Reseñas

Trigo limpio — Juan Manuel Gil

No soy amigo de listas del tipo “los mejores rebuznos del año”, “los bostezos más plásticos de 2021” o “los amortajamientos con mayor fantasía del milenio”. Odio la necesidad de catalogar los recuerdos como si fueran utensilios de cocina e intuyo trampas en el proceder de mi memoria. Sin embargo, si tuviera que esbozar un recopilatorio con las lecturas que más he disfrutado este año, sin duda incluiría Trigo limpio de Juan Manuel Gil. Una obra fascinante que resquebraja moldes formales, juega magistralmente con los límites del papel narrativo y teje una relación estrecha con el lector, como si te reunieras con un amigo al que hace años que no ves para ponerte al día. Mimbres que han merecido el reconocimiento del prestigioso Premio Biblioteca Breve y la consecuente publicación en la editorial Seix Barral.

Trigo limpio nos adentra en la historia de un narrador anónimo, quien recibe un correo electrónico de Simón, un amigo de la infancia, con el fin de que éste escriba un libro evocando las aventuras de cuando éstos eran preadolescentes. Una vez interpelado, el protagonista bucea en su memoria y se ve inmerso en un cruce de relatos y percepciones. La obra se estructura en forma de fugaces capítulos, vertebradores de tramas con espacios y tiempos independientes que paulatinamente se van acoplando a la principal. En este sentido, el autor trocea y esparce los sucesos de una forma cautivadora, suspendiendo sin previo aviso los momentos álgidos, avivando el interés del lector y dosificando la potencia del argumento.

Juan Manuel Gil consigue un retrato fidedigno de la infancia de las generaciones que nacieron en la España del segundo franquismo y la Transición, en la que los niños paseaban solos por las calles y debatían los entresijos de su propio madurez y los dilemas a los que se enfrentaban. Aunque la novela se ambiente en Almería, es extrapolable a cualquier entorno urbano y localidades de media población de la época. Mientras leía, cavilaba, quizá ingenuamente, que mi generación, la de los millennials, acabó con el modelo de niñez presentado por Trigo limpio. Recuerdo que al entrar en el colegio el recinto estaba rodeado de descampados que ya eran altos edificios cuando terminé. Nuestros padres ya no nos permitían la libertad de antaño, nos entregamos a la sobreprotección y la tecnología estaba al acecho para guiarnos hacia la uniformidad y la banalidad.

El diálogo es un elemento recurrente en Trigo limpio, dinamizando la lectura y profundizando el carácter de los personajes. Asombra lo logrado que están las conversaciones entre los muchachos, el garbo y el ingenio que desprenden el narrador, Simón, el del síncope y el del fallo multiorgánico, que así se llaman. De hecho, algunos pasajes podrían desafiar las pautas de comportamiento y moralidad de nuestros días. También el humor es reivindicado como un recurso habitual, el cual mana como un torrente procedente de las escenas costumbristas. A destacar las cortas, pero intensas, participaciones de la madre del protagonista, la cual rememora a la típica madre andaluza. En general, la novela transita con brillantez por todos los registros lingüísticos, donde me ha llamado especial atención la variedad y riqueza en la construcción de comparativos.

Otro aspecto destacable de la obra son las digresiones introducidas por el narrador, en su vertiente de escritor, sobre literatura, la motivación para escribir y otros aspectos formales a la hora de confeccionar una historia. De hecho, en uno de esos pasajes subyace el concepto de Trigo limpio, un elogio a la imperfección natural que emana de la realidad.

Creo que para que una historia arraigue en el pecho de cualquier lector, es conveniente no trillar ni aventar el grano hasta el punto de dejarlo solo, inmaculado, lucido. Las pequeñas piedras, la tierra, el polvo, las espigas y otras semillas han de estar ahí, junto al trigo. Porque si no, cómo va a brotar el desconcierto, dónde se va a guarecer el misterio, de qué manera se va a enturbiar la verdadera emoción”.

En definitiva, Trigo limpio es una obra genuina, con múltiples facetas, exaltación de las influencias clásicas de la literatura española y de una personalidad arrolladora. Además, estoy convencido de que se trata de una referencia imprescindible para todo aquel que aspire a escribir en mayúsculas.

14 respuestas a “Trigo limpio — Juan Manuel Gil

    1. Me alegra que te hayas lanzado a la lectura de ‘Trigo limpio’ y que te haya agradado. Sin duda, Juan Manuel Gil es un gran autor. Te agradezco la referencia, aunque te pediría que los párrafos de mi reseña fueran citados como tal. Un placer, compañero. Adelante!

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