Reseñas

El Aleph — Jorge Luis Borges

Hace tiempo asumí que las artes nobles no eran para mí. La poesía me despierta indiferencia, no entiendo la ópera ni la música clásica, tampoco me apasionan las exposiciones de ilustres pintores y no veo vida allá donde los escultores tallan piedra. Lo reconozco, prefiero ver el fútbol en un tugurio, un concierto de punk con un batería arrítmico, la filosofía que predican los indigentes o una película protagonizada por un jabalí que quiere imponer el trotskismo en su encinar. El refranero castellano sostiene que no se hizo la miel para la boca del asno. Supongo que ésta es la raíz de mi desilusión al leer El Aleph de Jorge Luis Borges.

Siendo un don nadie y profundamente ignorante, resulta una osadía lanzarse a criticar a una de las referencias más distinguidas de la literatura hispanoamericana, a sabiendas de que lo más probable es que no haya llegado al fondo de los diecisiete relatos que componen El Aleph. Además, a pesar de hacer mis pinitos en el campo, más por falta de constancia que por vocación, el relato es un género que apenas conozco. Mi teoría es que cada autor tiene su propia percepción de los elementos que han de confeccionar un buen relato. Asombrosamente, la de Borges está en las antípodas de la mía.

La fantasía predomina en los cuentos de El Aleph, lo cual permite introducir la paradoja en un contexto realista. La narrativa es de corte preciosista, mientras que los argumentos están colmados de referencias mitológicas, históricas, literarias o filosóficas, sometiendo al lector a una permanente y fatigosa batalla intelectual. O al menos así se percibe desde el prisma de la hiperestimulación y la pasividad en la que vivimos instalados. Leyendo ‘El inmortal’ o ‘Deutsches Requiem’, tenía la sensación de que, más que relatos al uso, se trataban de resúmenes apelotonados de historias mutiladas por la pereza del autor.

Otro detalle díscolo ha sido la reiteración del mismo conjunto de elementos: laberintos, castillos, cultura árabe, el adjetivo inextricable y conceptos matemáticos como el infinito. La divulgación científica puede ser agradecida con la narración si es introducida rigurosamente, o en la creación de figuras literarias, pero en varias ocasiones se me antojaba que estaba frente a un embaucador. Mi relación con el autor argentino se vio seriamente dañada cuando descubrí que el narrador, representando al mismo Borges, emitía juicios sobre la bondad o la singularidad de sus propias creaciones. No obstante, ya enemistados, me maravilló la magia de ‘El Aleph’, el relato que da título a la colección, y su protagonista Beatriz Viterbo, con un ritmo más relajado y una simbología genuina, ofreciendo alimento para paladares más plebeyos.

Así pues, tras mi fría incursión en la obra de Borges, creo que regresaré a la literatura de cochiquera, donde las monjas bailan reggaetón a cambio de calor humano y los aprendices de escritor roban altramuces en las presentaciones de otros aprendices.

40 respuestas a “El Aleph — Jorge Luis Borges

  1. Me identifico contigo y te doy la razón totalmente. Y confieso que, si bien hay algunos relatos de Borges que me parecen magníficos, otros los encuentro excesivamente racionales y no me mueven ni me conmueven.
    Y lo mismo me ocurre, lo confieso con cierta vergüenza, con el Ulises de Joyce y con Rayuela de Cortázar. Los he empezado a leer muchas veces y no soy capaz de pasar de la página 30. Supongo que será falta de preparación, pero me aburren sobremanera.

    Le gusta a 2 personas

  2. Creo que leí El Aleph demasiado joven o al menos con una formación insuficiente. No me interesó nada. Quizás el esfuerzo que exigía llegar a encontrar un significado en la mayoría de los relatos se debía a mis carencias culturales. Pero ahora no me interesa tampoco recuperarlo. MIs lecturas me deben producir satisfacción. Atrás quedan los tiempos de leer aunque hacerlo careciera sentido, de leer para decir que has leído y no decir que no has entendido unos textos con significaciones personales del autor que finalmente sólo él es capaz de explicar.

    Le gusta a 3 personas

    1. Es interesante paladear de aquí y de allá para poder decidir qué es lo que realmente gusta, para amasar una cierta libertad y después profundizar en ella. Parece que somos varios los que no estábamos capacitados, pero resistiremos con alegría. Un abrazo fuerte. Adelante!

