La Cuarentena De Los Necios · Vida Moderna

Los sextos compases del escritor

Los compases del escritor empezaban a entonar el son del final. Paradójicamente, estos no hacían amago de rebajar su intensidad o suavizar su tempo, sino que el rumor era cada vez más ensordecedor y el ritmo parecía imprimido por el diablo. Todo parecía indicar que de un momento a otro ocurriría el estruendo que antecede al silencio, a la calma y a la paz que todo escritor necesita para proseguir con su carrera hacia ningún lugar. No es que me asustara una vida bailando la danza del impostor, pero si pretendía alargar el baile tendría que volver a hilar palabras y enhebrar historias para dilatar el beneficio de la duda. Tras un proceso de años fantaseando con escribir una novela, planificando, redactando, aderezando, batallando, corrigiendo, puliendo, mandándola a la basura, amándola, odiándola, sugestionándome acerca de su calidad, buscando editorial, despachando y publicando, el ruido me había arrebatado cualquier atisbo de creatividad. En todo aquel proceso no había germinado ni una historia en mi mente. Tampoco recordaba haber plantado una semilla. Los compases del escritor me habían secado el cerebro.

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La Cuarentena De Los Necios · Vida Moderna

Los segundos compases del escritor

Superada la euforia inicial de la publicación, las primeras dedicatorias y la transformación de la noche a la mañana en escritor, era momento de hacer promoción de la novela. Sé que el verdadero trabajo del autor acaba cuando la novela está enviada, aceptada y corregida. Pero ya que uno se pone a jugar a ser escritor, gusta tener lectores aparte de pareja, padres, chismosos y algún que otro despistado. En otras palabras, que esas cajas abarrotadas de ejemplares no se conviertan en alimento del polvo. Creí que con el trabajo de la editorial, el boca a boca y un par de posts en RRSS bastaría. No obstante, no caí en la cuenta de que la cantidad de vídeos de políticos bañándose en whisky distraerían al mundo entero de la genialidad de mi obra.

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La Cuarentena De Los Necios · Vida Moderna

Los primeros compases del escritor

Ciertamente mis primeros días como escritor no están siendo como yo esperaba. He de reconocer que, después de treinta y dos años esperando este momento, quizá había idealizado la acción de poner papel y tinta a una historia con demasiados humos. No sé muy bien qué se suponía que debía hacer o decir, así que consulté a YouTube. Según un tutorial protagonizado por EscritorPetándolo74, lo más importante era la imagen que queríamos proyectar. El youtuber gritaba excitado que un escritor había de vestirse como corresponde a su condición: elegante pero procurando hacerse el interesante, aunque en el fondo no haya nada. Debido a su aplastante lógica, asentí al argumento y me despojé de mi conjunto formado por camisa de tirantes y calzones roídos.

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Autobombo · La Cuarentena De Los Necios

Al publicar

Cuando te decides a publicar un libro emprendes un camino a lo desconocido. Hasta ahora mi método consistía en escribir cualquier tontería —como esta misma—, revisarla unos minutos y lanzarla a volar. Ahora, a la ecuación de los textos, los personajes y el autor hay que sumar al editor, el portadista, la imprenta, la distribuidora, el tipo que se presta a poner su bar para que sea asaltado por unos letraheridos con ínfulas, el bibliotecario del pueblo, los presentadores que has conseguido engañar, el de la librería, los reseñadores…

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Autobombo

La no publicación

Hace algo más de un mes me presenté al I Certamen Literario Juan Carlos Pérez de Santamaría. Se trataba de un muestreo de algunos de mis cuentos más bochornosos e infames, pero de los que me siento profundamente orgulloso y sonrío al repasarlos. Diez días después de que se cerrara el plazo de recepción, recibí un correo en el cual se me indicaba que había sido finalista y seleccionado para ser publicado por la editorial que convocaba el concurso, independientemente de que fuera ganador o no. En el correo se enfatizaba que había sido escogido entre un total de mil obras presentadas. No sé si me extrañó más la cantidad de recopilatorios enviados o que el jurado los hubiera leído en tan poco tiempo.

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Autobombo

Ópera prima

Tras meses de arduo trabajo y varias botellas de ron dominicano en el cuerpo, he terminado de revisar y releer mi primera novela. La he titulado Siete detrás de un bollo. Le he dado vueltas, he probado a aligerarla, cambiar el nombre a los protagonistas y hasta desordenar los capítulos, pero honestamente, es horrible. No hay por donde cogerla, es soporífera y ni siquiera atisbo de qué trata. He intentado hacer una hoguera con el manuscrito, pero ni para eso sirve. La he despedazado y se la he dado de comer a las ratas, pero amablemente me la han devuelto porque prefieren las obras de Jiménez Losantos. No tengo alternativa, tendré que probar con alguna editorial.