Relatos · Vida Moderna

Talleres de escritura

Durante esta última semana he asistido a un taller de escritura creativa. Todo comenzó al abrir por error uno de los correos de la lista cultural de la empresa, ignorados sistemáticamente por la plantilla si no en el asunto no se incluye la palabra “alcohol” o “gratis”. En él se anunciaba que la profesora del taller sería la distinguida escritora Caballa Gómez, de la cual no había oído hablar nunca. Tras buscar su nombre en Wikipedia, descubrí que se trataba de una autora reconocida con distintos premios de narrativa, publicaciones en editoriales de la talla de Crucigrama o Deltaguara que habían sido traducidas al suajili y a un par de lenguas esquimales, articulista en periódicos de tirada nacional, presentadora de un podcast sobre mitología egipcia y madre de cinco hijos en sus ratos libres.

Aunque se aseguraba que el objetivo del curso era acercar la literatura universal y desarrollar técnicas de escritura avanzada, he de confesar que mi motivación era única y exclusivamente la de salir del ostracismo y granjearme un poco de simpatía que un día pueda traducirse en un premio de un certamen literario, un contrato editorial o los restos del piscolabis del acto de presentación de la novela del último presentador del telenoticias que ha sentido la llamada de la inspiración. Estoy en plena adolescencia de mi fallida y bochornosa carrera, ese momento en que uno cree saberlo todo y no necesita que nadie le diga qué ni cómo hacerlo, sólo una amable mano que le lleve al estrellato.

Un día antes de empezar la primera de las cuatro sesiones de las que se componía el curso, recibí un correo del secretario personal de Caballa con las instrucciones. El curso sería en formato online, el alumno debería seguir una serie de presentaciones teóricas y presentar diversos ejercicios. El último día los alumnos compartirían sus creaciones bajo la supervisión de Caballa Gómez. En ese momento me sentí completamente estafado. ¿Por qué no se me había advertido de la frialdad de la mecánica? ¿Cómo iba a estrechar lazos con Caballa si sólo la iba a ver unos minutos a través de la pantalla del ordenador?

La primera sesión estaba dedicada a la narrativa. Accedí al vídeo presentación y éste detallaba los distintos géneros literarios, tipos de narrador, el esquema introducción, nudo y desenlace, la importancia de respetar la ortografía y la gramática y un sinfín de contenidos que podría haber encontrado en un clic sin necesidad de pagar 200€. Reiterando mi derecho a no aprender nada, pasé directamente al ejercicio. Había que escoger quince verbos, meterse un polvorón en la boca y conjugar sus correspondientes pretéritos pluscuamperfectos. Supongo que la idea era la de resaltar la importancia de la dicción.

La segunda sesión se centraba sobre la economía del lenguaje. Para ajustarme al mensaje de eficiencia de esfuerzos, decidí saltar el contenido teórico e ir directamente al ejercicio. En esta ocasión la profesora Caballa pedía que nos desnudáramos, saliéramos a la calle y que de entre las reacciones cosechadas escogiéramos la primera frase del relato que escribiríamos para el taller. En mi caso tuve suerte y me quedé con el encuentro con la vecina del tercero que al contemplarme sentenció: “Esa sardinilla está pidiendo a gritos una psicóloga que le cure la depresión”.

La tercera sesión pretendía que interiorizáramos en los sentimientos y las descripciones. El ejercicio propuesto era coger un cuchillo afilado, rozarlo, acariciarlo, hablarle, pasarlo por todo nuestro cuerpo y besarlo. Después, había que escribir una historia con los sentimientos y sensaciones generados. Ya en el hospital, el médico de urgencias me recomendó dejar la literatura por un tiempo. No obstante, le dije que era imposible, pues finalmente iba a conocer a la afamada escritora Caballa Gómez y ésta era el trampolín que tanto había ansiado. Así pues, con las manos vendadas, tuve que terminar mi relato para el taller aporreando las teclas de mi ordenador con la nariz.

Por fin llegó la sesión de compartir nuestros textos con el resto de compañeros y Caballa. Generalmente, el público de los talleres de escritura suele ser variopinto. Éste no fue una excepción y entre los asistentes había un militar retirado que pretendía escribir sus memorias custodiando la Isla de Perejil, una chica de estética gótica que tenía publicada una treintena de libros que protagonizaba una tortuga asesina, un erasmus que buscaba recursos para sorprender a sus conquistas y una catedrática de física de partículas, la cual sostenía que estaba redescubriendo la vida. A mitad de las presentaciones, se conectó Caballa Gómez. Su cámara estaba desconectada y su voz estaba algo tomada, con lo cual podía haber sido ella o la rencarnación de Corín Tellado.

