Reseñas

Corazón de perro (Mijaíl Bulgákov) — Un enemigo del pueblo (Henrik Ibsen)

La semana pasada me sumí en dos obras con múltiples vasos comunicantes. No acostumbro a leer tanto, pero su breve tamaño junto a las horas que paso en el autobús de camino y vuelta del trabajo me ayudaron. Ambos títulos estaban en mi lista tras sendas recomendaciones de amigos científicos; los dos libros cuentan con más de un siglo de vida; y tratan de desnudar el poder a través de la ficción e ironía. La primera lectura fue Corazón de perro del escritor ruso Mijaíl Bulgákov, secundada por Un enemigo del pueblo del dramaturgo noruego Henrik Ibsen. Dos visiones que rezuman vigencia y que, aun ahondar en el totalitarismo y la democracia respectivamente, dan con una raíz del problema muy similar.

Corazón de perro nos adentra en las calles del Moscú postrevolucionario mediante la visión del perro callejero Shárik. Éste es acogido por el afamado doctor Filip Filípovich Preobrazhenski, de reconocido prestigio y sentimiento anticomunista. Una vez ganada su confianza, el doctor le practica una cirugía en la que sustituye la hipófisis y testículos del perro por los órganos de un vagabundo. Shárik logra sobrevivir a la operación e increíblemente se transforma en un ser humano que encarna los valores soviéticos para disgusto de su creador Preobrazhenski. Así pues, la obra de Bulgákov transita en una suerte de Frankenstein y La metamorfosis, con un fuerte predominio del diálogo que le confiere un espíritu de prosa teatral.

Lo que más me agrada de Corazón de perro es la canalización del surrealismo para algo más que generar belleza, ritmo y diversión, para poner la palabra precisa al servicio de la concienciación social y política. De esta forma, la corta novela se sirve de la ironía para criticar el concepto del hombre nuevo soviético y el totalitarismo de los bolcheviques. Tal fue su efecto entre los líderes comunistas, que Bulgákov no llegaría a verla publicada en vida y quedaría censurada cerca de seis décadas. De hecho, el autor ruso tuvo sus más y sus menos con el mismísimo Stalin, resignándose a vivir del teatro bajo la continua censura del Estado soviético. En la analogía entre el perro y la sociedad, subyace la idea de la uniformización ideológica de la masa como justificación de cualquier tropelía. En este caso, Bulgákov somete a tela de juicio la idealización del obrero como modelo social.

Un enemigo del pueblo nos traslada a un ficticio pueblo de la costa noruega, donde el doctor Thomas Stockmann ha descubierto la presencia de una bacteria contaminante en las aguas del balneario. Éste, hombre de principios y científico riguroso, se decide a denunciarlo mediante los medios locales, desencadenando una contienda entre los poderes políticos y económicos, partidarios de omitir la información y salvar el próspero negocio, y el doctor Stockmann. O lo que es lo mismo: la batalla entre el interés individual y el bien común. La obra está escrita en forma de teatro y se estructura en cinco actos, en los que el lector es testigo de la connivencia entre medios de comunicación y poderes políticos y empresariales, la manipulación de la opinión pública o la nula relevancia de la ciencia dentro de la sociedad. Salvando las distancias, una situación que también planteó la pandemia de Covid19 allá por comienzos de 2020.

Para mi gusto el pasaje más interesante de Un enemigo del pueblo es el alegato del doctor Stockmann sobre las deficiencias de la democracia. Mientras el resto del pueblo opta por someter a votación la decisión sobre el futuro del balneario, éste manifiesta las debilidades del sistema: la alta susceptibilidad a la manipulación, la ignorancia que atesora la mayoritaria, la falta de moralidad y la reducción del sistema democrático a una degeneración en forma de oclocracia —el gobierno de la muchedumbre—. Al igual que Bulgákov, en un contexto de aparente libertad, Ibsen ilustra cómo el poder es capaz de parapetarse detrás de una legítima y supuestamente voluntad popular libre.

Así como Bulgákov se significó precisamente por el hecho de no poder significarse, el pensamiento de Ibsen no parece encuadrarse dentro de ninguna doctrina. Sorprendentemente, la obra de Ibsen ha sido reivindicada por socialistas británicos, anarquistas españoles, conservadores en EEUU y hasta los propios nazis en forma de propaganda oficial contra la República de Weimar. En este artículo de Cristina Gómez-Baggethun, traductora de la obra de Ibsen, se amplía la interpretación de un legado que pretende cuestionar y hurgar en nuestras estructuras sin casarse con dogmas.

Leídos los dos libros, paradójicamente, al enchufar la radio y escuchar las noticias escuché reminiscencias de Corazón de perro y Un enemigo del pueblo. No puede ser, me dije, si ahora hemos abrazado la verdadera libertad, nadie se atreve a cuestionar a la democracia y nuestro único problema es el presidente de Rusia. Quizá me haya pasado leyendo.

14 respuestas a “Corazón de perro (Mijaíl Bulgákov) — Un enemigo del pueblo (Henrik Ibsen)

  1. El argumento de Un enemigo del pueblo me llevó a pensar de una vez en la película No miren arriba, donde el poder político y económico dejan de lado la verdad expuesta por la ciencia y manipulan a la población a su antojo a través de los medios de comunicación.

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    1. Efectivamente, la trama de ‘No mires arriba’ es muy similar, a excepción de las evoluciones tecnológicas y científicas. La forma en que en la película retrata a los medios de comunicación y la ignorancia como materia prima del ciudadano ya son elementos en la obra de Ibsen. Un fuerte abrazo, compañera. Adelante!

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  2. Muy interesante. No conocía la obra de Bulgákov, pero la de Ibsen es una de mis preferidas, y su recuerdo siempre me hace reflexionar mucho, sobre todo por lo que tú clarividentemente señalas, su vigencia.
    Por cierto, en mi «enciclopédica ignorancia» desconocía el término «oclocracia». Me encanta su sonido, me horroriza su significado.
    Gracias una vez más.

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    1. He descubierto de rebote a Ibsen, pero por lo que he leído en el artículo que cito, parece que tiene obras incluso más simbólicas. Tendré que echarle un ojo. Tengo un colega que siempre me dice que hace años que no vivimos en democracia y que esto de hoy en día es una oclocracia. Le tengo en estima intelectual y parece que no se equivoca. Me alegra que te haya parecido interesante. Un fuerte abrazo, compañero. Adelante!

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  3. Buen encuentro con esta entrada, me has puesto a repasar viejas lecturas desde la lupa de mi nueva experiencia y de mi tiempo. Los leí muy joven encerrado en el mundo rural y no me ubicaba, he recorrido tantos sitios y mirado tantas circunstancias y me pones esta lupa preciosa, y lo que dice libre oyente y vamos a releer y contratar con otro de ahora.

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  4. Tanta verdad en las pretenciones de los que ostentan el poder, su único objetivo es mantener su hegemonía sobre los desentendidos, ignorantes o fanáticos que permitan garantizar sus intereses, los juegos de la supremacía son despiadados e inhumanos. Lo urgente es tomar partido desde lo que nos mantenga con vida conviviendo en sinergia con el entorno.

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