Relatos·Vida Moderna

El hombre pegado a una boina

En esta Navidad me han regalado una boina. Reconozco que soy una persona difícil de obsequiar. Salirse de calcetines lisos, calzones oscuros o una lata de mejillones en escabeche supone toda una osadía. Así pues, cuando recibí el paquete y palpé su silueta, un bufido sonoro me vino instantáneamente a la boca. Afortunadamente, pude contenerlo y me abracé a mi pareja fingiendo emoción. La boina estaba hecha con una lana suave de rayas con tonalidades marrones, fabricada con cariño en una fábrica de algún remoto lugar de la geografía china.

Sigue leyendo “El hombre pegado a una boina”
Microrrelatos

El otro Diego Armando

Se hacía llamar Diego Armando. Lo conocí cuando era un chaval. No era una persona cualquiera, era un hombre pegado a una bota de cuero. En ella maceraba un brebaje mágico compuesto por restos de latas, botellines y cartones que encontraba por el suelo. Aunque decían que era de Chiclana, gastaba un marcado acento porteño. Paseaba por el barrio luciendo una peluca de rizos negros y un chándal roído por el tiempo y el genio. Acostumbraba a detenerse frente a las cuadrillas de chavales a pedir priva. A cambio rememoraba algunos pasajes de su célebre existencia. Narraba con emoción aquella vez en que Dios le ayudó a eliminar a Inglaterra en el Mundial. Después echaba a correr por el césped y daba un enérgico brinco para celebrar su gesta. También solía hablar de sus visitas a Fidel Castro, al que se refería como el profeta, confesando que éste era capaz de convertir el agua en vino y devolver la visión a los ciegos. Se despedía abruptamente con la excusa de que tenía que ir a entrenar a Boca o comentar un partido para la televisión.

Las últimas veces que topé con Diego Armando estaba muy venido a menos. Acompañado de su inseparable bota de cuero, se quejaba del trato que le daba la prensa, de sus desengaños amorosos y de las facturas que le estaban pasando los excesos. Repetía que sólo quería descansar y reunirse con el de arriba. Desde ayer, los dos Diego Armando corren la banda izquierda del Cielo bajo la atenta mirada de Dios.