Reseñas

El Hombre Que No Deberíamos Ser – Octavio Salazar

Hace algunas semanas, alguien cercano tuvo a bien regalarme El Hombre Que No Deberíamos Ser de Octavio Salazar. Se trata de un breve ensayo en el que se esboza un retrato del hombre actual remarcando sus carencias en perspectiva de género con tal de corregirlas. Es este un tema de gran relevancia y atención social y mediática, lo cual me brinda apasionantes discusiones, notas de audio de varios minutos y algún que otro enfado. No niego que ciertas posturas, dentro de la necesaria determinación y firmeza de parte del movimiento feminista, junto a mi propio desconocimiento, me transmiten en ocasiones incomprensión y, alguna vez, disentimiento.

Con estas premisas, y sin propósito de extenderme en mis pensamientos, emprendí la lectura de la obra. Cuando leo una obra intento ser generoso con la misma y entablar una relación de confianza entre lector y escritor. Al mismo tiempo, suelo ser exigente con el material, ya que tengo una gran consideración por mi tiempo. Así pues, El Hombre Que No Deberíamos Ser pretende concienciar en materia de igualdad a un público muy general. Sin embargo, mientras avanzaba con la lectura empecé a observar que el discurso del autor estaba basado en postulados que necesitaban mayor argumentación. Evidentemente, que debemos construir una sociedad en la que la mujer y el hombre sean iguales no admite ningún tipo de discusión, pero afirmar, por ejemplo, que una muestra de desigualdad es el hecho de que Obama llegase al poder y Hillary Clinton no, requiere de algún tipo de aclaración. Tampoco tengo tan claro que si en los estamentos de poder predominan valores como la competitividad, la ambición o la soberbia es por una cuestión estrictamente de género y no por la carga intrínseca del concepto de poder. Quizá el autor tenga un discurso bien hilado sobre dichas cuestiones, pero si no se ofrecen al lector, el esfuerzo resulta estéril y hasta podría ser contraproducente. De este modo, la obra va tejiendo un discurso para un público que previamente ya comulga con esta serie de axiomas y difícilmente puede trascender más allá.
Avanzando la lectura, fui encontrando una forma de argumentar que me parecía cuanto menos cuestionable: establecer ejemplos arbitrarios para extraer conclusiones generales o, en otras palabras, tirar de estereotipos. Por cierto, dichos estereotipos se reiteran hasta la saciedad con unas palabras o con las mismas palabras permutadas a través de frases impolutas a nivel estético, pero escasas de contenido, tal y como ilustra esta: “El carácter precario de la masculinidad implica que estamos ante una subjetividad que puede ser cuestionada permanentemente y que, por tanto, necesita ser confirmada muy especialmente ante nuestros iguales”.
Cuando iba por más de la mitad del libro empecé a sentir que me estaban tomando el pelo, algo que se acentuaba al abordar la cuestión de la abolición de la prostitución. No basta repetir una y otra vez que ejercer la prostitución menoscaba la dignidad de la mujer para que este mantra sea cierto. Máxime, cuando diversas asociaciones de trabajadoras sexuales se desmarcan de esta postura y piden una regularización de la profesión para dotar de dignidad a la mujer. Considero que este debate, así como otros que se abordan durante el libro, es muy complejo y que muchas personas están adquiriendo posturas polarizadas por medio de ideas muy superficiales, de las cuales hace gala El Hombre Que No Deberíamos Ser.

Para rematar el despropósito, el autor comenta que tras fotografiar al hombre que no debemos ser, le gustaría dar alguna idea del hombre que deberíamos ser. Su intento resulta desacertado, puesto que en realidad hace un resumen de las ideas que ya ha repetido hasta la extenuación en las ochenta páginas precedentes. En ese momento me pregunté de forma malévola si en realidad esas diez páginas no servirían para abultar el número total, si el autor y la editorial se habían permitido la torpeza de rellenar descaradamente, si el propósito lucrativo no había vencido al social que prometía.
Ya que me había tomado un tiempo en leer la obra, consideré que podría ser interesante ofrecerle mi opinión al autor. La gran ventaja de las redes sociales es que permiten conectar casi hasta con Dios, y, por tanto, un garrulo como yo puede mandar sus impresiones a todo un referente del feminismo y catedrático de Universidad. Entonces, escribí el siguiente tuit: “Mi más sincera enhorabuena a @salazar_octavio y a @Planetadelibros por ‘El Hombre Que No Deberíamos Ser’, o mejor ‘Como Rellenar Cien Páginas y No Decir Casi Nada’”. Como entendía que era un mensaje que podría no tomarse a bien, decidí argumentar mi posición con un segundo tuit: “Desconozco cuál es el objetivo de este tipo de obras, además del monetario, que se escudan en estereotipos, soflamas panfletarias que están dirigidas a un público afín. Creo que es más necesaria la pedagogía y la argumentación que las frases bonitas que carecen de contenido”. A los pocos minutos, descubrí que el autor había leído mi opinión y que, quizá por no comulgar con ella o con su tono, había optado por bloquearme.
Seguramente, el hombre que no deberíamos ser se expresaría como lo había hecho yo. Seguramente, el hombre que no deberíamos ser lo bloquearía. Entiendo que la ironía no siempre es la mejor forma de expresarse, que la gravedad que hay detrás de la reivindicación feminista favorece una firmeza temperamental y también que las redes sociales son completos vertederos para el pensamiento y la opinión. Sin embargo, creo que la actitud del autor carga de razón mis pensamientos sobre su obra. Tampoco pretendía generar un debate con él, seguro que tenía cosas mejor que hacer. En cambio, puedo adivinar que si mi tuit hubiera sido “Gracias @salazar_octavio por hacernos ver el hombre que deberíamos construir para hacer una sociedad más justa” la reacción hubiera sido bien distinta.
Esta pequeña anécdota viene a ilustrar el poco valor que le damos a los comentarios no positivos, un sentir que en el mundo de la literatura está bastante extendido. Todos los autores publicamos esperando las valoraciones y nos hinchamos como pavos al recibir las positivas, sin embargo no solo no hacemos caso de las negativas, sino que, en ocasiones, hacemos uso de las redes sociales para desacreditarlas en público. Hemos de valorar en mayor medida el tiempo que nos brinda el lector y aceptar todas las críticas, así como relativizar la importancia que estas tienen. Solo así podremos escribir mejor, conservar nuestra personalidad, disfrutar del arte de crear y el placer de compartir nuestros textos. Por supuesto, esta opinión y las del resto del artículo también pueden pecar de superficial y de todos y cada uno de los males que expone.
Por desgracia para mí, creo que, a raíz de esta historia, la próxima vez que me quieran hacer un regalo optarán por un saco de abono animal en lugar de un libro.
Reseñas

Si Esto Es Un Hombre – Primo Levi

Bordear la muerte a cada instante ofrece tal pureza en los ojos que la vida adquiere dimensiones inimaginables, matices desapercibidos alumbrados entre el miedo, la desesperación, la entereza y la aceptación. Una muestra de esta horrenda realidad tuvo lugar en los Lager, los campos de concentración que Alemania levantó dentro de sus dominios durante la II Guerra Mundial, en los que millones de inocentes fueron despojados brutalmente de su condición de hombre. Desde el campo de Monowitz, subalterno al de Auschwitz, el italiano Primo Levirelata sus espeluznantes experiencias desatando un entramado de reflexiones indispensables que conforman Si Esto Es Un Hombre. Una obra que debiera ser de cabecera no sólo para no olvidar errores del pasado, sino para evitar reproducir sus análogos en el presente y futuro.

A priori, la vida reservaba un hueco alejado de la literatura al turinés. A comienzos de la década de los cuarenta, con los ecos de la batalla resonando muy cerca, Primo Levi se licenciaba en química por la Universidad de Torino, uniéndose poco después a la resistencia antifascista italiana. Finalmente, es capturado por las milicias fascistas y, debido a su condición de judío, trasladado a Auschwitz. Después de burlar a la muerte en su penoso encierro, Levi decide plasmar sus experiencias en Si Esto Es Un Hombre, publicado con escaso y predecible éxito en 1947, que se reeditaría a raíz de la multitudinaria aceptación de la segunda parte, La Tregua, en 1963. Este sorprendente proceso es una constatación de cómo las cicatrices de la barbarie sólo se pudieron acariciar una vez que las mismas habían desaparecido, puesto que al terminar la guerra el público no tenía estómago para albergar más sufrimiento.

En su cincuentena, Levi abandonaría su oficio como químico para dedicarse a tiempo completo a su carrera de escritor y daría a luz obras de la talla de El Sistema Periódico (1975), Si Ahora No, ¿Cuándo? (1982) o Los Hundidos y Los Salvados (1986), tercera y última parte de la saga Auschwitz. En circunstancias que no se han llegado a aclarar y que suscitan acalorados debates entre propios y extraños, Primo Levi se quitaría la vida como consecuencia, supuestamente, de las heridas abiertas en su estancia en el Lager, aumentando el aura maldita del escritor.

Si Esto Es Un Hombrese divide en una serie de capítulos temáticos, ordenados cronológicamente, que versan sobre cada una de las facetas subyacentes a un prisionero de un campo de concentración: llegada, clasificación, alojamiento, alimentación, salubridad, trabajo, relación con los guardias y con otros presos, evolución psicológica… El enfoque del libro asombra por su cercanía, pues el objetivo no es hacer una retrospectiva global, sino el de dar la propia visión de la rutina en los campos de concentración. El tono empleado desborda por su humildad. De hecho, en ciertas fases el tono del italiano se vuelve dubitativo, vergonzoso, como si aún estuviera enclavado dentro de la alambrada; terrenal entre palabras superlativas, como una persona y no como un escritor. Estos factores imprimen a las páginas un realismo apabullante que atraviesa la piel, atrapa hasta dejar sin respiración y siembra impotencia y ternura a partes iguales.
Lo sabemos, mañana será como hoy: quizás llueva un poco más o un poco menos, o quizás en vez de a cavar vayamos al Carburo a descargar ladrillos. O mañana también puede acabarse la guerra, o nos matarán a todos nosotros, o seremos trasladados a otro campo, o se realizarán algunas de las grandes innovaciones que, desde que el Lager es Lager, son incansablemente pronosticadas como inminentes y seguras. Pero ¿quién podría pensar seriamente en mañana?”

Permanentemente, se cierne sobre el lector la sensación de estar en uno de los barracones. Las descripciones forman un entramado esencial en la obra con alto nivel de detalle, apoyado por una atmósfera intimista. Entre ellas se desarrollan profundas y lucidas reflexiones sobre la existencia humana, la vida y la muerte, en las que Levi regala pinceladas metafóricas de carácter barroco.
Porque así es la naturaleza humana, las penas y los dolores que se sufren simultáneamente no se suman por entero en nuestra sensibilidad, sino que se esconden, los menores detrás de los mayores, según una ley de perspectiva muy clara. Es algo providencial y que nos permite vivir en el campo. Y también es ésta la razón por la cual con tanta frecuencia, en la vida en libertad, se oye decir que el hombre es insaciable: mientras, más que de una incapacidad humana para el estado de bienestar absoluto, se trata de un conocimiento siempre insuficiente de la naturaleza compleja del estado de desgracia, por lo cual a causas que son múltiples y ordenadas jerárquicamente se les da un solo nombre, el de la causa mayor; hasta que ésta llegue a desaparecer, y entonces uno se asombra dolorosamente al ver que detrás de una hay otra; y en realidad, muchas otras”.

Conforme Si Esto Es Un Hombre avanza, se acepta con naturalidad la desposesión de la condición humana por parte de los presos, la inversión de los conceptos esenciales, la renuncia a cualquier otra moral o ética que no sea supervisada por el instinto más primario.
En cambio, para nosotros, el Lager no es un castigo; para nosotros no se prevé un término, y el Lager no es otra cosa que el género de existencia a nosotros asignado, sin límites de tiempo, en el seno del organismo social germánico”.
Quiero invitar ahora al lector a que reflexione sobre lo que podrían significar en el Lager nuestras palabras «bien» y «mal», «justo» e «injusto»; que juzgue, basándose en el cuadro que he pintado y los ejemplos más arriba expuestos, cuánto de nuestro mundo moral normal podría subsistir más allá de la alambrada de púas”.

