobre nuestros pensamientos y nuestra existencia. Afortunadamente, aunque lento y con sufrimiento, la naturalidad encuentra cauces hasta desembocar en una realidad abierta.

8 comentarios sobre “Teleny — ¿Oscar Wilde?

Responder a Christian E. Castiblanco Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s