Reseñas

La peste — Albert Camus

A comienzos de pandemia, lectores y medios evocaron La peste por sus demoledoras reminiscencias con la actualidad. De hecho, en aquellas semanas editoriales y dueños de los derechos de Albert Camus se frotaban las manos, al ver al clásico entre los primeros puestos de los libros más vendidos. Tuve la tentación de emprender su lectura en los días de mayor desconcierto, pero afortunadamente esperé a este momento de calma entre olas para que la realidad no arruinara la literatura. Es imposible no sentirse interpelado leyendo la novela, pero mi salud mental agradece no haberle echado más leña al confinamiento e iluminar unos días de playa en Canarias.

Albert Camus recrea una epidemia de peste ficticia localizada en Orán en la década de los cuarenta. Paulatinamente, el doctor Rieux y sus allegados transitan por la incertidumbre generada, sienten su propia vulnerabilidad y sus creencias se ven cruentamente desafiadas. Una serie de vivencias que el año 2020 ha tenido la bondad de regalar y que, por tanto, muestra la solidez argumental de la novela.

Uno de los primeros conflictos abordados es el del límite del conocimiento y el escepticismo hacia la ciencia al comprobar que el ser humano carece de respuestas. Por fortuna para los personajes de La peste, no están sometidos a la democratización de la opinión y a la viralización. Así pues, el negacionismo y la estupidez descansan en fueros reducidos e inofensivos. En este sentido, la obra lanza un dardo hacia el fervor religioso, representado por el Padre Paneloux.

En las páginas centrales, Camus plantea la disyuntiva entre el egoísmo y la solidaridad, señalando a la primera como la verdadera peste y a la ignorancia como desencadenante necesaria de ésta. Este fragmento ilustra a la perfección su alcance.
El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad. Los hombres son más bien buenos que malos, y, a decir verdad, no es esta la cuestión. Sólo que ignoran, más o menos, y a esto se le llama virtud o vicio, ya que el vicio más desesperado es el vicio de la ignorancia que cree saberlo todo y se autoriza entonces a matar. El alma del que mata es ciega y no hay verdadera bondad ni verdadero amor sin toda la clarividencia posible”.

Otro de los temas que resulta especialmente interesante, y ligado a nuestros días, es la necesidad del control de las masas para combatir una emergencia. Papel que en la novela desempeña la prefectura francesa en colaboración con los medios de comunicación. Un aspecto que nuestra emergencia ha desnudado, pero que a diferencia de La peste, la diversidad editorial y el alcance de algunos grupos de prensa disidente siembran cierta esperanza. Un fenómeno que de nuevo vuelve a constatar la grandeza de la estupidez humana, así como la inmadurez social que implica una dosificación de la verdad.

La pregunta de si saldremos mejor de la pandemia todavía flota en el ambiente. Albert Camus parece decantarse por un nuevo comienzo donde, lentamente, la peste queda olvidada hasta su aparente desaparición, esperando su momento para volver a flote comandada por las ratas. El sentir general que percibo entre mis conocidos se adhiere a esta idea sugerida por La peste, quizá con más fe que razones. Sin embargo, cabría ser cauto y tener en cuenta que la epidemia de Camus quedó encerrada en Orán y que la de hoy no tiene fronteras. Quizá ya no tenemos el lujo de olvidar nuestra peste.

12 comentarios sobre “La peste — Albert Camus

  1. Brillante entrada! Una sucinta narrativa de una las tantas obras de Albert Camus; en donde no solo prevalece la ignorancia tan humana, sino asimismo la contradicción entre la misericordia y por el otro el oprobio mas ácido. Cuando realizas el paralelismo con la situación actual, no haces otra cosa que lograr un efecto “espejo”, pero como un multiplicador que no tiene aun fin.
    Un cordial saludo.

    Me gusta

Responder a elcieloyelinfierno Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s