Sin embargo, aunque la muerte aceche en cada esquina, aunque sean plenamente conscientes de por qué el cielo se tiña de columnas de humo blanco y denso, aunque las noticias del exterior sean difusas y contradictorias, los desposeídos no se resignan a morir y florece un espíritu de supervivencia del día a día que se torna feroz e implacable, clave para la subsistencia final. A diferencia de la entereza y la bondad de Levi, se sucede el éxito de los verdaderos desposeídos: los que no les han arrancado su condición, si no que han decidido claudicar de la misma para sobrevivir un minuto más.
Hay algo de verdad en las tres suposiciones. Elías ha sobrevivido a la destrucción de afuera porque es físicamente indestructible; ha resistido a la aniquilación interior porque es un demente. Es, pues, en primer lugar, un superviviente: es el más adaptado, el ejemplar humano más idóneo para este modo de vivir”.

Ciertas ediciones contemporáneas, incluyen un interesante epílogo, escrito en 1976, en el que Primo Levi contesta una serie de preguntas recurrentes que se repiten en la cabeza de los lectores. Con un tono reposado muy distinto al de la obra, más propio de la divulgación académica, el escritor italiano confiesa no tener rencor a sus captores, vigilantes y nazis en general que se arrepintieron de sus actos; motiva la falta de respuesta de los prisioneros; y lo más difícil, hace un ejercicio de empatía sin precedentes para tratar de entender el odio de los nazis hacia los judíos para trazar un brillante paralelismo con el presente. Ese, aunque implícito en el libro, debe ser el verdadero mensaje.

Hace meses, a modo de apunte personal, viajé a Auschwitz, antes de leer esta biografía. Los enclaves crudos, su ambiente tétrico y los encomiables esfuerzos de las instituciones polacas en tratar de informar con el máximo detalle de los hechos que allí tuvieron lugar no conforman ni una milésima parte  del dolor que trasmite la experiencia personal de Primo Levi. Si el dolor no se puede explicar mediante simples palabras, Si Esto Es Un Hombre se acerca bastante.



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Ficha Técnica:
Título: Si Esto Es Un Hombre.
Autor: Primo Levi.
Páginas: 224.
Editado por: El Aleph.
Año de publicación: 1947.
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El Olor De La Noche – Andrea Camilleri

Entre estafadores de poca monta, mujeres al borde de un ataque de nervios y policías que sólo obedecen a la ley que les dictamina su propio ego, se desenvuelve una marabunta de aventuras y desventuras protagonizadas por el célebre Comisario Montalbano. En la sexta tentativa de esta inagotable saga, Andrea Camilleri ofrece una obra liviana en cuanto a formas, con un ritmo trepidante que derrocha una mezcla de acción, humor y giros inesperados. El Olor De La Noche se sirve del género policíaco como vehículo para dar una visión del mundo genuina, donde fuera de los clichés convencionales, el falso cinismo y lo políticamente correcto, reside la implacable y, a veces, dolorosa verdad.

Para hablar de Andrea Camilleri es inevitable hacerlo también del Comisario Montalbano –nombre escogido en homenaje a su extinto amigo Manuel Vázquez Montalbán–, protagonista de una serie de más de veinte obras, la cual salió a la luz a mediados de los años noventa y que aún hoy se sigue reproduciendo a ritmo de más de un título por año. A pesar de confesar que el peso del personaje llegó a extenuarlo hasta el punto de querer asesinarlo, el propio autor ha revelado en entrevistas que la obra final está escrita desde hace una década y que verá la luz cuando al siciliano, de más de noventa años, no le queden más fuerzas para seguir desempolvando la pluma. La saga ha derivado en un éxito sin precedentes que ha situado al italiano en top ventas de su país, llevando a Montalbano a la pequeña pantalla en uno de los mayores éxitos de audiencia de la historia de la televisión pública italiana.

Pero no sólo de Montalbano vive Camilleri, quien además ha firmado otra treintena de obras que suelen enclavarse en torno a su Sicilia natal, por las que discurren altas dosis de costumbrismo, crónica e ironía, entre las despuntan La Temporada De Caza (1992), La Concesión Del Teléfono (1998) o La Muerte De Amalia Sacerdote (2008). Un detalle que sorprende al revisar la bibliografía del autor, es la explosión creativa que registró alcanzada la senectud, concentrando en ella la inmensa mayoría de su bibliografía. De hecho, de haber mantenido ese endiablado ritmo de publicación durante toda su carrera, estaríamos ante el autor más prolífico de todos los tiempos. Destaca también su dilatada carrera como guionista, director de teatro y televisión, así como su compromiso social y político desde posiciones marcadamente de izquierda.

Así pues, El Olor De La Noche nos sitúa entre las localidades sicilianas de Vigàta y Montelusa, donde ha saltado por los aires la clásica estafa piramidal. Un grupo de personas invierte una cierta cantidad y en pocos meses reciben jugosos intereses con el dinero procedente de nuevos inversores, repitiendo este proceso de forma sucesiva hasta que el cabecilla, Giulio Cosentino, decide huir con el dinero y los pánfilos clientes que soñaban con fortunas provenientes de la nada se dan de bruces con la amarga realidad. El círculo del negocio lo cierran tres empleados, entre los que discurren mortales rencillas y pasiones que sobrepasan con creces la barrera de lo demencial. El objeto de la investigación parece claro: descubrir si Cosentino ha tenido éxito en su intento de huida o si bien un cliente poco amistoso lo ha mandado al otro barrio.

Aunque no recae el peso de la investigación sobre él, en un arrebato de simple curiosidad y sana diversión, el Comisario Montalbano decide involucrarse en el caso por su cuenta y dejar así en evidencia la nulidad y la testarudez de los investigadores principales, quienes apuestan por la indispensable colaboración de la mafia. Entre tanto, el lector descubre la singularidad del carácter del comisario mediante su incontrolable arrojo, su determinación frente a la mediocridad de su entorno laboral y su brillante clarividencia ante la estupidez social.
 “–Coño. Todo por culpa de la televisión –dijo Montalbano.
–¿Qué pinta aquí la televisión?
–Pinta mucho. No hay telediario que no te bombardee con la Bolsa, el Nasdaq, el Dow Jones, el Mibtel, la Pollatel… La gente se impresiona, no entiende ni torta, sabe que se corren riesgos pero que se puede ganar, y se arroja en brazos del primer estafador que pasa: deja que yo también participe en el juego, déjame participar. .. En fin, ¿qué idea te has formado?
Aunque la trama principal se centre en la búsqueda de Cosentino, Camilleri deja espacio para que su personaje estrella se desenvuelva en otras facetas, enlazando estas con las entregas precedentes de la saga. Salvo Montalbano muestra un apetito desmedido y un gusto exquisito por la cocina tradicional, se deshace por aparentar que es más que nadie y le hierve la sangre ante el más mínimo signo de poder quedar en evidencia. En el apartado sentimental, aparentemente se muestra como un tipo frío y distante a su pareja, pero tras la armadura se esconde ese ápice de debilidad que lo convierte en humano, del cual es sobradamente consciente. Sus intervenciones, en un texto donde los diálogos tienen un especial peso y potencia, no dan puntadas sin hilo.
–¡Pero a ver si acabáis de una vez con esta historia del tabaco! A los fumadores les hace daño, eso es evidente. Pero, a vuestro juicio, la polución del aire no importa, la contaminación eléctrica no importa, el uranio empobrecido es beneficioso para la salud, las chimeneas no hacen daño, Chernobil ha mejorado la agricultura, los peces con uranio o lo que sea son más alimenticios, la dioxina es un reconstituyente, las vacas locas, la fiebre aftosa, los alimentos transgénicos, la globalización os permitirán vivir como Dios, lo único que hace daño y mata a millones de personas es el humo que respiran los fumadores pasivos. ¿Sabes cuál será el lema de los próximos años? Haceos una raya de coca, así no contaminaréis el medio ambiente”.
El estilo empleado por Camilleri es muy directo. La acción es espolvoreada en rápidas sacudidas que hacen de la lectura un ejercicio vertiginoso y adictivo. No se encuentran excesivos alardes literarios, descripciones superlativas o monólogos abrumadores. Y si un escritor no necesita hacerse notar por el envoltorio, es porque la historia atesora por si sólo los mimbres necesarios para ser atractiva.  Por su parte, la fina capa de ironía tampoco merece ser forzada, en una patente muestra de identidad.

En resumen, El Olor De La Noche es una atrevida y personal revisión a los clásicos policiacos, desde la sabiduría que otorga la experiencia y la tranquilidad que da el no tener que demostrar nada a nadie y escribir desde las entrañas, cómo y de lo que a uno verdaderamente le viene en gana. Le sucederán más y merecidas lecturas.



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Ficha Técnica:
Título: El Olor De La Noche.
Autor: Andrea Camilleri.
Páginas: 224.
Editado por: Salamandra.
Año de publicación: 2001.
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De Viaje Por Los Países Socialistas – Gabriel García Márquez

Con las cenizas de la guerra aún candentes y las costuras de la sociedad remachadas por agujas de hierro, en los países del este europeo se asienta el socialismo como eje económico y político. Aunque el Pacto de Varsovia de 1955 y la asunción del enemigo capitalista parecen actuar como un pegamento efectivo, la doctrina descendiente de Engels y Marx, y reinterpretada por figuras como Lenin o Stalin, se aplica de una forma completamente dispar. De forma natural  y a través de una mirada transparenteDe Viaje Por Los Países Socialistas realiza una retrospectiva periodística a pie de calle que nos transporta desde la Alemania Oriental a la URSS, pasando por Polonia, Hungría o Checoslovaquia de finales de la década de los cincuenta. En él topamos con un joven redactor de la revista colombiana Cromos, Gabriel García Márquez, cercano en el tono de escritura y elocuente en los detalles seleccionados.

No es De Viaje Por Los Países Socialistas una de las obras más populares del premio Nobel, de hecho cuesta encontrarla entre sus bibliografías más extendidas. Sin lugar a dudas, la faceta de cronista, ensayista y reportero permanecerá siempre eclipsada por la de novelista, celebrada con obras de la talla de El Coronel No tiene Quien Le Escriba (1961), Cien Años De Soledad (1967) o Crónica De Una Muerte Anunciada (1981). Cabe destacar que De Viaje Por Los Países Socialistanarra los sucesivos viajes de Gabo a los países del Bloque del Este mientras residía en París, siendo legalmente publicada en 1978. A pesar de ser conocida la simpatía del escritor colombiano por las ideas de izquierda, declarándose en algún momento de su vida socialista, es justamente en estos viajes cuando experimenta un desencanto con la labor soviética respecto a su discutible interpretación, con Sudamérica como interesante contrapunto.

Pese al pequeño impacto de la obra, más allá de descubrir nuevos pasajes de la vida y recovecos del pensamiento del genio, es curiosa la relevancia adquirida en los últimos tiempos, así como los imaginativos paralelismos que sobre él se intentan trazar. Sin ir más lejos, la esposa de Leopoldo López –preso y disidente venezolano– declaraba recientemente en una entrevista promocional que leyendo De Viaje Por Los Países Socialistas veía la realidad actual de Venezuela. Pudiera no ser descabellado pensar que García Márquez olvidó mencionar la victoria del Partido Comunista en las últimas elecciones libres de la Federación Rusa; que la editorial censurase el capítulo dedicado a la escasez de alimentos en Polonia o que los pulcros medios de comunicación de hoy en día hayan obviado informar de la gulag venezolana o de la capacidad armamentística de su ejército y la potencialidad desaprovechada de su industria. Pudiera no ser descabellado. Fuera de interpretaciones partidistas y ciencia ficción de garrafón, en cada país visitado se hace patente la asfixia del individuo a través de la propaganda y la represión y el incontrolable aislamiento internacional que finalmente haría saltar por los aires la ilusión comunista.

