Reseñas

Los detectives salvajes — Roberto Bolaño

No acostumbro a leer libros excesivamente largos. Supongo que estará relacionado con la pereza que caracteriza mi genética o la inmediatez que imponen los tiempos. Tras leer un volumen mastodóntico, en general, me queda la sensación de que su autor se ha preocupado más por el lucimiento personal que por dotar a la historia de un entorno equilibrado. En determinadas casos, recuerdo innumerables e increíbles vericuetos conformando un brillante relleno para concluir con prisas y con la duda de si el autor ha abusado de mi confianza. Con mis ritmos de lectura, una novela de setecientas páginas puede llevarme varias semanas, lo que implica una convivencia estrecha con sus protagonistas en el autobús camino del trabajo, en momentos íntimos o en el preludio del sueño. Un libro largo es como un amor de verano, en el que hay suficiente espacio para saber si éste será para toda la vida o si los primeros fríos lo enterrarán en el olvido.

Motivado por la recomendación de varios escritores y amigos (enlace, enlace, enlace, enlace) y evocado por mi reciente lectura de Poeta chileno, decidí desvirgarme en la bibliografía de Roberto Bolaño con Los detectives salvajes. Y una vez leídos ambos, encuentro paralelismos obvios entre ambas obras, aunque el carácter del original sea más agreste y el de Zambra tenga un cariz más caricaturesco y mayor linealidad. La principal característica de Los detectives salvajes es la cantidad de voces que la articulan, más de una cincuentena de ellas junto a sus correspondientes estilos, lo cual supone un reto a la hora de enlazar tramas y reconstruir sucesos y biografías. En este sentido, intento no frustrarme al no interiorizar todos los recovecos de la historia, sino que procuro dejarme llevar por los ambientes y la autenticidad que rebosa cada uno de los personajes.

La novela nos sitúa tras los pasos de los real visceralistas, un grupo de escritores radicados en México D. F., custodio del real visceralismo, un movimiento literario que ni sus mismos miembros saben muy bien describir. El grupo está liderado por los poetas Arturo Belano y Ulises Lima. La obra se estructura en tres partes, la primera y la tercera son extractos del diario del joven García Madero, un estudiante de derecho que busca en la poesía su pasarela hacia el estatus, las aventuras y, sobre todo, el sexo, objetivos verdaderos de todo buen escritor que se precie en nombre de la expresión y la creación. Tras algunos vaivenes en el mundo de las drogas y la prostitución, algunos real visceralistas emprenden la incierta búsqueda de Cesárea Tinajero, la inspiradora del movimiento. El capítulo central se centra en reconstruir los movimientos de los personajes, especialmente los de Belano y Lima, tras la búsqueda de Tinajero, situándonos en un viaje por medio mundo que, además de México, incluye paradas en Barcelona, París, Tel-Aviv, Roma, Madrid o Guatemala.

La variedad de subtramas y elementos singulares es arrolladora. Especialmente, Bolaño emplea los sueños como un recurso habitual, las escenas de contenido sexual, además de las excentricidades características de los escritores y toda la fauna que sobrevive en el mundillo literario. En Los detectives salvajes tienen cabida las ansias por publicar y dejar huella, las rivalidades y envidias entre escritores, los halagos interesados, la carencia de formación, los talleres de escritura, los certámenes, la ideología, los vicios y los egos. La prosa de Bolaño se abre paso mediante una fina acidez para retratar las enajenaciones que hacen de los escritores seres con capacidad para levitar más de lo permitido. Como la novela es un puzle de tantas piezas, he de reconocer que tuve que recurrir a la Wikipedia para terminar de encajar algunas de ellas, aunque lo que prevalece, independientemente de las intrigas, es el poso a estilo genuino.

Personalmente, hay intervenciones en la parte central que se convierten en sucesiones de tramas superfluas con exiguos detalles que me hicieron decaer la atención. En contraposición, hay algunas historietas de una imaginación desbordante como la de Andrés Ramírez, un chileno afincado en Barcelona y amigo de Belano, el cual juega a la quiniela a través de un método por el cual rellena el boleto según la disposición de los elementos urbanísticos. Para el recuerdo también la teoría de Ulises Lima sobre el error de la parábola de Jesucristo sobre el camello y la aguja, debido a una traducción deficitaria del griego por parte de los evangelistas.

Un detalle que me asombró de la obra es el grado de veracidad con el que son recreados los escenarios y algunas particularidades fuera del contexto estrictamente retórico. Al concluir la obra, pude comprobar que el propio Roberto Bolaño había viajado a los lugares señalados, excepto al desierto Sonora, y que, mientras aguardaba a la gloria literaria, había ocupado todos los puestos de trabajos habidos y por haber, tal y como le ocurre a Arturo Belano en Los detectives salvajes. No es ningún secreto que dicho personaje está en realidad inspirado por el mismo Bolaño.

