Microrrelatos · Vida Moderna

Mundo imbécil

Es increíble lo bien que rota el planeta Tierra con la cantidad de imbéciles que lo habitan. Me despierto y tomo un café mientras la radio desliza las noticias. Pregonan una nueva extinción, la última ya no la mencionan. Corro a la parada del autobús, pero el conductor decide pasar de largo regándome con el agua embarrizada de un charco. Entro en la oficina un minuto más tarde del horario previsto. Mi compañero hace como que trabaja y me restriega que pasó el fin de semana en un parador a cuerpo de rey, mientras recuerdo que lo más emocionante que hice fue olvidar el teléfono móvil en la lavadora. El jefe me llama a su despacho furioso por el retraso. Además no le gusta mi anterior informe y me exige uno nuevo de forma urgente. Le pido amablemente que señale qué análisis están errados o con qué puntos no está de acuerdo. No lo ha leído, confiesa con una sonrisa, pero sostiene que disfruta torturándome.

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Bocachancladas · Vida Moderna

La visibilización mutua

Es 9 de marzo, un día después del 8M. Tal día las fachadas de los edificios públicos amanecían con pancartas en apoyo a la lucha por la igualdad, los balcones adornados con globos morados y las calles vestían con cartelería reivindicativa. Los programas de televisión y radio dedicaron horas a ensalzar el papel de la mujer, repasar la biografía de mujeres fundamentales para entender la humanidad y señalar las desigualdades sociales producidas por el sexo. Este año se retomaron las manifestaciones multitudinarias y otras concentraciones espontáneas. También los lazos violetas poblaban los puestos del mercado, indumentarias laborales y mascarillas. Se organizaron charlas, homenajes y mesas redondas cediendo el protagonismo a las mujeres.

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Relatos · Vida Moderna

La gran noticia #3

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La última vez que caí enfermo contaba con cinco años de edad, hace más de un cuarto de siglo. Creo recordar que fue a causa de un brote de gripe que se difundió por medio colegio y estuve entrando y saliendo de la cama alrededor de una semana. Puede, no obstante, que mi memoria haya deformado dicho acontecimiento pues aquel recuerdo está situado en el filo del comienzo de mi memoria. A decir verdad todos los recuerdos que tengo cercanos a esa edad, como asombrarme por ver una ciudad espléndida desde la ventanilla del coche de mi padre o agacharme dentro de la bañera para que mi madre recorriera mi cuerpo con la esponja, no sé si en realidad ocurrieron o son una paulatina deformación de mis recuerdos. El caso es que desde aquel momento jamás había faltado al colegio, al instituto, a la universidad, a ninguna de mis variopintas maneras de ganarme la vida, a una acampada o a un concierto aludiendo por motivo una enfermedad. No ha habido anginas, tos, afonía, circuncisión o resaca que haya conseguido derribarme. Ahora, una carcasa de plástico me obligaba a pasar una semana encerrado en una habitación.

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Relatos · Vida Moderna

La gran noticia #2

Lee La gran noticia #1

“Estás ardiendo. ¡Ay, Dios, que has cogido la covid! Corre a hacerte un test de antígenos”. Aunque la conjetura de mi novia fuera cierta, ¿es que acaso no podía irme a dormir al sofá y hacer la prueba la mañana siguiente? Ningún artículo científico ha apuntado aún que el virus pueda coger la puerta e irse de vacaciones. ¿En qué momento habíamos perdido la capacidad de soportar la incertidumbre unos minutos? Hemos evolucionado, desde luego, pero en las cosas más básicas a peor. A mi pareja la llevo conociendo un tiempo y por fin empiezo a darme cuenta de qué guerras no merece la pena librar. En nuestros comienzos hubiera disfrutado de una buena contienda por ver quién de los dos es más cabezón, de la lucha dialéctica y ver la sangre del enemigo correr bajo mis barricadas, de las batallas con forma de discusión, de los retrocesos de líneas mediante silencios, de la retirada para rearmarse de razones y, en último lugar, de firmar un placentero armisticio con los cuerpos desnudos y bañados de lujuria y redención. Así pues, me incorporé en un lado de la cama sin saber muy bien si estaba en casa o si aún seguía rodeado de la muchedumbre del sueño con el tipo de la capa negra acechando. “Claro que sí, cariño, hazme el test y todo lo que tú quieras”, contesté fingiendo dulzura. Mi pareja es una persona de altas capacidades, entre las que destaca la saña con la que maneja la prueba de antígenos. Si se lo propone, es capaz de introducir el hisopo con tal precisión que con él puede acariciarte los pulmones, los riñones o el tuétano. En cuestión de segundos las gotas de reactivo mezclado con la muestra de mis fosas nasales y garganta estaban siendo analizadas en una carcasa de plástico de fabricación china. Al pasar la mano por la frente comprobé que estaba ardiendo y una masa viscosa taponaba mi nariz. El resultado, sin embargo, fue inequívoco: negativo.