El viaje comienza en Alemania, donde se constata la brutal división entre la parte Oriental y la Occidental, representando Berlín el verdadero paradigma. A ambos lados del muro los gobiernos respectivos se afanan en proyectar una imagen sólida ante el vecino rival, quedando fuera del plástico una sociedad llena de cicatrices y la semilla de una desafección progresiva.
Yo creo humildemente que es una ciudad falsa. Los turistas norteamericanos la invaden en verano, se asoman al mundo socialista, y aprovechan la oportunidad para comprar en Berlín Occidental artículos importados de los Estados Unidos que allí son más baratos que en Nueva York. Uno no se explica cómo puede sostenerse un hotel tan bueno como los mejores de los Estados Unidos, con piezas modernas, televisión, cuarto de baño y teléfono por cuatro marcos diarios, es decir, un dólar. En la congestión del tránsito no hay un automóvil que no sea de último modelo. Los anuncios de los almacenes, la propaganda, la carta en los restaurantes, están escritos en inglés. En el territorio de Alemania Occidental hay cinco emisoras donde nunca se ha transmitido una palabra en alemán. Cuando uno advierte todo eso y piensa además que Berlín Occidental es un islote enclavado en la cortina de hierro, que no tiene relaciones comerciales a 500 kilómetros a la redonda, que no es un centro industrial considerable, que el intercambio con el mundo occidental se hace en aviones que aterrizan y decolan en el aeródromo situado en el centro de la ciudad, a un ritmo de un avión cada dos minutos, uno está obligado a pensar que Berlín Occidental es una enorme agencia de propaganda capitalista. Su empuje no corresponde a la realidad económica. En cada detalle se advierte el deliberado propósito de ofrecer una apariencia de prosperidad fabulosa, de desconcertar a la Alemania Oriental que contempla el espectáculo con la boca abierta por el ojo de la cerradura”.
Sobrevuela en toda la obra, aunque en particular en la parte germana, la sombra de la falta de competitividad industrial como consecuencia del paternalismo económico por parte del Estado. Además, como curiosidad, García Márquez profetiza lo que a finales de los años ochenta daría como resultado la unificación de los dos estados. Por su parte, en Checoslovaquia el lector es partícipe de la honestidad de su pueblo, la distancia de los ciudadanos hacia las esferas políticas y su apertura social y económica al resto de países capitalistas.
La gente reacciona en Praga como en cualquier país capitalista: Esto -que podría parecer una tontería- es interesante, pues en la Unión Soviética reaccionan de otra manera. En Praga y en Moscú hicimos la prueba del reloj. Es sencilla: Franco y yo adelantamos nuestros relojes en una hora, subimos a un tranvía y viajamos de pie, agarrados a la barra, de manera que nuestros relojes fueron perfectamente visibles. Un hombre -50 años, gordo, nervioso- nos miró con un aire de aburrimiento. De pronto miró mi reloj: las 12.30. Se sobresaltó. Con un gesto mecánico levantó el puño de su camisa y leyó la hora en su reloj: las 11.30. Se acercó el reloj al oído, comprobó que estaba andando, pero sus ojos ansiosos, desolados, buscaron en torno suyo el reloj más cercano y se encontraron con el de Franco. También allí eran las 12.30. Entonces se abrió paso con los codos, descendió antes de que el tranvía se detuviera y se perdió a saltitos entre la multitud. En París y en Roma la reacción es la misma”.

Mientras tanto, en Polonia cohabitan en aparente calma el catolicismo y el socialismo soportados por el prestigio de las figuras del presidente Gomulka y el cardenal Vyszynsky, quienes trazaron un camino de odio hacia todo lo que tuviera olor a soviético en pos de su independencia. Despunta la influencia cultural y política de Francia un factor acelerador del proceso, que tiene en los estudiantes universitarios su mayor baluarte.
Ni siquiera en la Unión Soviética –donde el empuje de la juventud es indiscutible– se advierte una ebullición juvenil más intensa que en Polonia. Es superior o por lo menos más histérica que en cualquier país de Europa Occidental. Al contrario de lo que sucede en Checoeslovaquia, los estudiantes polacos tienen una participación activa en la política. Todos los periódicos y revistas estudiantiles -desde cuando subió Gomulka está saliendo uno nuevo cada mes- intervienen directamente en las cosas del gobierno. La Universidad es un barril de pólvora. La situación había llegado a tal extremo que el periódico “Po Prostu” fue clausurado por el gobierno. Fue un golpe moral para el estudiantado que está aprovechando su luna de miel con la libertad de prensa para disparar por todos lados. La medida ha dado origen a violentas manifestaciones públicas”.

Sorprendentemente, el aspecto social y burocrático de aquella Polonia de hace sesenta años, a caballo entre la desconfianza y la oscuridad, no dista mucho de la actual. En la URSS, García Márquez comprueba la amabilidad de sus habitantes, la fuerte presencia espiritual y física de un recién fallecido Stalin, la censura a gran parte de los intelectuales, la falta de mano de obra y, por tanto, la consecuente inexistencia de desempleo. Además, la crónica da cuenta de la vanguardia de la industria soviética penalizada por su aislamiento tecnológico y su falta de perspectiva social, en otra de las críticas al modelo soviético.
La explicación parece radicar en que la Unión Soviética, en 40 años de revolución, decidió dedicar todos sus esfuerzos, toda su potencia de trabajo, al desarrollo de la industria pesada, sin prestar mayor atención a los artículos de consumo. Así se entiende que hayan sido los primeros en lanzar al comercio de la navegación aérea internacional el avión más grande del mundo, mientras la población tiene problemas de zapatos. Los soviéticos que se esforzaban por hacernos entender estas cosas, hacían un énfasis especial en el hecho de que aquel programa de industrialización en grande escala había sufrido un accidente colosal: la guerra. […]
No cabe duda de que el esfuerzo nacional exigido por esta enorme aventura del género humano, tuvo que pagarlo una sola generación, primero en las jornadas revolucionarias, después en la guerra y por último en la reconstrucción. Es ese uno de los cargos más duros que se hacen contra Stalin, a quien se le considera como un gobernante despiadado, sin sensibilidad humana, que sacrificó una generación entera en la construcción apresurada del socialismo. Para impedir que la propaganda occidental llegara a los oídos de sus compatriotas, cerró por dentro las puertas del país, forzó el proceso, y logró un salto histórico que tal vez no tenga precedentes. Las nuevas generaciones, que indudablemente empiezan a madurarse con un sentimiento de revuelta, pueden ahora darse el lujo de protestar de sus zapatos”.

Por último, De Viaje Por Los Países Socialistas se detiene en Budapest, con el recuerdo muy vivo de la insurrección húngara contra el gobierno, duramente reprimido por el régimen de Kadar con ayuda de las tropas soviéticas. Precisamente, García Márquez tiene la oportunidad de escuchar in situ un discurso del líder húngaro en el que se sincera ante la impopularidad de su mandato. El panorama social es desolador. Contradictoriamente a las ideas socialistas, las colas para comprar lotería son mayores que las del pan; la mayoría de trabajadores están armados; la tensión se podría cortar con un cuchillo; y las detenciones, el miedo y el forzoso silencio son las únicas armas que sostienen el régimen. En los últimos albores, un recodo a la esperanza.
La noche de nuestra despedida en el comedor del hotel, hablando con un dirigente comunista de la forma cruda y destapada en que pensaba escribir este reportaje, él se sintió un poco desconcertado, pero luego reflexionó.
–Eso nos ocasionará un grave perjuicio, –dijo–. Pero tal vez nos ayude a bajarnos del potro”.

En definitiva, De Viaje Por Los Países Socialistas supone un valioso y ameno retrato, alejado de prejuicios y partidismos, en el que se vislumbra a través de las sombras y en el que las luces no ciegan. Una historia de lo que pudo ser y no fue, con la certeza viva de que la verdad y la razón se diluyen entre la barbarie y la incomprensión; una patada en el estómago al prototipo de diablo rojo que escupe fuego por la boca y, entrelíneas, un toque de atención al amigo azulado que todo lo parece poseer y entender a través del tintineo de sus bolsillos.



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Ficha Técnica:
Título: De Viaje Por Los Países Socialistas.
Autor: Gabriel García Márquez.
Páginas: 160.
Editado por: Oveja Negra.
Año de publicación: 1978.
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Rebelión En La Granja – George Orwell

De las aventuras de los animales de una granja rural de la Inglaterra de mitad de siglo pasado, nace una luminosa intuición política de nivel internacional y, por ende, una vía primorosa para entender los grandes acontecimientos de la historia reciente. Tanto en su naturaleza de fábula asequible, como en la de lúcida alegoría, Rebelión En La Granja se erige como una obra de indispensable lectura, que muestra a un George Orwell especialmente crítico con los sistemas totalitaristas y la corrupción del hombre ante el poder. Un grito claro y potente que apela por arrancar la cálida venda de las sociedades modernas.

Gran parte del espíritu contestatario de Orwell asentado en su faceta de escritor proviene de sus vivencias en primera persona como agente durante la invasión británica de Birmania, ciudadano asfixiado por la indolencia gubernamental o como combatiente en las milicias anarquistas durante la Guerra Civil Española. De hecho, la experiencia como miliciano en las filas del POUM relatadas en Homenaje A Catalunya (1938), sirvió al periodista británico para posicionarse en contra del régimen soviético y supuso el germen ideológico de Rebelión En La Granja (1945). Sumido en una indiferencia mediática inicial, Orwell culminaría su carrera con su obra más reconocida, 1984 (1949), donde vuelve a afilar su pluma contra los totalitarismos, aunque se mantengan invisibles.

De esta forma, Rebelión En La Granja nos traslada a una finca de la Inglaterra rural en la que  el señor Jones controla la producción de una forma autoritaria y poco eficaz. Mientras tanto, los discursos de Mayor, un cerdo anciano, encienden la chispa del animalismo, un movimiento que pretende la liberación e igualdad de los animales frente a la tiranía de los humanos. Comandados por los cerdos Snowball y Napoleón, autoproclamados como especie más inteligente, los animales consiguen derrocar el régimen del granjero y establecer el sistema animalista. Al comienzo, el nuevo sistema promueve grandes resultados a nivel de producción que repercuten positivamente en el bienestar del resto de animales, pero a la larga el régimen comienza a resquebrajarse y la corrupción, el terror y la manipulación se erigen como sus únicos valedores.

Cabe reseñar el conflicto en la cúpula del sistema entre Napoleón, el cerdo autoritario que no vacila en conseguir sus fines sin importar los medios, y Snowball, el cerdo idealista y defensor de la honestidad inicial del movimiento que acaba perseguido y acusado de traición. Al igual que Stalin en su cruzada contra Trotsky, se establece a Snowball como enemigo público para infundir terror a la granja por medio de sospechas infundadas y reforzar de esta forma la figura de Napoleón como único garante de la defensa de los animales. En este sentido, trazando la metáfora con la relación entre la URSS y la Alemania nazi, el régimen no duda en tener relaciones con otras  granjas de dueños humanos disponiéndolos como amigos o enemigos a su libre disposición.

Napoleón mantenía mejores relaciones que antes con los otros granjeros. Y ocurrió que en el patio había una pila de madera para la construcción, que estaba allí desde hacía diez años, cuando se taló un bosque de hayas. Estaba bien mantenida y Whymper aconsejó a Napoleón que la vendiera; tanto el señor Pilkington como el señor Frederick se mostraban ansiosos por comprarla. Napoleón estaba indeciso entre los dos, incapaz de adoptar una resolución. Se notó que cuando parecía estar a punto de llegar a un acuerdo con Frederick, se decía que Snowball estaba ocultándose en Foxwood, y cuando se inclinaba hacia Pilkington, se afirmaba que Snowball se encontraba en Pinchfield”.

Dichas estrategias no obtendrían el respaldo de los animales sin una eficiente campaña de manipulación, orquestada por los voceras oficiales quienes reinventan a su antojo el pasado o matizan hasta la contradicción las bases del movimiento, aprovechándose de la patente ignorancia de los animales.

Ellos sabían que la vida era dura y áspera, que muchas veces tenían hambre y frío, y generalmente estaban trabajando cuando no dormían. Pero, sin duda alguna, peor había sido en los viejos tiempos. Sentíanse contentos de creerlo así. Además, en aquellos días fueron esclavos y ahora eran libres, y eso representaba mucha diferencia, como Squealer nunca se olvidaba de señalarles”.

Paulatinamente, la sutil manipulación viene descaradamente reforzada por el terror de la mano de una jauría de perros que custodia al líder e intimidan a la población, ejecuciones en público, torturas y vejaciones. Las directrices de igualdad, por su lado, acusan la ascendente inoperancia y la corrupción de los líderes quienes comienzan a imitar el nivel de vida de los humanos que tanto habían criticado. Es por este motivo por el que, tristemente, la idea inicial de igualdad entre seres da paso a la realidad del hambre, la miseria y la esclavización.

Nuevamente fueron reducidas todas las raciones, exceptuando las de los cerdos y las de los perros. «Una igualdad demasiado rígida en las raciones —explicó Squealer—, sería contraria a los principios del Animalismo»”.

Es interesante mencionar el prólogo de la obra, La Libertad De Prensa, resaltando que es preferible leer la fábula y después el prólogo para no restarle ni un ápice de su calado más literario. En él, George Orwell clava sus garras contra gran parte de los medios de comunicación tradicionales que con su beneplácito y cobardía se convierten en cómplices de las mentiras de los gobiernos y consiguen fomentar la complacencia y el desconocimiento de su pueblo. “Libertad significa el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír”, solía afirmar Orwell.

Esto es fácil de entender mientras la prensa británica siga tal como está: muy centralizada y propiedad, en su mayor parte, de unos pocos hombres adinerados que tienen muchos motivos para no ser demasiado honestos al tratar ciertos temas importantes”. 