Entre las creaciones expuestas, se leyó una poesía erótica sobre un pareja de robots de cocina, el relato de una decapitación practicada por un agricultor a su amada cebolla, la tierna historia sobre el primer beso de un hombre zombi a su mujer aún viva o las aventuras de un cerdo superhéroe que tenía el poder de estirar su rabo a su antojo. Finalmente, llegó mi turno y declamé la historia de una moneda de dos euros que se sentía billete de cinco. Traté de enfatizar la agonía del metal acuñado, su lucha porque se reconociera su condición y sugerir sutilmente el mensaje de que en realidad la belleza está en el interior.

En muchas ocasiones, los profesores de talleres de escritura son muy poco entusiastas con las obras de sus alumnos y si detectan que tienen nivel se lanzarán a criticar algún aspecto formal para que su estatus no quede en entredicho. En cambio, Caballa Gómez afirmó que mi relato le había emocionado, que veía un enorme potencial en mí y que le había recordado a un tipo que se hacía llamar Borges, del cual no tenía la más remota idea de su existencia. Aunque me ofendí al comprobar que el tal Borges era un señor no precisamente agraciado físicamente, intuí que las palabras de Caballa se debían tomar como un halago.

Acabado el curso, escribí personalmente a Caballa para ver si podía echarme una mano para colocar mi novela en el catálogo de Crucigrama o Deltaguara. A los dos minutos, recibí un mensaje de su secretario anunciado un taller de escritura de novelas impartido por la prestigiosa Caballa Gómez. Sólo cuesta 3000€, durará todo el verano y se incluye un retiro de fin de semana para trabajar codo a codo con Caballa. Raro será que de ésta no me concedan el Premio Planeta.

37 respuestas a “Talleres de escritura

  1. Excelente, enhorabuena, creo que tienes ante tí un deslumbrante panorama literario lleno de famas y honores. La gran novela por escribir sobre la libertad y la cerveza será sin duda el éxito, que digo del Planeta, si no del Universo todo. Ánimo y p´alantre. Ya están preparando el sitial en el Parnaso.

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  2. Jajaja… Qué grande eres, Rafalé. Buenísimo tu relato. Menuda crítica al mundillo literario, sobre todo al incierto negocio de los talleres de escritura. Algún día te contaré lo que opino de ellos. Por cierto, a ti no te hace falta apuntarte a ninguno. Un abrazo!!

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    1. Es un placer recibir tu amabilísimo parecer. Bajo mi punto de vista, hay sectores del mundo de la escritura que pecan un tanto de hipócritas. Parece que uno debe poner buena cara a todo, alabar a los escritores de moda, ir hacia la corriente por miedo de no sentirse aceptado y rascar unas pocas lecturas (y con suerte algunos canapés resecos). Los talleres de escritura son una jungla tan disparatada, con los egos y las ingenuidades a flor de piel, que creo que bien merecen embadurnarlas con un merecido cóctel de ácido y fuego.

      Siempre que pienso en un taller de escritura me viene a la mente la imagen de un bote salvavidas conducido por un profesor. Los alumnos son equipados con chalecos salvavidas de poca calidad y en el momento que el capitán observa que alguien puede navegar sin su ayuda, buscará un lugar alejado de la costa y lanzará al alumno que supone una amenaza para que le devoren los tiburones. ‘Nadie escribe mejor que yo’, es el manual de escritura de uno que al negocio de los talleres y las lanchas le va muy bien. A 32€ la copia!

      Me encantará escuchar tu experiencia. Mil gracias por tu simpatía. Un abrazo fuerte, adelante!

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    1. Habrá que escribir la historia de esa moneda. «En un lugar de la Fábrica de Moneda y Timbre de cuyo nombre no quiero acordarme, nació una díscola pecunia». Me alegra que te lo hayas leído en clave de crítica. A veces entre tantos brillos, se difuminan los grises. Gracias por el apoyo. Abrazos!!

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  3. Rafa, por favor comparte conmigo y con otros escritorscillos con sed de truinfo, la liga del curso de Caballa, para correr y hacer el pago. Diré que tú me lo recomendaste, seguro ganas un descuento.
    Ya en serio, si se puede o si se debe. Genial, irónico y delicioso tu artículo. Traducido al suajili, algún día lo conseguiré, Deltaguara solo es capaz de deserlo y atraerlo. Sigo pensando ¿quíen es Caballa? seguro la conozco.

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    1. Gracias por la idea, compañero, ahora puedo hacer una red piramidal de otros escritores ávidos de volar bien alto. Supongo que esa es la base de este mundo, la eterna insatisfacción y la búsqueda de una aprobación que tal vez no exista.

      Estoy seguro que conoces a Caballa. Hace poco se divorció de su marido y empezó con un joven escritor al que dobla en edad. Todos los medios se han hecho eco, coincidiendo con la publicación de su nueva novela ‘El esfuerzo indolente’.

      Encantado de que hayas disfrutado este disparate. Un abrazo, compañero. Adelante!

