Microrrelatos

El pasado siempre vuelve

El pasado siempre vuelve. Hoy, al volver a casa, me he encontrado a mi yo de dieciocho años tumbado en el sofá. Estaba famélico y apestaba a aguardiente. Tenía los pies descalzos y vestía con un saco de patatas remendado. Con lo que quedaba en la nevera, unos huevos caducados, una lata de callos en conserva y un plátano ennegrecido, le he preparado un revuelto de supervivencia.

Una vez repuesto, mi yo de joven me ha explicado que se había ido de casa, harto de discutir con mis padres de hace varios años. También había dejado el instituto pues había decidido dedicarse profesionalmente a la contemplación pasiva de la variable temporal en el sistema espacio-tiempo. Con tono serio, ha exigido que yo me ocupara de su proyecto y manutención. Aunque me hubiera gustado ser estricto y reprochar su desidia e insensatez, no tenía elección: debía ocuparme de mi yo de dieciocho años y confiar en que la vida lo enderezase.

A ver ahora con qué cara voy a explicarle a mi yo de cincuenta años que el pasado siempre vuelve.

10 comentarios sobre “El pasado siempre vuelve

    1. Lo bueno de la pizza es que a todo el mundo le gusta. Seguramente mi yo de 18, yo y mi yo de 50 podamos compartir una de salmón con cuatro quesos. Todo parece lineal, hasta que comprobamos que las líneas se curvan para volver al mismo punto una y otra vez, como cobayas que dan vueltas a una rueda hasta que la rueda o la cobaya agoten sus fuerzas.

      Gracias por tu apoyo Un abrazo, adelante!

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