Por último, no me gustaría cerrar esta reseña mencionando la repercusión de la novela. Aunque Rebelión En La Granja ha servido durante años como instrumento para atacar al comunismo alcanzando una popularidad desorbitada, sobretodo en EEUU durante la Guerra Fría, parece existir un arrojo de duda en su utilización partidista. Además de describir los logros del movimiento tras perpetuar la rebelión, como demuestra su bibliografía, sus artículos en la prensa así como su afiliación política, el verdadero interés de Orwell era el de denunciar el sometimiento de los regímenes totalitarios de cualquier tipo de ideología. Es por ello razón suficiente para alertar al lector de que no está ante una obra que destruya el sueño de la utopía, sino ante una que alerta de los errores de personajes que se han asentado sobre ella, la corrupción del hombre frente al poder y el beneplácito de los medios para redoblar la voluntad colectiva.



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Ficha Técnica:
Título: Rebelión En La Granja.
Autor: George Orwell.
Páginas: 112.
Editado por: Destino.
Año de publicación: 1945.
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Canción Ambigua De Dudas y Espejismos – Prisca Nerín & Mel Brunch

Con la humanidad al borde de una completa y salvaje destrucción, un grupo de heavy metal de Barcelona se erige como la única esperanza de salvación posible. Bajo esta hipótesis, Canción Ambigua De Dudas y Espejismos se presenta como un vibrante y entretenido segundo envite de Invocatio, una saga fantástica que vio la luz hace solo unos meses, con el reciente anuncio de aguardar alrededor de una decena de tomos más. Misterio, aventuras, fantasía y erotismo se funden en una incuestionable y detallista ambientación con un argumento vertiginoso que no dará lugar a ningún tipo de tregua ni aburrimiento.


Tras hacer su carta de presentación con Alma De Fuego, este supone el segundo trabajo para Prisca Nerín, quien en esta ocasión ha contado con la coautoría de Mel Brunch. La escritora barcelonesa es una habitual del género de terror, romántico y fantástico, y, además de la saga Invocatio, cuenta con la autoría de interesantes relatos de una estampa muy heterogénea, de los cuales podéis encontrar una buena muestra en su blog, Nulla Dies Sine Ars, así como reseñas literarias y otras curiosidades sobre sus obras. Dentro del combo erotismo-fantasía, es inevitable comparar esta saga con la de La Hermandad De La Daga Negra, firmada por J. R. Ward.

Así pues, Canción Ambigua De Dudas y Espejismos nos traslada a Barcelona, en vísperas de la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992, con un nuevo contratiempo para la Orden del Pacto: el Icor Sagrado–herramienta empleada para tatuar a los nuevos miembros de la orden– ha sido robado y dos de sus guardianes han sido brutalmente asesinados. Con esta tesitura, la guerra entre los Mundos Inmateriales es inevitable, lo cual podría desencadenar la esclavización o destrucción de la humanidad. El grupo Invocatio –compuesto por cinco invocadores recipientes de espíritus procedentes de los reinos inmateriales existentes– es el designado para investigar tales sucesos, tratar de recuperar el Icor e identificar a los asesinos. La novedad, en esta ocasión, es que deberán realizar su trabajo junto a la compañía de La Tríada, un grupo de invocadoras que apunta a caldear el curso de la investigación.

A diferencia de su predecesora, uno de los puntos fuertes de la novela es la gran cantidad de escenas de acción que, además del entorno urbano, tiene lugar en diferentes espacios naturales como la cima del Canigó, en los Pirineos, o el Parque Natural del Moncayo, entre Aragón y Castilla y León. En estos enclaves, la búsqueda de la Orden del Pacto se estrecha sobre seres fantásticos con multitud de peligros inimaginables al acecho. Desafortunadamente, a pesar de su originalidad y su buen planteamiento, gran parte de las tramas se resuelven con una ligereza que no permiten sembrar la inquietud y la intriga en el lector.

La componente sentimental empapa también las páginas de Canción Ambigua De Dudas y Espejismos, prosiguiendo la bucólica historia de amor entre Fost –uno de los miembros de Invocatio– y Dalia, sin hacer excesos en el uso del algodón de azúcar. Sin embargo, este apartado es acaparado por la floreciente atracción y enamoramiento de Gael por Roc, la cual protagoniza sugerentes escenas tórridas sin renunciar ocasionalmente a reconvertirse en trío. La pareja encarna la habitual encrucijada entre amistad y pasión, heterosexualidad y bisexualidad, influenciada por las connotaciones fantásticas de la obra.

De repente, en un instintivo acto animal, Roc comenzó a lamerle el cuello. Al pelirrojo se le erizó toda la piel al sentir su lengua, pero vio que lo que estaba haciendo era intentar curarle las heridas que le había hecho con las garras.
Aguantando un gemido de placer se dejó aliviar por la húmeda y caliente caricia. Poco a poco, los leves lengüetazos se convirtieron en unos ligeros mordiscos de sus afilados colmillos y Gael, excitado, perdió la conciencia de lo que estaba pasando. Quizá fuera la influencia de las hadas, o quizá no, pero joder, lo deseaba tanto… El pelirrojo le devolvió las caricias dándole pequeños besos en el musculoso cuello y abrazándole fuertemente. Notaba el bombeo del fuerte corazón de Roc a través de su enorme pecho y tuvo que contener la respiración cuando el tótem lo atrajo hacia él con sus potentes brazos. Dejándose llevar, le separó la cabeza a Roc agarrándole el pelo y lo acercó a su rostro para besarlo con fuerza en los labios. Sus lenguas se fundieron en un largo y brutal beso, hasta que Roc paró de golpe”.

La obra posee un estilo narrativo directo que hace que la lectura se convierta en un ágil ejercicio, unido a su pronta estructura, con contados alardes literarios. También consigue introducir con naturalidad la esmerada ambientación paulatinamente, sin desbordar al lector con detalles independientemente de su familiaridad con el género. Por el contrario, el tono bravucón, y en ciertas ocasiones rudo, de sus protagonistas parece calar al narrador a medida que la obra avanza, desluciendo la solidez y asepsia inicial. Por último, es loable el dinamismo que aporta la alternancia entre tramas y su distribución por capítulos.

Aunque la obra se puede comprender a la perfección sin haber leído previamente Alma De Fuego, a nivel de ambientación es recomendable hacer correctamente el ejercicio cronológico. La resolución final de la trama, como preludio de un nuevo sinfín de sucesos enigmáticos y aventuras trepidantes, incentiva el interés por el tomo venidero. Así pues, podemos decir que Canción Ambigua De Dudas y Espejismos es una amena obra de transición, que teje con gran precisión un entramado fantástico honesto y fascinante.



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Ficha Técnica:
Título: Canción Ambigua De Dudas y Espejismos.
Autor: Prisca Nerín & Mel Brunch.
Páginas: 166.
Editado por: Autoeditado.
Año de publicación: 2015.
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Elisa Frente Al Mar – Clara Asunción García

Hay historias que solo piden las palabras justas para ser contadas, las cuales requieren envolturas de un tejido holgado para no aprisionar el arraigo de sus emociones. Hay historias que traspasan la piel sin salir de otra piel, que son traslúcidas para las miradas claras. Hay historias que no necesitan reinventar para desbordar personalidad, que retratan la vida sin renunciar a ningún color. Una de esas historias es Elisa Frente Al Mar, una obra que invita a sumergirnos en las corrientes de la intimidad al ritmo que marcan las mareas, ocultando y dejando ver su fondo de forma periódica. Su carácter cercano destila una melancolía vibrante que, junto a un estilo directo, conforma un relato conmovedor y cautivador.

La novela está firmada por Clara Asunción García, quien se dio a conocer en el año 2011 con la novela El Primer Caso De Cate Maynes, que combina el género policiaco con dosis de sexo y sarcasmo, extendida por una segunda parte titulada Los Hilos Del Destino en 2014. Entre medias de las andanzas de la detective Maynes, la autora publica dos aventuras de mayor calado sentimental tales como La Perfección Del Silencioy Elisa Frente Al Mar. Cabe destacar que esta última ha traspasado fronteras, siendo recientemente traducida al francés como Face À La Mer. Además, la escritora ilicitana cuenta con una buena colección de relatos seleccionados en recopilatorios junto a otros autores consagrados donde demuestra su versatilidad con la pluma.

De esta forma, Elisa Frente Al Mar nos transporta a un faro sobre un acantilado sinuoso donde el viento susurra recuerdos y los funde sucesivamente con el presente de Valeria, Elisa y Nuria. La trama principal se centra en la evolución de la relación amorosa entre estas dos últimas, el descubrimiento de su sexualidad, los prejuicios de la sociedad, el sexo cándido, la aceptación y el rechazo de uno mismo, los miedos que conducen hacia la autodestrucción y la nostalgia imperecedera. Cercana a Nuria se encuentra Valeria, quien se erige como su particular voz de la conciencia, acicate ante sus dudas, paño de lágrimas ante los desengaños, pero sobre todo fiel amiga. La desgracia de un entorno familiar violento se cierne sobre ella y su relación con Nacho, lo cual agrava la debilidad de Nuria.

Una de las principales virtudes que posee la novela es la de despertar la convicción de la existencia del amor verdadero, mediante las vivencias e incuestionables reflexiones de sus personajes, bajo un punto de vista no superficial. Es la elaborada psicología de los personajes, el nivel de profundidad al que se invita al lector a ser partícipe, el que logra ese punto de credibilidad y coherencia. El enamoramiento, rozando la obsesión, de Nuria por Elisa y su sentimiento de culpa ante el trágico destino de Valeria personifica el alcance intimista de la obra, reforzado por el hecho de ser esta la narradora de la trama.

Encontrar raciocinio en el amor, qué estúpida. ¿De qué está hecha la luz cuando incide sobre una gota de rocío? ¿Qué nombre recibe? No hay un nombre para algo así.
Sí, hoy he reconocido seguir enamorada de esta mujer, Elisa, pero, ¿es real o fruto de un anhelo agazapado durante años? ¿Qué siento ante sus palabras? ¿Miedo a una nueva decepción? ¿Ha logrado, por fin, esta Elisa madura, romper el espejo? Ya no es una adolescente; ya no tiene veinticinco años. Ha tomado decisiones y sé ahora que algunas de ellas la han conducido hasta aquí. Sí, me confieso aún enamorada, pero, enamorada, ¿de quién? ¿De la idea de Elisa, más que de la verdadera Elisa? ¿De la Elisa que he guardado dentro de mí todo este tiempo con avaricia y rencor? ¿La amo? ¿O lo confundo con añoranza, con una construcción quimérica que lleva su nombre?

Otra de las gratas sorpresas de Elisa Frente Al Mar es su estilo narrativo, al alternar vivencias del pasado con las del presente de una manera no convencional y sólida. Su estructura se podría comparar a abrir las capas de una cebolla hasta llegar a su corazón. Y es que el entramado principal queda expuesto en los primeros capítulos, pero, prescindiendo de cualquier tipo de linealidad de los acontecimientos en las dos líneas temporales, tiene lugar un progresivo enriquecimiento argumental que relativiza de manera magistral la reiteración de ciertos pasajes, convirtiendo a cada vuelta de tuerca en indispensable. La escritura empleada es accesible, forjando un ritmo ágil y consistente con la temática, aunque hay espacio para citas memorables.

Acepto la enfermedad, acepto la catástrofe natural, el azar mal dado. No acepto la mano del hombre”.

¿En qué está pensando esta tía? Llevar la goma de las bragas apretada tiene sus consecuencias, alguien debería decírselo”.

Por tanto, partiendo de una temática que pudiera parecer anodina, Elisa Frente Al Mar brilla de manera singular hasta permanecer reluciente en la retina del lector. La humedad de sus marejadas y tormentas es de la que cala con o sin chubasquero. A pesar de haber atinado con la extensión y dejar entrever ciertas tramas elididas, es una verdadera lástima que el libro se devore en un suspiro. Seguro que en breve nos lanzaremos a destripar otros de su autora.



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Ficha Técnica:
Título: Elisa Frente Al Mar.
Autor: Clara Asunción García.
Páginas: 216.
Editado por: Autoeditado.
Año de publicación: 2013.
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Una Novela Criminal – Giancarlo De Cataldo

Seducido por el visionado de su espectacular adaptación a la pequeña pantalla, comencé expectante la lectura de Una Novela CriminalRomanzo Criminale en versión original–, una obra que nos adentra en las lúgubres calles de Roma entre finales de la década de los setenta y comienzos de la noventa. Comandados por el liderazgo férreo del Libanés, la Banda della Magliana se erigió como principal potencia del narcotráfico y del crimen organizado del centro de Italia. Además, sus conexiones directas con miembros de la policía, líderes políticos e incluso la Iglesia ofrecen una interesante perspectiva sobre el ocaso del esplendor italiano y su inmersión en la decadencia de los últimos tiempos.