      Me gusta

  3. Me sorprendes. Ello no quiere decir que me desagrade. Los académicos se empeñan en que ciertos personajes deben ser apreciados sí o sí. El pastoreo literario me cabrea y me revelo ante los más leídos, los más vendidos, los más cultos, los más perfectos. Me quedo con el jabalí salvaje o simplemente con un «esto no me gusta» o «esto ta bien»

    Le gusta a 2 personas

    1. Ahí es donde radica la primera impresión, es que al leer a Borges o a Cortázar ya sabes que estás leyendo a un genio, según todos los críticos y públicos. Con lo cual, existe un sesgo inicial que se puede convertir en un muro infranqueable. Seguiremos intentando esquivar el pastoreo. Un fuerte abrazo, adelante!

      Le gusta a 2 personas

  4. Yo con El Aleph tampoco pude y le dejé. No podía soportar semejante esfuerzo y no entender nada. Lo he intentado con otros escritos de Borges y he sido incapaz. Reitero , con su permiso, parte del cementerio de «Corazón de mandarina» con el que estoy totalmente de acuerdo » Los académicos se empeñan en que ciertos personajes deben ser apreciados sí o sí. El pastoreo literario me cabrea y me revelo ante los más leídos, los más vendidos, los más cultos, los más perfectos. Me quedo con el jabalí salvaje o simplemente con un “esto no me gusta” o “esto ta bien”. Un saludo.

    Le gusta a 3 personas

      1. Los tuyo no es falta de talento, sino todo lo contrario, un gran talento trufado de otro síntoma de inteligencia, la ironía.
        Por cierto, ya que mencionas un título, creo necesario aclarar que no era a ese al que me refería, sino a La tabla de Flandes, de Pérez Reverte. Su prosa me parece tan histriónica como su dialéctica.

        Le gusta a 1 persona

  5. Eso es porque no lo conociste en persona, era un descerebrado. Se pasaba el día desnudo haciendo ver que era una puerta. También paseaba a perros, pero eran previamente robados en el parque. Y cosas así, divertidas. Y el desmemorioso está en el Aleph?? Ese es mi relato favorito de Borges. El caso es que el tipo era un erudito, lo suyo era tan solo estudiar y escribir un poco y enseñar otro poco y estudiar más… no se le puede pedir mucho, yo creo que intentaba ser entenedor pero no le terminaba de salir bien xD
    Buena reseña.

    Le gusta a 1 persona

    1. A mí me han contado que le encantaba que le tirasen del dedo. Se ponía muy bravo cuando la gente no le tiraba. ‘El desmemorioso’ no está en El Aleph, pero mucha gente coincide que es de lo mejor de su producción. ¿Dices que quería ser tenedor? Yo lo veo más bien como cucharilla 😉 Un placer tenerte por aquí, compañero. Un fuerte abrazo, adelante!

      Le gusta a 1 persona

  6. Pues de Borges y concretamente del cuento ‘El Aleph’ te tiré que me parece maravillosa la ideal de que haya un agujerito a través del cual puedes ver todo el universo; destaco también la manipulación del autor al engaño al lector; cómo nos hace creer información falsa como verdadera… quizá sea una lectura simple, pero me gusta ese desconcierto que me hace sentir al leerlo.

    Le gusta a 2 personas

  7. He leído algunos de sus cuentos y me ha pasado que he tenido que releerlos, porque no los entendí a la primera y cuando algo apenas entiendo, no le encuentro mucho sentido. Y el Aleph no lo tengo en mi lista de libros por leer.

    Pero acabo de comprar un libro llamado el «aprendizaje del escritor» que es una transcripción de unas clases que dio Borges, tuvo a suerte que alguien las grabara y tiempo después se les ocurrió compilarlas y publicarlas.

    Hasta ahora sí me ha gustado, porque estoy entendiendo su proceso creativo al momento de escribir me está ayudando a darle luz al mío. Y justo acabo de leerte y recordé unas palabras que dijo, las busqué para ponértelas: «Ahora ya estoy abandonando la erudición, o la falsa erudición. Ahora intento escribir simple, intento escribir historias directas».

    No sé si lo logró, pero al parecer lo estaba intentando. Saludos compañerito.

    Le gusta a 3 personas

    1. Te agradezco enormemente el extendido comentario, compañera. Justamente ese libro lo tengo controlado y estuve a punto de empezar mi lectura de Borges por él, pero prefería algo más literario que pedagógico.

      Estoy absolutamente de acuerdo con ese comentario de Borges. De hecho, humildemente, lo he notado en mi propia escritura (y espero que me falte mucho por notar) Creo que uno, al comienzo, intenta ser muy grandilocuente, pero poco a poco la experiencia le hace entender que lo importante es la historia y su mensaje. Esto requiere cierta claridad y sencillez, lejos de la grandilocuencia o la erudición.