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  4. Fantástico relato!!! Todavía me estoy riendo y no sé porqué me trae recuerdos de uno que hice yo también de escritura creativa que se cortó por culpa del inicio de la pandemia…..Era presencial. Esa escritora, Caballa…… no sé…… Abrazossss!!!!!

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    1. Por mi breve experiencia, los talleres de relatos son un género en sí: los profesores estereotípicos, los alumnos díscolos, el tedio de la teoría, la parte de compartir… Algún día me gustaría sentarme y ampliar todas estas experiencias. A ver si Caballa echa una mano!

      Encantado de compartir las risas. Un abrazo fuerte, compañera. Adelante!

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    1. El humor y el surrealismo es una buena herramienta para acercarse a la verdad como el que no quiere la cosa. Aunque hay que tener cuidado con él, dicen que un gran poder exige una gran responsabilidad.

      Encantado de que te haya entretenido. Un fuerte abrazo, compañera. Adelante!

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  5. El premio planeta es tu forma de camuflar el prestigioso premio Floreta, no? jajaja. Muy buen relato, con más enfado y crítica de lo normal y todo muy bien metido. Entiendo que no te gustan los talleres literarios, no? jajaja, a mi si me gustan! pero lo suyo es montarlo con amigos o alrededor de una autora o autor con más sentido de la cultura que del dinero sino mal vamos. Muy buen relato, Rafa. Al principio me pareció un poco duro con la Caballa xD pero es que hay autores así, la verdad. Genial, compi, buen trabajo, se nota que aprendiste mucho en el último taller de 1500€ que hiciste 😛

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    1. No me gustan, ni me dejan de gustar los talleres de escritura. Creo que siempre es interesante compartir y aprender de otros puntos de vistas, pero lo más importante es la parte de creación y compartir con los compañeros. Por eso, creo que me decanto por los «clubes de escritura», poca teoría y mucha práctica.

      Vamos a por el Floreta y el que se ponga por delante. Me alegra que estuvieran bien invertidos los 1500€. Gracias por pasarte. Un abrazo, compañero. Adelante!

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  6. Conozco una historia de una famosa escritora que planteaba uno de estos talleres y que robó el argumento de un cuento de sus alumnos.
    Para mi que arman estas cosas para no decir que les falta inspiración o que les sale caro el ghost writing..

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    1. En el caso de Caballa, y en el de algunos otros, el problema residen en que llevan demasiadas cosas a la vez: talleres, presentaciones, eventos… y, al final, la escritura. A mí alguna vez he tenido la sensación de que algún profesor no le gusta que los alumnos les midan. No entiendo el complejo de inferioridad.

      Un abrazo, compañero. Adelante!

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    1. Gracias por los ánimos. Espero que después de apuntar tan alto, tenga una buena cama elástica donde caer. Tengo reservas morales contra el gremio de los psicólogos, pero se compensa con la propensión hacia el de los pescateros. Esperaremos que el azar decida el resultado del próximo encuentro. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo, compañero. Adelante!

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  7. Muy bueno. Esto de los talleres es algo que siempre me ha llamado la atención. No he estado en ninguno reconozco, lo mío ha sido más escalar el Everest a pulso. Pero creo que tampoco he perdido demasiado en el camino. Saludos.

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    1. A mí me gustaría tener esa voluntad del escalador, pero nací demasiado acomodado y siempre voy cogiéndome de nobles sherpas. En ese contexto, los talleres son una inagotable fuente de recursos, más por la experiencia y las incontables desventuras que por el aprendizaje en sí. Me alegra que te haya gustado, compañero. Un fuerte abrazo, adelante!

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  8. No vayas a ninguna parte con Caballa. Estoy seguro de que descubrió tu talento y quiere matarte. Hace muchos años hice un taller. Al poco tiempo una compañera me advirtió «No dejes que te boicotee». Son gente peculiar. El que no tiene éxito en algo lo enseña. Al leer un poco de lo que el señor había escrito me dio la sensación de que leía el diccionario todas las noches. Era medio incomprensible y vacío de sentimientos. Aunque con tenacidad logró finalmente participar en un panel de jóvenes escritores, a los 40 años.
    Borges… qué horror, deberías avergonzarte y flagelarte. Escritor argentino varias veces nominado al Nóbel de Literatura. Nunca se lo dieron según se dice porque era de derechas (él estaba más allá de esas cosas ) y la Academia Nóbel es progresista… y exótica, sí se lo dieron a Churchill.
    Fue entrevistado por Joaquín Soler Serrano: http://www.youtube.com/watch?v=Tst6vLOqfa0
    Muy respetado en Francia. Un país… polémico pero europeo.
    Millenials…

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    1. Vista tu experiencia y la mía, deberían trasladar a todos los profesores a una isla desierta y que se dieran talleres los unos a los otros. Por lo menos, de sus libretas saldría fuego.

      Muchas gracias por la entrevista de Borges. La veré con mucha atención. Mil gracias por leer y comentar, compañero. Un fuerte abrazo. Adelante!

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