El libro está firmado por Giancarlo de Cataldo que, además de escritor, ejerce como magistrado de lo penal, traductor y guionista para cine y televisión. De entre su bibliografía cabe destacar Italia Cosa Nostra (2007), acerca de la sociedad criminal siciliana, su incursión en el Risorgimento –período en que tuvo lugar la reunificación italiana– con su novela histórica Los Traidores (2010) y otros trabajos que complementan o giran en torno a esta obra reseñada. Pero es Una Novela Criminal la que mayor reconocimiento ha dado al autor, magnificado por la serie producida por la RAI (2008-2010) y dirigida por Stefano Sollima, así como la película de Michele Placido (2005) Ambos productos, de título homónimo, cuentan con el trabajo de de Cataldo como guionista y contienen ciertas licencias que las distorsionan respecto a la trama original.

Así pues, Una Novela Criminal nos traslada a la Roma de los anni di piombo en la que acontece el nacimiento de la Banda Della Magliana, creada por un grupo de pequeños delincuentes y rateros de los suburbios. Tras dar el primer golpe con el secuestro del Barón Rosellini, el grupo decide invertir el dinero en el tráfico de drogas y poco después acaban monopolizando el mercado romano mediante una eficiente red de camellos. Para ello no dudan en aniquilar a clanes rivales de manera despiadada, ofreciendo escenas de violencia explícita. Paulatinamente, la ambición desmedida del Libanés, capode la banda, hace expandir sus negocios hacia el juego, el ocio nocturno, la prostitución, la especulación inmobiliaria o la usura. En esta primera etapa, es visible el engranaje sólido en torno a la figura de su líder, así como la singular personalidad de éste.
—¿Quieres declarar la guerra a los calabreses? —preguntó el Dandi asombrado.
—No hace falta. Abandonan. Y además, aunque así fuese… ¿acaso no sabes que los enemigos aumentan con el honor?
—Pues sí que… ¿de quién es ese sermón?
—¡Mussolini! —gruñó el Libanés que, en lo tocante a cuestiones de pasión política, no transigía.
—¡Ay Líbano, estás verdaderamente obsesionado! —le dijo el Dandi riéndose”.

En una época convulsa a nivel político, la banda comienza a establecer contactos con grupos de extrema derecha y a cooperar en causas como el secuestro de Aldo Moro –dirigente de la Democracia Cristiana– a mano, presumiblemente, de las Brigadas Rojas, con el anticomunismo como pegamento entre ambas facciones. El ascenso del grupo consigue atraer a policías corruptos que les permite campar a sus anchas, disponer de almacenes de armas en edificios públicos y torpedear la investigación emprendida por el juez Borgia y el comisario Scialoja. Es el propio comisario el que, tras años de investigación anclada y penurias varias, ilustra la complicidad del sistema para con las mafias.
¿Quiere saber cuándo seremos realmente europeos? Cuando por fin nos libremos de la perversa conexión entre política, criminalidad, empresarios corruptos, servicios secretos desviados… cuando logremos extirpar este cáncer… si es que lo conseguimos…
[…] A grandes rasgos, se trata de una cuestión política. Pretenden mantener el orden. Controlar la situación para que nada cambie. Los que ponen las bombas podrían resultarles útiles. Y por ello dejan que lo hagan. Los usan. Los miman. Todo depende del anticomunismo. El impulso inicial fue el miedo a los rojos. Personalmente hace años que no voto. Pero me espanta pensar que para tener alejados a gente como Amendola o Berlinguer sea necesario meterse en la cama con los asesinos. Proteger a los traficantes de droga. Pagar a terroristas neofascistas. Dar vía libre a la mafia”.

Una vez asesinado su líder, la codicia de unos y la torpe imprudencia de otros acaban por dividir a la banda y resquebrajarla hasta su práctica extinción. Las traiciones se suceden, así como las entradas y salidas de la cárcel. Es en ese punto donde la obra se desliga del apartado callejero y da lugar una perspectiva más centrada en cuestiones políticas y judiciales. Entre tanto, avanza el interesante triángulo amoroso entre el comisario Scialoja, El Dandi –uno de los capos de la banda, bien relacionado con la Iglesia– y Patrizia, lo cual le sirve al primero para estrechar el cerco sobre los criminales. Esta última, prostituta, nos regala la siguiente perla para evidenciar el impecable tratamiento psicológico de los personajes.
—Las putas sueñan siempre con la misma cosa: una casa con un gran televisor, dos hijos, un hombre que no les pegue todos los días, sino tal vez sólo durante el fin de semana. Sueñan que las llaman «señoras» cuando van a hacer la compra. Vestidos bonitos, alguna que otra joya, un coche o dos… Sueñan con ser como tú o como tus amigas, ¡y no entienden eso de la revolución!

Estos pasajes acontecen de manera aislada debido al ambicioso y extenso entramado. Las páginas de Una Novela Criminal se convierten en una retahíla de disparos certeros, vertiginosos, que no dejan reposar los acontecimientos, ni tampoco dan lugar a un solo resquicio para la intriga. Su estilo resulta muy directo, sin adornos literarios, conversaciones descarnadas, con una descarga de acción desbordante y, en ocasiones, pesada. La cantidad de personajes –cerca del medio centenar– y la inmensidad de pequeñas tramas acaban por restar cohesión al texto. De esta forma, podemos considerar al libro un loable trabajo de investigación periodística con tonalidades narrativas, más que una novela clásica al uso. Sensaciones contrapuestas a las de la serie que, siendo también pretenciosa, cuida los pequeños detalles y sosiega su ritmo sin mermar su carácter salvaje.

Como en la anterior entrega, se puede concluir que Una Novela Criminal es un buen trabajo para acercarnos a esta época oscura de manera fiel, documentada con rigor y de fácil asimilación. Algo más discutible es su valor en cuanto a literatura se refiere, lo cual es disculpado por lo imponente de la trama. No estaría mal comprobar cuál es la evolución de Patrizia y Nicola Scialoja, entre otros, en Italia Cosa Nostra, continuación natural de la obra analizada.



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Ficha Técnica:
Título: Una Novela Criminal (Romanzo Criminale).
Autor: Giancarlo de Cataldo.
Páginas: 652.
Editado por: Roca.
Año de publicación: 2007.
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Los Asesinos Del Emperador – Santiago Posteguillo

No podía ser en otro sitio que en Roma donde finalizara Los Asesinos Del Emperador, una lectura que me ha ocupado un total de siete meses. No es para menos, ya que la novela narra de forma extensa la caída de la dinastía Flavia que daría paso a la subida al trono de Trajano, el primer emperador hispánico de Roma. La firma es de Santiago Posteguillo, encargado de mezclar, sin grandes alardes literarios, la rigurosidad de los acontecimientos y la maraña de entresijos sentimentales dentro y fuera de palacio con cierta fantasía. Así pues, nos encontramos ante una obra histórica entretenida y atractiva para el público de masas.


El autor, profesor titular de la Universidad Jaume I de Castellón, se dio a conocer en el entorno literario allá por el año 2006 con su trilogía dedicada a Escipión el Africano: un importante general y político romano, del que se cree que fue capaz de vencer al ejército cartaginés comandado por Aníbal Barca, y hacer que Cartago se rindiera a Roma después de la Segunda Guerra Púnica. Tras saltar un período más trascendental de Roma en cuanto a historia y literatura se refiere, en el que sobresalen las figuras de Julio César, Marco Antonio, Augusto, Calígula o Claudio; Santiago Posteguillo emprende en 2011 una nueva trilogía, acerca de la figura de Marco Ulpio Trajano, con Los Asesinos Del Emperador, prolongada por Circo Máximo en 2013 y con una última entrega en fase final de su redacción.

El libro nos remonta a finales del Siglo I d.C., instantes antes de que la conspiración contra Domiciano, emperador de Roma, se ejecute. Después de dar una perspectiva social y política de un imperio resquebrajado debido al paranoico mandato de su emperador, la trama regresa al agitado reinado de Nerón, rememorando su célebre incendio, en el 63 d.C., para motivar minuciosamente la conjura citada. Entre tanto, la inestabilidad se cierne sobre Roma: las guerras civiles desangran el poder del imperio y ninguno de los fugaces emperadores–Galba, Otón y Vitelio– es capaz de poner cordura hasta la llegada de la dinastía Flavia al poder, con Vespasiano primero, su hijo Tito después y el despiadado Domiciano por último.

La narración entrelaza diversos sucesos aislados en tiempo y espacio que paulatinamente se ensamblan como piezas de un puzle casi perfecto. Cabe destacar la inclusión de la construcción del Coliseo y su posterior reforma, la persecución a los primeros cristianos, el desgraciado devenir de gladiadores, la existencia de gladiadoras, el costoso asedio a Jerusalén y las batallas en la frontera del Imperio con Britania, Germania, el Danubio o Partia. Es en la faceta bélica, entre otras, donde se aprecia el gusto por el detalle y el rigor de la obra, lo cual conduce, en ocasiones, al letargo. Una muestra sobre la conquista de Jerusalén:

Las maderas de la rampa crujían al sostener el tremendo peso de un ariete montado sobre gigantescas ruedas y el peso de una monumental torre de asedio que le seguía, con dos escorpiones instalados en su último piso, toda ella llena de arqueros, legionarios y auxiliares armados con flechas, lanzas y protegidos por sus grandes escudos rectangulares y cóncavos. Las maderas crujían y los clavos que la sostenían se tensaban hasta lo indecible, pero los ingenieros romanos lo tenían todo calculado con exactitud y, además, ya llevaban varias rampas construidas para la conquista de los muros exteriores de la ciudad. […]
Trajano empezó a subir por la rampa, pero, de pronto, cuando sólo llevaba —en esta ocasión para su fortuna— una decena de pasos sobre aquellas vigas de madera, los crujidos de la base de la rampa se transformaron en un ensordecedor estruendo y lo inimaginable, lo imposible, lo que nunca antes había ocurrido, aconteció: Trajano perdió el equilibrio porque la base que le sustentaba parecía moverse sola, y en su caída contempló cómo el gigantesco ariete y la inmensa torre de asedio se venían abajo, en pie aún, pero hundiéndose en una maraña brutal de madera que se deshacía en su base y se desplomaba, no hasta caer en el suelo sobre el que se había levantado, sino aún más, hundiéndose torre y ariete y arqueros y escorpiones y auxiliares y legionarios en las profundidades de un inabarcable agujero que lo engullía absolutamente todo, como si el dios Vulcano hubiera decidido emerger a la superficie de la tierra por aquel punto y todo a su alrededor se deshiciera en un océano de astillas, gritos y sangre.

La parte central de la obra es monopolizada por el ascenso al poder de Domiciano, a costa de dejar morir a su hermano Tito, y el progresivo desarrollo de su demencia durante su reinado. El paso de las páginas muestra su carácter calculador, sanguinario y profundamente maniaco que sumiría en la completa ruina al pueblo romano. Su victoria en la frontera del Rin, a causa del fortuito deshielo de sus aguas, elevaría su consideración hasta Dominus et Deus, lo cual avivaría la conspiración contra su persona. Su relación con Domicia Longina, su mujer, con la que concebiría un hijo que después dejaría morir, deja entrever la cúspide de su crueldad, tal y como ilustran sus palabras:

Sé que para ti la vida es ahora sólo sufrimiento: tu padre muerto, tu madre muerta, tu hermana muerta, tu antiguo marido muerto, Tito recién fallecido y tu hijo muerto también. No tienes nada ni nadie por lo que vivir, por eso quiero que vivas, pero en condiciones en las que ni puedas matarte ni puedas volver a humillarme. Sólo quiero que vivas, que sufras, que maldigas cada nuevo amanecer”.

Fuera de los vaivenes de la capital, la obra nos acerca a la infancia de Trajano en Itálica, la esmerada educación en cuestiones políticas y militares que recibió de su padre –senador de Roma y gobernador de provincias–, su homosexualidad, su destreza para salvar conspiraciones, la admiración por parte de sus ejércitos y un infatigable sentido de la fidelidad y del trabajo. Resulta clarividente la posición impasible que Trajano adopta al enterarse de la muerte de Nerva, efímero sucesor de Domiciano.