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Relatos · Vida Moderna

La gran noticia #1

Hace unas semanas se confirmó una gran noticia. Una noticia que llevaba esperando varios años y que por fin iba a darme el ansiado y definitivo rumbo en mi vida. No cabía en mí de la satisfacción y de la emoción. Los esfuerzos y las penurias por conseguir el objetivo se habían reducido a meras anécdotas que sólo servirían para agrandar la gloria. Enseguida llamé a mis padres y a mi pareja para comunicarles la buena nueva y compartir la emoción desbordante. Redacté un escueto mensaje de WhatsApp que deslicé entre varios familiares y amigos cercanos. “Enhorabuena, fiera”, “El esfuerzo siempre tiene su recompensa”, “Que Dios te bendiga, muchachito”, “No sé quién eres, pero me alegro de lo tuyo” fueron algunas de las réplicas. Aquel día concluí la jornada laboral antes de lo que marca mi contrato y me dispuse a disfrutar de la celebración con la que había fantaseado miles de veces.

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Navidad · Relatos · Vida Moderna

Navidad 2084

“Éstas van a ser las mejores navidades de nuestra vida”, susurra Erre a su hija Uve. La niña emite una sonrisa alegre y a continuación abraza a su padre tan fuerte como sus brazos pueden. Mientras tanto, Uve continúa absorta en la visualización paralela de ‘Don’t Look Down’ y ‘Do Look Up’, los flamantes estrenos de la industria cinematográfica, cuyas imágenes se proyectan en la mente gracias a la tecnología transhumana Uniform2084.

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Bocachancladas · Vida Moderna

Vidas de plástico

No deja de fascinarme la cantidad de plástico que generamos. Pero, me asombra aún más nuestra capacidad de habituarnos a la situación. Todo es plástico. El supermercado se empeña en que compre las manzanas y las zanahorias que relucen dentro de paquetes fabricados con el dichoso material. Reviso la bolsa de la compra y compruebo que cargo más cantidad de plástico que de alimentos. Cada mañana pido a la camarera un trago de agua tras tomar café y ella me entrega el líquido en un minúsculo vaso de plástico. “Me ahorra mucho trabajo”, afirma sonriente. Quizá también le ayudaría que el dueño contratara a otro camarero. Cada tres o cuatro días, el cubo donde almaceno el plástico rebosa y bajo al contenedor amarillo, habitualmente atestado. “Cada vez lo lleno más rápido”, cavilo.

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Relatos · Vida Moderna

El sábado por delante

Es sábado. Los rayos de sol entran por las ventanas de la buhardilla y se empeñan en interrumpir mi plácido sueño. El reloj está a punto de dar las ocho. Me siento rebosante de energía. Decidido, despierto para aprovechar el sábado que tengo por delante. Mientras tomo café, una marabunta de planes atractivos revolotean en mi mente. Componer un soneto, ir a la montaña a coger setas, hacer y tender dos lavadoras, escribir cartas a amores marchitos, asistir a un concierto de orquesta de cámara, salir a cenar a un restaurante fino, adoptar un cerdo vietnamita, decidir mis últimas voluntades…

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Relatos · Vida Moderna

Certamen de gruñidos porcinos

No debería, pero he vuelto a caer en el peor error que puede cometer un aspirante a escritor. He leído los relatos finalistas del XIV Certamen Literario ‘Come jamón, escribe un montón y engorda el corazón’, al cual me presenté. Suelo lanzar mis textos a estos concursos con la misma convicción con la que un universitario se presenta a un examen tras haber estudiado sólo la noche de antes. La mayoría de veces no obtengo respuesta, incluso si figuro entre los seleccionados, a no ser que los organizadores quieran vender el recopilatorio compuesto por otros quinientos seleccionados. En esta ocasión, me enteré del fallo por una casualidad fatal: comprando un paquete de lonchas de jamón envasadas al vacío en la web de Tocino Feliz, la empresa organizadora del certamen.

