Autobombo

La no publicación

Hace algo más de un mes me presenté al I Certamen Literario Juan Carlos Pérez de Santamaría. Se trataba de un muestreo de algunos de mis cuentos más bochornosos e infames, pero de los que me siento profundamente orgulloso y sonrío al repasarlos. Diez días después de que se cerrara el plazo de recepción, recibí un correo en el cual se me indicaba que había sido finalista y seleccionado para ser publicado por la editorial que convocaba el concurso, independientemente de que fuera ganador o no. En el correo se enfatizaba que había sido escogido entre un total de mil obras presentadas. No sé si me extrañó más la cantidad de recopilatorios enviados o que el jurado los hubiera leído en tan poco tiempo.

Esa misma noche pegué una ojeada a la web de la editorial, la cual jamás había escuchado nombrar, y me pareció más bien anodina. Encontré otra página en la que se indicaba que algunas de las obras que habían editado estaban ya descatalogadas.

En pocos días se anunciaron los ganadores desglosados en cuatro categorías, entre los cuales no figuraba mi relatario. En cualquier caso, siempre es una alegría quedar finalista. Esa misma semana llegó a mi correo la propuesta editorial. Independientemente de su contenido, me sorprendió la frialdad del correo. No había ninguna mención a mis cualidades como autor, si es que las tuviera, o a los motivos que habían llevado al jurado o a los editores a decantarse por la publicación de mi obra.

Al examinar el contrato me sorprendió el optimismo de la editorial. Nada más y nada menos que un millar de copias pretendían mandar a imprimir. ¿Tantos libros de relatos se venden en este país? Una de las últimas cláusulas, no obstante, acabó de despejar las dudas. El autor se comprometería a vender un centenar de las copias o si no las tendría que comprar en el plazo de un mes. “¡Maldita sea! No tengo tantos amigos que estimen tanto mi escritura, ni tanto tiempo como para ejercer de comercial”, maldije.

Así pues, tras un intercambio de correos, he decidido declinar la propuesta editorial. Por supuesto, algún día me gustaría que dicho recopilatorio vea la luz, pero será con una editorial que se enamore de sus historias y haga elevarme sólo unos centímetros del suelo. Aunque tenga más ínfulas que talento, soy consciente de que mis historias no van a arder por estar encerradas en el cajón, incluso si jamás salen de él.

Con todo esto sólo pretendo compartir mi experiencia con otros autores como yo. Agradezco la consideración y la proposición, pero aún estoy en ese punto de la vida en que me parece digno decir que no. Adelante!

Por si pudiera ser de utilidad, comparto el blog de Claudia Antonelli, el cual incluye una relación con editoriales con prácticas sospechosas.

45 respuestas a “La no publicación

  1. Hola!!! Siento que haya sido ese el desenlace… he de reconocer que la simple idea de que algo escrito por mi vea la luz, sería uno de mis grandes sueños pero leyendo tu historia… veo que será más complicado aún pues siempre hay intrusos que quieren aprovecharse de los sueños…🤔
    Ojalá pronto podamos leernos!!!!

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    1. Es cierto que hay muchos tiburones que intentan aprovecharse de la ilusión de los autores, pero te puedo asegurar que también hay otras personas que lo viven con pasión se enamoran de las historias e intentan dar el mejor provecho a sus autores. Te mando un fuerte abrazo, compañera. Adelante!

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  2. ¡No pares! Si este relato es real, me alegra mucho que no hayas caído en esa trampa, una de las más villanas que pueda haber. Porque si no vendes esos ejemplares estarías adquiriendo una deuda que quién sabe adónde puede acabar. Por eso tengo mi proyecto para nuevos autores, que todavía no ha despegado totalmente por puro miedo, pero seguro viene. ¡Tú sigue escribiendo y publicando!

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  3. Buena entrada! Bienvenido al mundo de la autoedición en sus infinitas variantes!! Y, en particular, a la peor! Porque si autoeditar supone asumir un montón de trabajos (=gastos, aunque sea en tiempo), al menos, del hipotético margen que se obtenga, no se tienen que pagar beneficios ajenos (o los mínimos de Amazon & Co.). Con estas empresas hay que tener mucho cuidado, efectivamente. Yo estoy haciendo un curso de gestión editorial (por llamarlo de alguna manera), y flipas de la cantidad de ofertas de todo tipo que te pueden llegar… Me parece estupendo que declines, te animo! Llegado el caso, y dependiendo del manuscrito, siempre será más interesante lanzarse a la autoedición. Y siempre podemos consolarnos en las palabras de Cyrano:
    «No, gracias. En la casa de algún gran editor
    ¿publicar lo que escribo pagándomelo yo?
    ¿O frecuentar las reuniones donde los inútiles
    escogen al mejor? Muchas gracias: ¡no!»