Así pues, Los detectives salvajes no sólo desplumaron mis prejuicios sobre las obras largas, sino que más pronto que tarde caeré en la relectura, algo que he hecho excepcionalmente, para disfrutar de los detalles sin la presión de comprender el desarrollo de la trama. A pesar de que en mi próxima lectura optaré por un formato más breve, quién sabe si esto no es el comienzo de una larga relación.

14 respuestas a “Los detectives salvajes — Roberto Bolaño

    1. Yo en su momento también hui de los textos largos, pero al final vas topando con obras que te quitan esa idea. Pero hay épocas en las que el cuerpo pide lecturas breves, así que hay que darle lo que pide, jeje.
      Los detectives salvajes es una de esas obras que siempre aguantan en mi lista de libros pendientes. A ver si lo tacho más pronto que tarde y yo también puedo compartir mi opinión. 😉

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      1. Efectivamente. En la lectura hay algo de psicológico, como cuando uno practica un deporte y va más rápido cuesta abajo que cuesta arriba. En este caso me atoran los capítulos extremadamente largos y me enganchan los cortos. Será que ya sucumbí a la dictadura de la inmediatez. Encantado de saludarte, compañero. Gracias por tus palabras. Un fuerte abrazo, adelante!

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  1. Amo este libro. Me parece una obra de una genialidad incuestionable. Además de la reseña que citas sobre «Llamadas telefónicas», también escribí otra entrada en la que hablo de «Los detectives» y de «2666». Te la dejo aquí por si quieres echar un vistazo: https://elblogdemae.com/2020/07/17/leer-a-bolano/
    Justo ahora yo estoy leyendo «Poeta chileno». Llevo poco para hacer un juicio de valor, pero creo que así, de entrada, me gusta más el estilo de Bolaño. En cualquier caso, le daré a Zambra un poco de tiempo para ver si me conquista.
    Buena reseña. Un abrazo, Rafalé

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    1. Te agradezco enormemente la aportación, compañera. He cambiado el enlace por ser más apropiado, me pasaré a leerla, sin duda. Supongo que es difícil valorar ‘Poeta chileno’ una vez leído a Bolaño. Yo hice el camino inverso y lo disfruté sin grandes referencias. Será un placer leer tus valoraciones. Un fuerte abrazo, compañera. Adelante!

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  2. Con esta novela no me atrevo a reseñarla, es que quisiera hacerlo pero de forma muy extensa y profesional y creo que necesito una segunda lectura para lograrlo…
    Muy buena la tuya, me alegra muchísimo que te adentres en el mundo Bolaño. Te recomiendo Estrella distante y ya después si te animas la gran novela, 2666. Pero bueno, todo está bien, al menos para mi, me enamora toda su obra…
    Un abrazo, compañero, gracias por enlazar mi reseñita de la literatura nazi.

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    1. Gracias a ti por recomendarte en diversas ocasiones a Roberto Bolaño. De hecho, recuerdo que tu recomendación de ‘Los detectives salvajes’ nació en el momento que pedí alguna lectura sobre talleres literarios. Tengo alguna idea en la cabeza, pero desde luego muy distinta a la de Bolaño. Me alegra que te haya gustado mi comentario. Antes intentaba hacer una reseña más clásica, pero cada vez me gusta más este formato de contar en una suerte de relato las ideas que me han surgido en la cabeza. Para reseñadores profesionales y académicos ya están los periódicos y las universidades.

      Un fuerte abrazo, compañero. Adelante!

      PD: Diría que lo que enlacé es el tag Roberto Bolaño de tu blog, por tanto debe aparecer la reseña de ‘Literatura Nazi en América’ y ‘Amuleto’

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  3. Cuándo me mudaba a Francia en 2010 quién en ese tiempo era mi novia me regaló este libro. Asiduo de Borges y los cuentos cortos, me aventuré a leer a Bolaño más por compromiso que otra cosa. Desde ese momento no dejé de leerlo. Curiosamente al llegar a Francia, el hijo de la familia francesa dónde pasaba el verano, leía también este libro. El ser latino vagando por Europa y habiendo sido un también recurrente de bibliotecas cómo de bares, quizá me hicieron en demasía identificarme con esta novela. Escritura magnífica, que roza el universalismo literario, mezclándolo con un realismo urbano sin que este llegue a ser en ningún momento vulgar ni políticamente comprometido cómo tanto abundó y abunda en las letras latinoamericanas. Gracias por la reseña, que me hace recordar grata lectura como momentos.

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