Reseñas

Frankenstein o el moderno Prometeo – Mary Shelley

Ser ignorante tiene sus ventajas. Además del sosiego que aporta, en ocasiones te brinda algunas sorpresas. Entre los diferentes tentáculos por los que se extiende mi propia ignorancia, el ámbito cinematográfico y la literatura son de los más alargados. Especialmente, cuando se trata de obras clásicas. En mi firme propósito de limar dichos tentáculos, y también dejar de perder el tiempo viendo vídeos de carreras de caracoles, me dispuse a leer Frankenstein o el moderno Prometeo, escrito a comienzos de Siglo XIX por Mary Shelley. El no disponer de referencias de sus diferentes adaptaciones al cine y la televisión me ha permitido maravillarme de una historia asombrosa.

El libro lo conseguí gratuitamente a través del proyecto Gutenberg, una biblioteca digital que recopila libros de dominio público. Con un exceso de optimismo descargué la versión original en inglés, lo que me llevó a tener que compatibilizar la lectura con su resumen en Wikipedia para no desviarme de la trama principal. En este tipo de lecturas siempre me asombra cómo las cuestiones existenciales siguen inmutables a lo largo de la historia, aunque en este caso sí se aprecia una clara evolución idiomática.

Frankenstein plantea, mediante un argumento que combina la aventura, la ciencia ficción y un ambiente de terror gótico, los límites de la capacidad humana. Mientras Victor Frankenstein, su protagonista, estudia medicina en Baviera, crea un monstruo uniendo diferentes partes de cadáveres diseccionados. Una vez repudiado el monstruo, éste acarrea la desgracia de Victor y sus allegados, dejando un reguero de destrucción y muerte que acaba por arruinar la vida del estudiante y le entrega a una infructuosa persecución de su creación por medio mundo para acabar con ella.

El relato es entretenido, colmado de acción y movimiento, sin grandes descripciones y sin una moralina que entrecorte el ritmo. A diferencia del sino actual donde parece que la calidad se otorga al peso, Frankenstein encuentra su virtud en la concreción y en los pormenores que se intuyen. Hubiera sido tremendamente arriesgado dar los detalles del experimento y, probablemente, hubiera acarreado la falta de credibilidad o lastimar la coherencia narrativa. No obstante, esconderlo por el pretexto de que nadie pueda tener la tentación de crear otro monstruo es simplemente brillante.

Tal y como sostienen los versados en literatura, con los vestigios de la Ilustración, Frankenstein o el moderno Prometeo pretendía cuestionar los límites del avance científico y la relación del hombre con Dios. Sería interesante poder mostrar a Mary Shelley cómo un hombre es capaz de recuperar su pelo tras perderlo, una sala de quirófano en medio de un trasplante de riñón o una videollamada con una persona localizada en las antípodas. Avances que resultan parangonables con el experimento de Frankenstein y que, por ahora, no han implicado la total destrucción de la humanidad.

Además de las adaptaciones a la gran pantalla, cabría destacar el capítulo del programa Un libro una hora de la Cadena Ser, conducido por el escritor Antonio Martínez Asensio. En menos de una hora, se desarrolla la historia, con dramatización incluida, y se analiza el trasfondo de tan universal obra.

Mi ignorancia ya está preparada para ser deslumbrada con otro clásico.

17 comentarios sobre “Frankenstein o el moderno Prometeo – Mary Shelley

  1. Efectivamente la ignorancia tiene ventajas. Yo siempre presumí de “ignorancia enciclopédica”. Esta aparentemente aberrante presunción tiene la inmensa ventaja de que me quedan infinitos conocimientos y descubrimientos de los que disfrutar.

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  2. Creo que es un libro que todo el mundo debería leer alguna vez en la vida. Yo lo leí hace años y me apasionó. Me he topado con muchas personas que, sin haberlo leído, tenían una imagen muy distinta de la historia por culpa de las “hollywoodadas”, y que después de leerlo han quedado profundamente impresionados porque es totalmente otra historia.

    En 2018 tuve la oportunidad de ir al TNC a ver la representación de la obra de la mano de Àngel Llàcer y Joel Joan, y es una de las mejores versiones que he visto hasta ahora. Simplemente brutal.

    Si te animas con la literatura gótica-romántica y todavía no lo has leído, te recomiendo muy fervientemente el Drácula de Bram Stoker, otro clásico que hace falta leer para comprender y alejarse de la visión que Hollywood ha ayudado a crear del personaje.

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    1. Qué gran aporte, compañera. Justamente hace algunas semanas hablaba de Drácula, cuya lectura enmarco en este proyecto personal de descubrir los clásicos. De hecho, cuando leía Dracula me di cuenta que el que realmente quería leer era Frankenstein. Por aquí escribí unas líneas.

      https://rafaleguadalmedina.wordpress.com/2021/02/04/dracula-bram-stoker/

      Qué maravilla poder ver un Frankenstein interpretado por Joel Joan. He de confesar que aunque no soy muy seriéfilo, me encantaba Plats Bruts, luego vi El Crac (de las series con las que más me he reído nunca y con un humor bastante cercano al que me gusta practicar) y durante la pandemia estuve viendo Porca Misèria. A ver si hay suerte y vuelve en algún momento con cualquier proyecto.

      Disculpa la chapa. Un fuerte abrazo, adelante!

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      1. Sí, es cierto que Frankenstein y Drácula están muy relacionados entre sí. Sin falta me leeré tu aporte sobre Drácula porque me apasiona esa obra desde que tengo uso de razón.

        Sin duda no puedo describirte con palabras lo maravilloso que fue ver a Joel Joan interpretando al monstruo. Es un gran actor y cualquier trabajo suyo, como los que me mencionas, son maravillosos. Ojalá y pronto podamos volver al teatro con más normalidad porque es de lo que más echo en falta.

        ¡Un abrazo!

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  3. “Frankenstein” es uno de los libros que vale la pena leer y releer, al igual que “Los viajes de Gulliver” o “Drácula”, aunque todos sean catalogados dentro de la literatura juvenil. Hace meses descargué y empecé a disfrutar de las obras completas de H. G. Wells. Algunos clásicos siguen fascinando al público lector, sobre todo a aquellas personas que no se acercaron a estos en la edad “adecuada”. Por cierto, años atrás fue lanzada una telenovela brasileña basada en el libro que reseñas, y para actualizarla científicamente, los productores y libretistas echaron mano a la tesis de la creación de réplicas humanas mediante la ingeniería genética: “El clon”.
    Gracias por compartirnos tu experiencia lectora.
    Saludos para ti y tus blogueros seguidores.

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    1. Me apunto la recomendación. Los libros son un herramienta de comunicación entre narrador y lector, con lo cual la historia puede ser deformada como tantas comunicaciones existan. La edad, el recuerdo y las influencias externas pueden también deformar la lectura. Ese es uno de los poderes que tiene la lectura, que es dinámica y va evolucionando a lo largo del tiempo sin necesidad de presentar otras capas.

      Un placer, compañero. Un fuerte abrazo, adelante!

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