    Abrazo!

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    1. De ahí la motivación de mi publicación. El otro día cuando salió publicado el fallo, leí a varios autores entusiasmados con la idea de ser publicados. Probablemente, muchos de ellos pasen el trago, pero creo que es honesto dar el paso y señalar la existencia de un montón de editoriales con dudosas prácticas y certámenes cuyo premio está envenenado. Mucho ánimo, compañera. Un fuerte abrazo, adelante!

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    1. Bueno, casi mejor que les haya dicho que no. Han esquivado una buena bala, luego me pongo muy pesado que si la portada más bonita, que si hay que darle una vuelta a la corrección, que si no me gusta el prólogo. No saben lo que se han ahorrado en disgustos a😉 Un fuerte abrazo, compañero. Adelante!

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  4. Es tremendo y muy triste que alguien se vista de editor para especular con el deseo legítimo de publicar y que te lean para acabar sometiéndote a un timo si no lees la letra pequeña o el contrato hasta al punto final. Yo publico mis obras en Amazon -mi trabajo me costó aprender a editarlas- y apenas vendo, hasta ahí podíamos llegar; pero ahí están, sólo me han pedido imaginación y trabajo; ya soy mayor y no me apetece publicar más. No por eso uno deja de escribir: siempre hay alguien por ahí que te lea con gusto, en el blog, por ejemplo. Saludos.

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    1. Por un lado se combina aquello de que cada vez se lee menos y se escribe más, que los escritores más vendidos son cada vez más bombardeados y por tanto es más difícil hacerse hueco y que hay mucho desaprensivo esperando a hacer negocio de las ilusiones. Y al final, de aquellos polvos, estos lodos. Mucho ánimo con la autoedición honesta, compañera. Un fuerte abrazo, adelante!

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  5. La cantidad de piratas pseudoeditores se multiplica en el macrocosmos virtual. Hace tiempo una cuenta instagramera me ofreció comprar la edición en donde se publicaba mi micro relato finalistas, omití el ofrecimiento e inocentemente repetí en el concurso. La historia se repitió. Me quedó la opción del pataleo vía mail y una señora enojada tuvo la desfachatez de contestarme, evidentemente ella tenía todas las razones del mundo mundial en cobrar el libro a los participantes… 😤

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  6. Recuerdo cuando compré mi primer coche, de segunda mano, claro. Ha llovido desde entonces. El propietario era un señor mayor y el vehículo estaba muy bien cuidado, casi impecable. Pues, a pesar de que le hicieron mejores ofertas que la mía (porque yo no llegaba a más, la verdad), terminó vendiéndomelo a mí. Sabiendo que yo buscaba ese modelo concreto porque admiraba esa marca, supuso que lo iba a cuidar bien. Y así sucedió. Le preocupaba el «bienestar» del vehículo aunque deseaba venderlo por falta de espacio en su garage (tenían varios coches en su familia y querían adquirir otro).
    Creo que, a los que escribimos, puede sucedernos algo parecido si llega el momento de que alguna editorial se interese por nuestras obras; no las pondríamos en manos de cualquiera.
    Agradezco tu testimonio en el que has conjugado cabeza y corazón, y me alegro de que te decantaras por el no.
    Ahí seguiremos.
    Un abrazo.

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    1. Cuando hay algo que realmente estimas creo que lo más razonable es ofrecerle una buena vida futura. Qué menos que dar una buena editorial que los quiera y los aprecie, aunque sea a base de renunciar un poco de oro. Gracias por compartir el testimonio, compañero. Seguiremos adelante. Un fuerte abrazo!

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    1. El sistema económico que nos envuelve es capaz de darle la vuelta a todo. Las editoriales ya no buscan a lectores a los que vender sus libros, sino que buscan a autores que sean sus clientes. Creo que la dignidad, que es de lo poco con lo que nacemos, merece mucho la pena tratar de conservarla. Un fuerte abrazo, compañero. Adelante!

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