Reseñas

Sostiene Pereira — Antonio Tabucchi

Hace algunos años asistí a un maratón de escritura en Granada. Estaba convocado por el taller Escríbeme Mucho, encabezado por las escritoras Ana Aguilera y Cristina Gálvez. El lugar de celebración fue la librería Sostiene Pereira, localizada en una calle escondida tras el Arco de Elvira. Ese día, haciendo gala de una imprudente ignorancia, pregunté a qué se debía el nombre del lugar. “¿Que no sabes qué es Sostiene Pereira?”, comentaban escandalizados los asistentes. Recientemente, en otro taller, la escritora África Hurtado me recomendaba la novela de Antonio Tabucchi. Sin esperar más señales, he forjado una estrecha relación con Sostiene Pereira durante los últimos días.

La obra nos sitúa en la Portugal de los primeros años de la dictadura de Salazar. Pereira es un periodista que dirige la sección de cultura del Lisboa, un medio afín al régimen, el cual se centra en artículos y traducciones de escritores franceses. El personaje muestra una candidez que bordea la ternura: no intercede en debates políticos, su dieta se basa en las tortillas que le prepara su asistenta, sufre problemas cardíacos y conversa puntualmente con el retrato de su viuda. La irrupción de Monteiro Rossi, un joven colaborador cercano a las posiciones subversivas, revela a Pereira la opresión, la censura y la impunidad policial que campa por las calles portuguesas.

Este tipo de lecturas me resultan especialmente atractivas, pues demuestran que se puede hacer literatura de calidad sin excesivos alardes ni grandes pretensiones. El estilo de Tabucchi es fluido y sencillo, en el que me llama poderosamente la caracterización de los personajes mediante sucesos cotidianos de precisa importancia. Otro recurso predominante es el diálogo, lo que refuerza el carácter ingenuo de Pereira o el descaro de Monteiro Rossi. Además, Sostiene Pereira se estructura en capítulos de tamaño reducido, lo que conlleva a un ritmo creciente que desemboca en un vertiginoso final.

Precisamente, la conclusión es una de las más impactantes y desoladoras que he leído. Sin entrar a destripar el argumento, Tabucchi decide cortar la narración en un momento álgido, en el que invade la inquietud sobre el devenir de Pereira. Emerge la duda natural de si el relato y su recurrente uso de sostiene no constituye la declaración del protagonista en un tribunal, en una entrevista o, como explica Tabucchi en el epílogo, en una charla entre autor y su personaje, dentro de las múltiples apariciones de este último durante el proceso compositivo. La conjetura está servida.

Con la deuda saldada con Sostiene Pereira, sólo me queda esperar cuál será el próximo círculo o taller donde mi ignorancia me brinde imprescindibles y gustosas novelas.

12 respuestas a “Sostiene Pereira — Antonio Tabucchi

  1. Precisamente, en un taller de escritura creativa al que asistí antes del confinamiento, descubrí a Antonio Tabucchi con la novela que comentas «Sostiene Pereira». Fue un gran descubrimiento y un gran placer leerla. Para mí, una de las mejores novelas de la época. Gracias por compartir. Un abrazo.

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