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Madrid · Vida Moderna

Lo de la feria del libro

Tras un lustro de ausencia, este año he vuelto a pasear por la feria del libro. Ansiaba este evento, pues recordaba mi anterior visita como un adolescente lo hace con su primer polvo. Fue en 2016. Lo de la feria. Me dirigía a una conferencia sobre piensos para ganado porcino que se celebraba en Nájera. Mi ruta entre Granada y la población riojana tenía una parada de cuatro horas en Madrid. Como cualquier gañán de provincias, me dirigí hacia el Parque del Retiro. Allí me sorprendió una hilera enorme de casetas en las que se agolpaban libreros, editores y escritores de todos los pelajes. He de reconocer que me sorprendió que mi concepto de literatura distara tanto de la que allí se vanagloriaba. El populacho esperaba ansioso las firmas de referencias de la talla de Mario Vaquerizo, Esperanza Aguirre, Pepe Rodríguez de MasterChef, Nuria Roca o Risto Mejide. Casualmente, todas se ganaban bien la vida asando carne en televisión.

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Vida Moderna

El síndrome del nido vacío

Hace casi diez años que abandoné el nido. Lo hice sin saber muy bien adónde y todavía hoy lo desconozco. Tras mi salida, se sucedieron la de mi hermano, la de mi abuelo y la del canario, al que apodábamos ‘Gorgoritos’, a sus respectivos e inciertos destinos. A consecuencia de estas marchas, mis padres se quedaron solos e hizo su aparición el consabido síndrome del nido vacío. Alguna vez pensé en preguntarles cómo lo combatían, si acudían a misa o a clubes de swingers, si se habían apuntado a clases de baile latino o paddle surf. No obstante, evité la tentación, pues hay detalles que un hijo no necesita saber.

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Vida Moderna

La feria del barrio

Anoche me di un garbeo por la feria del barrio. Sin el incombustible festival Zaidín Rock, sin casetas en las que las vecinas desempolvan el traje de faralaes para bailar sevillanas, la feria es la única manifestación que recuerda que a comienzos de septiembre se celebran las fiestas populares. Ir a la feria es como viajar al pasado, como adentrarse en una suerte de ciudad sin ley en la que la congruencia ha sido desterrada. Así que, discretamente, me adentré en la jungla y contemplé esperando a que las historias se escribieran por sí solas.

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Vida Moderna

La coherencia de Paco

Paco Herente es un hombre que se desvive por los problemas que asolan al mundo. Aunque no sabía dónde estaba situada, Paco Herente se convirtió en un experto sobre la política, economía y sociedad cubana durante las recientes protestas. Se pasaba todo el viendo vídeos en redes sociales y absorbiendo tertulias de televisión, como si el teléfono móvil y el mando a distancia fueran prolongaciones de sus extremidades. “Habría que mandar a los americanos a que les den una democracia como Dios manda”, “Eso del bloqueo es un bulo del comunismo”, “Esa pobre gente no tiene libertad de expresión”, repetía Paco Herente, convencido de que aquellos argumentos eran fruto de su sesudo análisis. Casualmente, éstos eran iguales a los titulares de XDiario, un medio digital independiente al que está suscrito. En un alarde de solidaridad, Paco Herente se cambió su avatar y nombre de usuario en redes sociales para añadir #SOSCUBA.

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Vida Moderna

La invasión de los domingueros

Se me ocurren pocas actividades tan degradantes para el ser humano como la de ir de picnic un domingo de verano. Quizá tatuarse el nombre de la tía abuela Hortensia en élfico sobre la nalga derecha o camperizar un cascajo motorizado rivalicen con dicha práctica. El caso es que este fin de semana organicé un picnic del cual todavía estoy tratando de recuperarme.

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