      Te agradezco enormemente la recomendación. Espero poder leerlo algún día. Supongo que lo conoces, pero creo que el ‘Cartas a un joven novelista’ de Vargas Llosa dice cosas muy interesantes.

      Un fuerte abrazo, compañera. Adelante!

      Me gusta

  8. Me identifico. Uno vive y observa el mundo desde el mundo real, Borges desde las bibliotecas y su mente revolvía, recreaba, construía desde su mente ilustrada. Somos distintos y los días nos traerán momentos para fisgonear en esa ventana para entender su mundo.

    Le gusta a 3 personas

  9. Gracias Rafalé por ese comentario sobre Borges y El Aleph. Yo lo leí hace muchos años y creo que voy a tener que hacerlo de nuevo. Estoy de acuerdo en que hay escritos que no he podido leer y me da un poco de vergüenza reconocerlo porque son de esos clásicos que le dicen a uno que debería haberlos leído o estudiado. En fin, Borges me gusta mucho y hay cosas espectaculares de él. De los cuentos cortos que más me gusta es «El hombre de la esquina rosada». Un saludo.

    Le gusta a 2 personas

  10. Compañero bloguero: gracias, por leer mi entrada titulada DEHESA DEL CAMARATE-OTOÑO 2021-URGANDO EN EL PASADO. Solo con leer los múltiples comentarios de su entrada; distingo su nivel como bloguero, y me muestra el camino que aún me queda por recorrer, para tomar un poco de nivel en este arte de escribir. Respecto al escritor Jose Luis Borges , objeto de su critica literaria: no puedo responderle con mi opinión, pues no he leído nada sobre este escritor, creo ya fallecido. Este verano pasado tuve la oportunidad de leer un cuento corto titulado -FUNES EL MENTIROSO- contenido dentro del libro -FICCIONES-; al parecer premiado por un grupo de paises en el año 1961, como premio internacional. Con independencia de su valía como escritor y literato y teniendo en cuenta también la publicidad que acompaña actualmente a los escritores y sus obras: tengo que reconocer , por lo poco leído del cuento referido que, me ha encantado su vocabulario porteño; fresco y variado, así como también su facilidad para inventar la historia del tal Funes y me ha parecido un vocabulario con riqueza expresiva y abundante. Pasando a otro orden de cosas: decirle que me gusta su franqueza y valentía al atreverse a hacer su critica al libro El Aleph, de un escritor también crítico y directo como al parecer era Borges. Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Todo un placer descubrirle por estos lugares. Creo que los comentarios y las famas siempre distorsionan la concepción y, en este caso, se antoja casi imposible no leer a Borges con algún tipo de prejuicio. Ya lo dicen por ahí: las expectativas no son buenas pasajeras. Encantado de recibirte aquí en este rincón, compañero. Estás invitado siempre que quieras. Un fuerte abrazo, adelante!

      Le gusta a 1 persona

  11. Mi apreciado bloguero: de nuevo al tajo, y haciendo uso de tu invitación, paso a comentarte una nueva opinión de «el Aleph.
    Me ha intrigado tu escrito y lo he vuelto a leer mas despacio, en esta ocasión. Así que para poder opinar sobre el Aleph; he buscado en Google y he encontrado unos pocos capítulos sobre este relato de Borges…Lo primero que he realizado, ha sido crear una relación de palabras raras, para mi, para poder entender y seguir el laberinto que, de forma inmediata ha surgido como consecuencia de intentar comprender el relato y situarme en la mente del escritor. He llegado a la misma conclusión que tu, compañero, «me encuentro en las antípodas del señor Borges. También debo añadir que, ha habido momentos en los que me he sentido perdido en ese sótano descrito por la pluma y la mente de don Jorge Luis. Debo aceptar igualmente que aún no estoy preparado para esa «miel» tan espesa, aunque me digan que es «jalea real». Así que dejaré por un tiempo estas lecturas ( el Aleph o «punto del espacio que contiene todos los puntos», para otro momento en el que pueda vislumbrar lo que nuestro escritor ,el señor Borges ha pretendido explicarnos en su escrito, para mi gusto, rocambolesco y excesivo.
    Un saludo.

    Le gusta a 2 personas

    1. Me alegra que compartas tus sensaciones con ‘El Aleph’. A mi modo de ver, lo más importante en la lectura, y de las más interesantes en la vida, es probar y no descartar. Quizá Borges hoy no entró por determinados motivos. Veremos mañana u otro año. Te mando un fuerte abrazo, compañero. Adelante!

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s