Allí, envuelto en una maraña de ingenieros, arquitectos y oficiales, revisando planos expuestos sobre el suelo, estaba su tío, agachado, con las sandalias cubiertas de barro y las manos sucias por haber estado excavando con sus propios dedos para extraer tierra y examinar así el punto por donde era más factible culminar la construcción de los muros que marcaban el fin del mundo. […]
—¿Y bien? —preguntó sin ni siquiera un saludo.
Había sido interrumpido en su trabajo. Más valía que la causa fuera de suficiente importancia. […]
—Nerva ha muerto, tío —dijo con satisfacción Adriano—. Eres el emperador de Roma, Imperator Caesar. Nerva ha muerto —repitió Adriano ante la aparente indiferencia o frialdad, no sabía bien de qué se trataba, de su tío.
Trajano pidió una sella que trajeron con rapidez y el legatus, gobernador, senador y César se sentó. Sólo entonces, después de cruzar su mirada con los ojos muy abiertos de Longino y Quieto, que se encontraban a su lado y que estaban asimilando aquel mensaje, se dirigió Trajano a su sobrino.
—Nerva fue un buen emperador; el Senado le deificará pronto. Estás hablando de un dios, sobrino, de un dios. Deberías mostrar más respeto”.
Además, Los Asesinos Del Emperador no escatima esfuerzos en escenas sobrecogedoras, imágenes cruentas y tibias pinceladas de erotismo. A destacar el martirio sufrido por San Juan, siendo éste introducido en una balsa de aceite hirviendo; las luchas a muerte entre gladiadores; o la siguiente, en la que dos prostitutas tienen sexo con un león:
—Ponte a cuatro patas y quédate quieta. Es tu única oportunidad —le dijo con una voz oscura como la noche. La muchacha, aterrada, temblando, obedeció sin saber qué otra cosa podía hacer. Seguía atada por las piernas y no podía huir.
[…]El león se acercó a la muchacha que estaba a cuatro patas y empezó a olerla. Su miembro se excitaba cada vez más. Carpophorus había cogido la antorcha y se alejaba unos pasos. El público, enfervorecido, entusiasmado por el interés sexual del animal por la joven, empezó a aclamar al bestiarius, que miró de nuevo al podio imperial y comprobó que el mismísimo emperador estaba absorto por el espectáculo. Todo estaba saliendo mejor de lo que esperaba. En ese momento la fiera, incapaz de satisfacer su ansia con la pequeña joven, sintió quizá que debía hacer lo que hacía con las leonas en la selva y mordió a la muchacha por el cabello en un intento por sujetarla. El mordisco fue brutal y la joven, incluso amordazada, desgarró el anfiteatro con el más horrible de los gritos ahogados que se hubiera oído allí en mucho tiempo. La fiera, con una fuerza brutal, zarandeó el cuerpo de la muchacha que, con los ojos en blanco, agonizaba ya musitando sólo gemidos de horror.”.

En su narración, Posteguillo esboza un estilo sencillo, con fórmulas automáticas y en ciertos pasajes simplonas. Es claro que el verdadero interés de la obra es su historia, reforzada por su meritoria estructura, pero esta  capitulación ante la escritura resta brillantez y dinamismo. Por otro lado, el narrador se muestra excesivamente celoso y guía a la hora de enlazar argumentos, clarificando detalles evidentes. Como contrapunto, despunta la labor en los diálogos que resultan muy cercanos y directos.

De esta forma, por la solidez y amplitud de su entramado, Los Asesinos Del Emperadores una obra apropiada para introducirse en un período trepidante que ha sido sistemáticamente obviado. Eso sí, no busquen en él una reinvención de la literatura si no quieren llevarse una decepción. Y ármense de paciencia: no es una obra apta para personas que sufren dolores de espalda.



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Ficha Técnica:
Título: Los Asesinos Del Emperador.
Autor: Santiago Posteguillo.
Páginas: 1185.
Editado por: Planeta.
Año de publicación: 2013.
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Makuba – Maruja Moyano

A caballo entre la novela ligera y la investigación comprometida, Makuba nos traslada a comienzos de siglo durante el trascurso de la segunda guerra del Congo, con el objetivo de ofrecer el devastador retrato social derivado del combate. Se trata éste de un trabajo idóneo para acercar los entresijos políticos y humanitarios del conflicto de una manera clara, donde se palpa una excelsa labor de documentación detrás. Además, supone para su autora, Maruja Moyano, su primera tentativa literaria, una carta de presentación convincente y cargada de humildad.

Sorprende la cercanía del relato, la descripción detallada de los paisajes y la solidez que forman los pormenores de la trama, máxime cuando la propia autora nunca ha viajado al lugar de los hechos. Tal y como confiesa Moyano, la base real de la novela ha sido forjada a través de bibliografía en una extensa y rigurosa investigación que tiene su punto de partida en una de esas noticias que colman los periódicos y suelen pasar desapercibidas ante el hastío que, por desgracia, las envuelve. Cabe destacar que Makuba fue escrito en el restablecimiento tras una enfermedad, lo cual parece haber calado en la fortaleza y determinación de sus propios personajes.

Makuba narra la historia de Marta Mingot, una joven pintora alicantina de carácter impetuoso que tras su primera exposición siente la necesidad de viajar hasta la ficticia ciudad congoleña de Makuba para conocer sus fascinantes secretos y la pureza de su riqueza cultural. Poco después de llegar, Marta da cuenta de una realidad muy distinta a la imaginada, con un país que se desangra a causa de una feroz guerra civil. Aun así, la joven decide continuar su periplo gracias a la ayuda del periodista Pablo Coloma y su guía Kafulu Ndulani.

Después de salvar la vida tras un asalto, Marta y Pablo se embarcan en un segundo viaje a El Congo en el cual conocerán de primera mano la motivación del conflicto, la crueldad del combate y el extremo sometimiento hacia la mujer. Estos tres pilares fundamentales conforman la faceta periodística y de investigación de la obra, que conforme avanza la misma se convierte en la predominante. Por el contrario, el aspecto novelesco con el que arranca la misma se va diluyendo, dejando la sensación de haber podido profundizar más en la relación entre los personajes.

Como muestra Makuba, el control de las minas de coltán un mineral usado para la producción de dispositivos electrónicos, del cual la principal reserva del mineral se encuentra en la República Democrática del Congo–, es el principal responsable de un conflicto armado que ha contado, y cuenta, con el beneplácito de las principales potencias industriales y los gobiernos occidentales. Las consecuencias fueron las sucesivas limpiezas étnicas entre tutsis y hutus, torturas, millones de refugiados y violaciones. La novela integra con naturalidad diversos testimonios escalofriantes, como el siguiente de un antiguo niño soldado:
–Invadimos una aldea, nos dijeron que matáramos a todos, eran de la etnia lendu, incendiábamos las casas y disparábamos a los que salían de ellas sin importar quiénes fueran. De una casa salió una mujer embarazada, apenas podía correr. La acorralamos y empezamos a bromear sobre lo que podía llevar en el vientre. Ella lloraba mucho y sus gritos ya nos fastidiaban. Con un machete le abrimos la barriga, sacamos al bebé, lo troceamos y nos lo comimos allí mismo. […] Si te decían que arrancaras los ojos, lo hacías, y, si te ordenaban abrir el pecho y sacarle el corazón, le sacabas el corazón. Íbamos colocados, en aquellos momentos no nos parecía tan terrible. Solo eran enemigos”.

La novela realiza un fuerte énfasis hacia la atroz represión de la mujer. Destaca la inclusión en la obra del Dr. Denis Mukwege –nominado en tres ocasiones al Nobel de la Paz– un ginecólogo que se encarga de reconstruir los órganos sexuales femeninos y del cual se estima que ha tratado a más de cuarenta mil mujeres. No en vano, se calcula que cerca de un millón de mujeres han sido objeto de mujeres han sido violadas, esclavizadas, obligadas a embarazos o abortos forzados, etc. No solo la represión física, sino su marginación social es denunciada.
–[…] Posiblemente es el único recurso que les queda para comprar lo más básica para ellas y sus familias. Muchas empiezan en este oficio tras ser violadas o embarazadas, a veces por los propios hombres de su familia. Las mujeres no tienen un gran valor aquí. El maltrato es una constante en sus vidas y la necesidad se antepone la mayoría de veces a una formación escolar elemental. Las mujeres sufren doblemente el castigo de la guerra, la incultura y los prejuicios sociales”.

En cuanto a su estilo, Makuba opta por un enfoque narrativo múltiple, intercalando diálogos en presente con pasajes del pasado que se entrelazan de forma espontánea y sencilla para el lector. El lenguaje empleado por Moyano es directo, sin renunciar a alguna que otra licencia, modelando una impronta consistente. Su principal bondad reside en la forma de retratar los escenarios, transportando por un instante al lector, tal y como ilustra la siguiente pieza.
Hubo tiempo de hablar durante los atardeceres dorados que, apoyada en la barandilla del barco, contemplaba hipnotizada la ribera lejana, el verdor de la selva que pasaba despacio ante sus ojos, los lentos movimientos de las manadas de hipopótamos que refrescaban en el agua la mole pesada de sus cuerpos; los grupos de gorilas que apenas se dejaban ver entre el follaje verde, pero a veces parecía adivinarlos; los monos chillones de especies variadas que saltaban entre las copas de los árboles, la variedad de trinos que se mezclaban y aun así armonizaban con todo un conjunto de ruidos, silbidos y melodías de la selva, el reptar lento de los cocodrilos en las orillas arrastrando sus cuerpos ante el barro al acecho de una presa, pacientes y certeros en el ataque”.

Así pues, Makuba es mucho más que una obra entretenida y de accesible lectura, al cumplir con creces su papel de dar voz a un expolio silenciado, que sin entrar en el debate de nuestra mayor o menor responsabilidad, resulta imprescindible conocer. Tras su notable opera prima, Maruja Moyano se encuentra ya preparando un segundo trabajo de corte social que a buen seguro nos gustará leer y destripar.



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Ficha Técnica:
Título: Makuba.
Autor: Maruja Moyano.
Páginas: 242.
Editado por: Editorial Club Universitario.
Año de publicación: 2014.
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Alma De Fuego – Prisca Nerín

Todo comenzó tras la producción de un retazo embrutecido de ficción un tanto atrevido. Me puse en contacto con la protagonista real del mismo para pedirle, con descaro, que a cambio de haber sido mi improvisada musa ella me regalara su obra y, por qué no, que me la dedicara. De este modo, con el sorprendente beneplácito de la autora, me topé con la lectura de Alma De Fuego, una obra a caballo entre la fantasía, el erotismo, la acción y el romanticismo, siendo, además, el primer tomo de la saga Invocatio. Una obra breve, de agradable lectura y con un entramado ficticio bien construido que no deja lugar a la discordancia.


La obra supone el debut literario de Prisca Nerín, una barcelonesa con un fuerte fervor por las obras fantásticas, románticas y de terror, quien, también, tiene en su haber multitud de relatos de improntas muy diversas. En su blog, Nulla Dies Sine Ars, podéis encontrar algunos de sus trabajos y reseñas literarias de su propia cosecha. Según la propia escritora, su obra puede evocar a La Hermandad De La Daga Negra, la exitosa saga de J. R. Ward, que conjuga la acción y el amor sobrenatural. Cabe reseñar que el diseño de  la portada ha sido obra de David P. González, miembro del foro de escritores ¡¡Ábrete Libro!!, donde los tres nos dejamos ver para intercambiar escritos y opiniones.

De esta forma, Alma De Fuego nos traslada a la Barcelona preolímpica, a la que los miembros de la banda de heavy metal Invocatio, pertenecientes a la misteriosa Orden Del Pacto, se trasladan para investigar a un fantasma que habita en una masía. Los miembros de la banda aprovecharán que en la propia masía se celebra la boda de un allegado para resolver el desaguisado y mostrar sus poderes fantásticos frente a cualquier peligro.

La Orden Del Pacto es una congregación secreta la cual se encarga de combatir a los espíritus inmateriales que acechan la paz entre el mundo material, la tierra a los ojos humanos, y el mundo inmaterial, el espiritual. En este sentido, es meritoria la forma en que se introduce el léxico, historia e información general sobre la organización, ofreciendo tenues pinceladas conforme avanza la historia. De esta forma el lector no se ve abrumado por su incomprensión y lo mantiene con una atención que va creciendo a medida que avanzan los capítulos.

A pesar de su condición de mujeriegos y tipos duros, la novela se centra en la tierna relación de uno de los miembros de Invocatio, Fost, con Dalia, una joven bibliotecaria. La floreciente pareja ha de sobreponerse a la ocupación misteriosa de Fost y a la adicción a las drogas que sufre la hermana de éste. Es en este aspecto donde se condensa la mayor carga sentimental, hasta cierto punto un tanto empalagosa, pero creíble al describir al detalle las emociones de ambos. También la obra se cierne en el aspecto erótico con diversos pasajes tórridos, desbordantes en cuanto a potencia.

Le alzó una pierna con cuidado, la levantó cogiéndola por las nalgas y la empotró contra la pared embaldosada. Notaba su sexo contra el de ella en una posición ideal, invitándolo a entrar. Era tan tentador… no quería perder el control, pero ella era suave, le gemía en el oído, sus brazos se enlazaban en su cuello, el agua caliente corría por sus cuerpos… no lo pudo evitar, entró en ella con una dulce embestida y ella rodeó sus caderas con sus piernas, aceptándolo plenamente… no pudo parar, escuchando su nombre suspirado en los labios de Dalia, rogándole más y más, hasta que el éxtasis la hizo gemir de placer segundos antes de que él también llegara a su orgasmo”.

El hecho de que los protagonistas formen una banda de heavy metal no resulta banal y las páginas se contagian de referencias a la música rock de la época e incluso se relata, con gran precisión, los intrínsecos de un concierto en una de aquellas salas míticas de la capital catalana. En general la ambientación está bien lograda, aunque el hecho de trasladarnos dos décadas atrás no adquiere especial relevancia.

En el aspecto formal, Prisca Nerín se muestra muy solvente con un estilo muy directo y una redacción fluida y muy pulcra. La obra comienza intercalando capítulos que muestran historias diversas que convergen, quizá demasiado rápido, tornándose en los sucesivos capítulos una narración más lineal. En las acciones finales se echa de menos el reposo del comienzo, aunque no ensombrece el resultado final. A pesar de no abundar en grandes alardes literarios, encontramos auténticas perlas:

Recordó las palabras de Ester diciéndole que los hombres debían sufrir para que no creyeran que lo tenían fácil con las chicas buenas y por un momento la comprendió”.

En definitiva, Alma De Fuego es un relato entretenido de humilde factura, una ópera prima de la que sentirse orgulloso. A pesar de la solidez de la ambientación presentada, al final permanece en el lector una curiosidad incierta sobre la trascendencia de la ficción creada. Es por eso que su autora trabaja ya en un segundo volumen que verá la luz en los próximos meses y que se titulará Canción Ambigua De Dudas y Espejismos. A buen seguro lo leeremos con gusto.


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Ficha Técnica:
Título: Alma De Fuego.
Autor: Prisca Nerín.
Páginas: 190.
Editado por: Autoeditado.
Año de publicación: 2014.
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Los Simpson y Las Matemáticas – Simon Singh

Bregar en el mundo de las matemáticas y una dilatada pasión por Los Simpson no pasó desapercibido a dos de mis grandes amigos, quienes con acierto pensaron que la lectura de Los Simpson y Las Matemáticas podría ser un divertido regalo de cumpleaños y un estimulante ejercicio estivo. Se trata ésta de una obra dinámica, ágil y no muy pretenciosa, atractiva para divulgar variados y fundamentados aspectos de la matemática aprovechando el impulso mediático de la serie de animación más prolífica de todos los tiempos.



Una fórmula ya vista en tentativas anteriores como La Psicología De Los Simpson: D’oh! de Alan S. Brown y Chris Logan (2006); La Empresa Según Homer Simpson de Fernando Montero y Rafael Galán (2008); Los Simpson y La Filosofía de William Irwin (2009); o El Evangelio Según Los Simpson de Mark I. Pinsky (2010). El hecho de que reconocidos expertos –independientemente de su interés comercial– fijen su campo de investigación en una serie de animación no parece trivial. Y es que en la aparente simplicidad de sus episodios se encuentra un engranaje de infinitos y variopintos matices.

El británico, de raíces hindús, Simon Singhguía de forma entusiasta este tomo dedicado a la matemática. Físico de formación, su carrera se ha centrado en la divulgación científica con obras de la talla de El Enigma de Femat –sobre el último teorema de Fermat, conjeturado por Pierre de Fermat en 1637 y demostrado por Andrew Wiles en 1995– Big Bang, El Descubrimiento Científico Más Importante De Todos Los Tiemposo ¿Truco o Tratamiento? La Medicina Alternativa En El Banquillo –junto a Edzard Ernst, profesor de medicina complementaria. Este último trabajo conllevó una encarnizada batalla judicial por acusaciones de difamación, en concreto en lo referente a la dudosa utilidad de la quiropraxia. Afortunadamente para Singh y Ernst, tras dos años de pleitos, la demanda fue desestimada.

El esquema que sigue Los Simpson y Las Matemáticas se basa en el análisis de escenas concretas de la serie en las que aparecen elementos matemáticos, en general de manera muy sutil. A raíz de éstas, Singh trata de familiarizar al lector con diferentes conceptos y teorías con un rigor liviano, sembrando la curiosidad sin llegar a abrumar. Desde la identidad de Euler hasta la concepción de infinito, pasando por análisis estadísticos aplicados al béisbol han tenido su hueco en la serie de Matt Groening –y por ende en este libro–, así como la mayoría de ramas matemáticas: estadística, álgebra, topología, geometría, ecuaciones diferenciales, lógica, teoría de números, de conjuntos…

Esta sorprendente y variada riqueza matemática no debe extrañar teniendo en cuenta la procedencia de algunos de los guionistas de la serie, entre los que se encuentran licenciados, másteres y doctores en matemáticas, física, estadística o informática. En este sentido, la obra dedica varias páginas a profundizar sobre su formación académica, anécdotas y motivaciones a la hora de introducir las pinceladas nerds. La pasión que transmite Singh puede llevar a la errónea conclusión de que Los Simpson es una serie hecha única y exclusivamente para matemáticos.

Sin embargo, todos esos filósofos, psicólogos, teólogos y políticos se han perdido el trasfondo más importante de la serie de televisión favorita del mundo entero. La verdad es que muchos de los guionistas de Los Simpson están profundamente enamorados de los números, y su deseo fundamental es inyectar fragmentos de matemáticas en el subconsciente de los espectadores. En otras palabras: durante más de dos décadas, nos han engatusado para que viésemos una introducción animada a un montón de cosas, desde cálculo a geometría, desde π a teoría del juego, y desde lo infinitesimal al infinito”.

De hecho, son tantas las referencias matemáticas que desprenden Los Simpson en sus 549 episodios que Singh decide rellenar este libro con unos capítulos finales dedicados a la serie hermana, Futurama, prosiguiendo la tónica previa. Es cierto que en ésta existen más detalles a analizar, pero su falta de interés comercial, en comparación con la de Los Simpson, hace que su papel en la obra sea testimonial. Para finalizar, se incluyen unos apéndices de ampliación teórica tan efímeros que resultan prescindibles del todo. Entremedias, una recopilación de manidos chistes matemáticos que ponen el dedo en la llaga: ¿realmente era necesario?

En cuanto al estilo, cabe reseñar que el lenguaje directo y el ritmo ágil empleados son apropiados para un texto divulgativo de estas características, cuyo objetivo no es otro que el de llegar al mayor público posible –o el de vender el máximo número de volúmenes. Por otro lado, hay que criticar el exceso de presunción de Singh al publicitar alguna de sus obras. En concreto en el capítulo dedicado a la incursión de Homer Simpson como inventor –bajo la sombra de Thomas Edison–, donde en su pizarra se aprecia una falsa identidad relacionada con el último teorema de Fermat –temática de uno de los libros de Singh.

En definitiva, Los Simpson y Las Matemáticas es una agradable lectura, sin más. Es más que probable que no satisfaga a los seguidores acérrimos de la serie, ni tampoco a la gente que se sienta atraída por su calado matemático, puesto que divulgación matemática hay en grandes cantidades y mejor. Tan solo los privilegiados que estemos entre ambos mares podremos encontrar el verdadero placer, y una tímida autojustificación por haber leído este libro.


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Ficha Técnica:
Título: Los Simpson y Las Matemáticas.
Autor: Simon Singh.
Páginas: 276.
Editado por: Ariel.
Año de publicación: 2013.
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Diario De Un Cazador – Miguel Delibes

Palabras con esencia de perdigones, días de perdices y liebres, vidas que rezuman resignación poética. Así es Diario De Un Cazador, una de las obras más reconocidas y celebradas en la carrera de Miguel Delibes. Un breve relato que nos traslada a un pueblo castellano en la posguerra, el cual narra en primera persona las impresiones cotidianas de un joven apasionado por la caza. Con la característica prosa campestre del autor, esta obra inmortaliza con maestría el pensamiento y las costumbres de la sociedad de la época.


Diario De Un Cazador es, además, el comienzo de la trilogía que poco después proseguiría Diario De Un Emigrante(1958) y tras varias décadas Diario De Un Jubilado (1995) con el mismo protagonista. Cabe destacar que esta primera publicación fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura de 1955, que Delibes lograría de nuevo en 1999 con El Hereje. Y es que hablar de Miguel Delibes es hablar de literatura española con mayúsculas, de uno de los grandes retratistas de la realidad cotidiana, de un excelso dominador del lenguaje en todos sus registros. No en vano, en su haber están títulos de la talla de Los Santos Inocentes, El Camino, Cinco Horas Con Mario o La Sombra Del Ciprés Es Alargada.

De esta forma, Diario De Un Cazador está ambientado en una localidad mediana, presumiblemente del norte de Castilla y León –aunque no se cita explícitamente– entre los años 1954 y 1955. En él, Lorenzo, protagonista y narrador, desgrana sus vivencias a modo de diario, exhibiendo una personalidad muy forjada y una forma de pensar perspicaz. Su sustento como bedel de instituto a duras penas le permite mantener a su madre, lo cual no merma sus inagotables ganas de vivir. La detallada construcción del personaje es una de las mayores virtudes de la obra, resultando éste entrañable y próximo al lector. Además, sus impresiones cotidianas destilan exquisitos retazos de sapiencia popular.

Yo debí hacer lo de Tochano. Tochano no tendrá mucho fijo, pero en propinas hace más de los ocho barbos líquidos. La gente agradece que le metan un giro en casa. La verdad es que embolsar cuartos sin más que firmar un cartón es un momio. Y no creo que Tochano le eche al asunto más de tres o cuatro horas. Claro que uno tiene aquello de la categoría. Pero uno va perdiendo la fe en la categoría. Es una filfa. La madre dice que con la categoría no se come y le sobra razón. Yo no tengo más que categoría y un uniforme”.

No resulta banal la ferviente, e incluso obsesiva, afición de Lorenzo por la caza. De hecho, la estructura del diario –y por ende su vida– está influenciada por los períodos de caza. Los domingos Lorenzo describe pasajes cinegéticos, exhibiendo un conocimiento abrumador en cuanto al ejercicio en sí –munición, técnica, vestimenta, legislación– y al entorno natural –animales, fauna, flora.

Hoy hicimos 21, pero después de un buen jabón. Claro que la Doly es nueva y no parece le sobren vientos. En el arroyo trabajó mal y únicamente hizo tres muestras, una de ellas a una calandria. Mala cosa para un pointer, aunque sea nuevo, hacerle una muestra a una calandria. Melecio hizo 11 y yo sólo 10. Claro que tiré cuatro tiros menos. De salida hice un doblete junto a una morena que me llevó a pensar que las cosas rodarían bien, pero que si quieres. De todos modos ha sido un buen día. Salir al campo a las seis de la mañana en un día de agosto no puede compararse con nada. Huelen los pinos y parece que uno estuviera estrenando el mundo. Tal cual si uno fuera Dios”.

A pesar de ser entendida como una oda a la caza en diversos catálogos literarios, el valor de la novela es mucho más profundo. La afición es el pretexto elegido para desarrollar la sólida y genuina personalidad de Lorenzo, así como el nexo de unión del resto de tramas.

La cuadrilla y familia de Lorenzo protagonizan otras intrigas secundarias que redondean la visión de la sociedad. La paternidad, el matrimonio, la muerte, el dinero, la violencia de género, el temor al qué dirán o el ambiente de casino son algunas de las temáticas que se entrelazan de manera natural. Pero es el enamoramiento paulatino de Lorenzo por Anita el que regala los más bellos pasajes de la obra, un tira y afloja con un precioso devenir, en el que prevalece el cariño a los sinsabores y la resignación permanente. Entre medias, la filosofía de la conquista con tintes de humor:

Esto ya lo sabía yo. Cuando le comuniqué a la chavala que mañana no podríamos salir porque regresaba tarde del campo, me salió con que estaba harta, y que escogiera entre ella o la escopeta. Insistí en que eran cosas distintas, pero ella dijo que se había hecho a la idea de ir mañana a la Cerve, y que iría a la Cerve aunque tuviera que alquilar un acompañante. Me puso negro y ya embalado le dije cuántas son cinco. […] Ya mosca, le planté que podía ahorrarse la espera y ella dijo entonces que si no iba yo mañana, no fuera tampoco pasado. La dejé plantada con la palabra en la boca. No es más que una criatura consentida que va siempre con el «yo» por delante, caiga quien caiga. No me conviene. Así. […] A ella ya se le pasará, y si no se le pasa, aquí paz y después gloria. Otras más apañadas se quedaron para vestir santos”.

Aunque el estilo resulte muy directo por su concepción como diario, la inconfundible impronta de Miguel Delibes arropa el texto con un lenguaje de profundas raíces campestres. Un detalle que podría resultar una dificultad por la cantidad de términos no usuales, pero que a la larga no es difícil acostumbrarse y complacerse.
En definitiva, un trabajo notable en todas sus facetas para todos los públicos, incluso a los ajenos a la montería y al campo. Emoción e intensidad de la mano de uno de los personajes más entrañables de uno de los autores más representativos de la literatura castellana del siglo pasado. Palabras que retratan la vida tal cual.

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Ficha Técnica:
Título: Diario De Un Cazador.
Autor: Miguel Delibes.
Páginas: 190.
Editado por: Destino.
Año de publicación: 1955.
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Huida Al Sur – Juan Madrid

Dejar que el azar escoja cuál va a ser tu próxima lectura puede deparar grandes sorpresas. A falta de recursos literarios, el pequeño estante de literatura española de la biblioteca de San Giovanni estrechó mi elección. Huida Al Sur es sin duda un título sugerente y la maestría con la que el prólogo refiere al hacer de su autor fueron razones suficientes como para caer en sus redes. Por si fuera poco, la obra fue galardonada con el premio Edebé de literatura juvenil del año 2008. Sí, literatura juvenil.



Huida Al Sures un relato entretenido y ágil, una pequeña incursión al género policiaco, por el cual discurren tenues matices de homofobia, racismo, especulación urbanística, amor y muchas hormonas en revolución. El hecho de estar dirigido a un público adolescente no resulta banal, tanto en sus livianas formas como en el desarrollo lineal de los acontecimientos. De esta forma, la obra supone una buena introducción a la novela negra a un público primerizo, a buen seguro incitado en un tono amistoso a su lectura en el instituto, aunque escaso para un lector más avanzado. Espero que, para los primeros, este humilde análisis sirva para iluminar sus recensiones y trabajos.

El autor de la obra es Juan Madrid, el cual se erige como una de las referencias del género de nuestro país. Dentro de su dilatada trayectoria como escritor destaca su serie de novelas protagonizadas por Toni Romano, así como la serie Brigada Central. Un mayor conocimiento de esta faceta sería interesante para calibrar Huida Al Sur en comparación con el resto, o profundizar en su carácter pedagógico. Por otro lado, también son reconocidas sus incursiones en otras tentativas de literatura juvenil, los cuentos, el ensayo y el reportaje. Además, el malagueño ha hecho diversas aportaciones al mundo del cine y televisión como guionista, e incluso como director del film Tánger en el año 2003.

Así pues, Huida Al Sur desgrana la historia de un atraco de joyas que, tras la desbandada de sus principales cabecillas a causa de la desconfianza, llega hasta los terrenos de un hotel de la costa granadina en proceso de cierre. Un vigilante de seguridad de un banco, y novio de la directora del mismo, un mafioso chantajeado y su sicario son los actores principales del atraco. Por su parte, Tomás, un joven botones de ascendencia marroquí, y Clara, una huésped adolescente, se ven envueltos en la trama. Entretanto, los dos jóvenes deben lidiar con un supuesto hurto perpetuado por el botones que levanta una polvareda de ataques de carácter homófobo y xenófobo.

La narración es directa, excesivamente dirigida por parte del narrador. Además, el autor enfatiza dicha guía por medio de los personajes, quienes se encargan de espolear informaciones que a priori sólo pueden ser conocidas por el autor. Esto reduce cualquier tipo de especulación, tornando la historia muy previsible. El tono de denuncia social que esgrimen ciertas temáticas señaladas resulta maniqueísta, lo cual convierte al fin de concienciación en un mero adorno falto de madurez hasta para el público al que va dirigido.

Por otro lado, la corta extensión de Huida Al Sur y el excesivo número de personajes que aparecen asientan una alarmante falta de profundizad, que hasta les hacen caer en incoherencias acerca de su personalidad e incluso en pasajes no creíbles. Para muestra, el personaje de Tomás, el cual es un menor que estuvo años en el reformatorio. Aunque el chico es sensible, respetuoso y aficionado a la pintura, en ciertos pasajes se muestra como un entendido de leyes o incluso de legislación sobre yacimientos arqueológicos. Tampoco resulta creíble la relación entre Clara, la chica segura, consciente y madura, y su novio, el prototipo de macarra despreocupado de familia adinerada, al caer rendida a los brazos de él sistemáticamente o capaz, ella, de protagonizar estos pasajes.

Clara añadió rápidamente:
–Oye… mira, a mí en realidad, no me importa lo que seas, ¿sabes? Te lo preguntaba porque Arturo se puso a insultarte y yo…
–Tampoco he tenido novio. Y disculpa tengo que trabajar.
–Espera, quieres que… ¿Podemos quedar en tu cuarto? –le sonrió–. Eso que dices de que no has conocido nunca a una chica… Si tú quieres… –vaya, no le salían las palabras–, si tú quieres podemos besarnos. Sólo por probar…., como un experimento. Suponiendo que te guste, claro.
El lenguaje empleado es sencillo, no dando lugar a alardes líricos, lo que hace la lectura ligera. Sin embargo, además de la sobreguionización del autor, existen muchos vocablos que lo aluden y cobre un protagonismo que llega a ser molesto:

Clara dedujo que aquel chico era bastante extraño. Ella…, bueno, ella no es que hubiera tenido mucha experiencia con los chicos, pero alguna sí había tenido. Conocía a los chicos. Éste parecía diferente, como más tranquilo, más pausado. Los chicos, cuando estaban en presencia de chicas, hablaban sin parar, decían gracias chistes, bromas y se daban puñetazos entre ellos en los hombros, sin parar de decir cosas sin sentido alguno. Qué pesadez. Pero éste… Tomás, si no tenía nada que decir, pues no decía nada, ¿verdad? Se quedaba callado y no parecía nervioso, ni turbado. Y si tenía que mirarte a los ojos, pues te miraba, y si tenía que sonreír, pues
Aunque no me gustaría reventar el final, he de decir que la barrera entre lo entrañable y lo ridículo es tan sutil que a veces las buenas intenciones no bastan para librarse de lo segundo. Es posible que al contextualizar la obra se pudiera disculpar su arrojo, pero da la impresión que a esos jóvenes a los que se les habla de atracos, armas, homosexualidad o racismo, son finalmente devueltos a su condición de niños o tratados como descerebrados consumidores de cine americano, comida rápida y música pop. No es necesario darse de bruces, ya que se trata de una respuesta de lo más natural a una necesidad de la realidad que nos rodea.

En definitiva, Huida Al Sur es un tenue acercamiento a los jóvenes a la nóvela policíaca y un entretenido pasatiempo para despellejar sin mancharte de sangre las manos. Poco más..



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Ficha Técnica:
Título: Huida Al Sur.
Autor: Juan Madrid.
Páginas: 173.
Editado por: Edebé.
Año de publicación: 2008.
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Cielos De Barro – Dulce Chacón

Sangre de un asesinato que emana desde el pasado para empapar al presente, hojas caducas que vuelan entre vientos de campiña bajo un cielo que respira la metralla del frente. Heridas que no pueden cicatrizar, abiertas por las diferencias entre clases y dilatadas por el odio entre ideas. Este es el cóctel que presenta Cielos De Barro, galardonado con el Premio Azorín del año 2000, una loable retrospectiva de la España rural anterior y posterior a la guerra civil, un relato trepidante de los que calan en las entrañas y perduran en la retina.

Su impronta personal en el estilo es superlativa, guiando al lector por un entramado desgarrador y, al mismo tiempo, bello. Dicha obra es la cuarta novela y, tristemente, la penúltima que escribiría Dulce Chacón, predecesora de La Voz Dormida, su obra más celebrada y una de las fundamentales dentro de la literatura contemporánea española. No es de extrañar la similitud que hay entre ambas, debido al trazo inconfundible, la ambientación y la escasa diferencia temporal entre ambas publicaciones. Es más, no es descabellado concebir a Cielos De Barro como un excelente preámbulo.
A grandes rasgos, el libro desgrana la historia de un triple asesinato en el seno de una familia señorial extremeña. Las relaciones con su servidumbre, compuesta por gente del pueblo, influirán decisivamente en el devenir de los hechos. El abanico de personajes es enorme. La obra está escrita mediante un enfoque narrativo múltiple, intercalando pasajes de novela clásica, centrada en el pasado, con soliloquios en el presente. Este planteamiento obliga a un mayor esfuerzo de compresión por parte del lector, quien debe enlazar ambas narraciones, al comienzo inconexas, pero paulatinamente hiladas de forma magistral.
Por un lado, están las conversaciones de Antonio, el alfarero, con el inspector que lleva el caso, presentadas como monólogos del primero. Dichos pasajes desmenuzan un sinfín de detalles fundamentales sobre cada uno de los personajes. Además de cronista de los sucesos, Antonio es el abuelo de Paco, uno de los principales acusados, lo cual hará que trate de interceder en su favor en la investigación. La narración del lugareño desata una lograda jerga rural, rica y bien medida, evocando a referencias como Miguel Delibes.
No ande con apuros, si para mañana tengo más. Desde que mi santa me dejó, soy yo el que prepara el puchero, con su miajina de todo. Mire, así lo aviaba ella, ¿lo ve? Se cuece lento y se tiene ahí todo el día, arrimado lo justo a la candela para que no se turre lo de abajo. Beba lo que haga menester, que cuando el frío arrecia, no hay brasero que valga”.
Por otro lado, la historia del alfarero se intercala con los hechos que tuvieron lugar en Los Negrales, el cortijo de los señores, en el pasado. Dichos episodios tienen lugar antes y después de la guerra civil, lo cual precipita ciertos hechos y agrava las diferencias entre familia y sirvientes. El rencor, la envidia, la lujuria, la religión o el chantaje son algunos de los ingredientes por los que discurren frenéticamente estas páginas. Los diálogos se convierten en uno de los pilares fundamentales de esta parte.
-Lo que nadie ha visto no ha sucedido. Tú no estabas en el frente del sur, ni Modesto tampoco.
-Modesto no estaba. Modesto habría defendido mi honra. Con su vida la habría defendido.
-Tú no has perdido tu honra, Isidora, porque nadie te ha visto perderla. Y no se te ocurra decirle nada a Modesto, a un hombre no le gusta llevarse a una mujer que ha servido ya de primer plato para otro.
-Mamá, qué cosas dices.
-Victoria, ve a buscar a Modesto a la cocina y dile que venga. ¿Tienes algo más que decirle a la señorita Victoria, Isidora? ¿Tienes algo que decirle sobre el señorito Leandro? Contesta, que parece que te has quedado muda.
-¿Es que le dijo algo para mí, mamá?
-No, hija. Isidora vio a Leandro, pero no debes decírselo a nadie, ni siquiera a sus padres, porque él no la vio a ella. Y ella debe olvidar a quién vio allí. Porque Isidora no ha estado en el frente del sur, ni Modesto tampoco, y en ello les va la vida a los dos. Isidora no pudo ver a Leandro. ¿Verdad, Isidora? ¿Viste al señorito Leandro?
Doña Carmen retiró una bandeja de plata expuesta sobre un sillón tapizado en verde, y ocupó el asiento.
-Isidora, dile a mi hija si viste al señorito Leandro.
-Él no me vio.
-Te he preguntado si tú lo viste a él.
Cuando Isidora contestó, bajó la mirada.
-A nadie vi.
La caracterización de los personajes es otra de las bondades de Cielos De Barro, la cual responde a planteamientos estamentales, pero resulta profunda, creíble y sólida, lo que crea una cercanía y una empatía para con ellos que da a la trama un extra de vigor. El carácter afable y natural de Antonio regala citas para el recuerdo.
La Catalina decía que lo peor de perder a una madre es perder sus brazos. Que los brazos de las madres se han hecho para acunar a los chicos y abrazar a los grandes. Y que por eso mi nieto es como es, porque su madre nunca lo abrazó.

Leer Cielos De Barro, por tanto, supone un ejercicio de placer y dolor. Placer por la maestría de la obra, por esa conjugación de narrativa pulida, lenguaje campestre y licencias preciosistas. Dolor al pensar en las obras que Dulce Chacón dejó sin escribir. Imprescindible.


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Ficha Técnica:
Título: Cielos De Barro.
Autor: Dulce Chacón.
Páginas: 304.
Editado por: Planeta.
Año de publicación: 2000
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