Bocachancladas·Madrid

Opina que algo queda

Estaba escribiendo un análisis sesudo sobre las elecciones en Madrid. En él revelaba cuál era la fórmula del éxito de Díaz Ayuso y pormenorizaba las razones que habían dado al traste con las aspiraciones de la izquierda. Cuando estaba a punto de concluir, me di cuenta que llegaba varios días tarde y que era bastante posible que a nadie le importase lo que piense. Así que, he optado por no poner más leña en el fuego y lo he borrado.

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Madrid

Así da gusto la sierra

Madrid es un lugar propicio para que surjan todo tipo de planes. Los fines de semana que paso aquí mantengo mi agenda despejada a la espera de llenarla espontáneamente con unas cervezas para celebrar que Madrid es la nueva capital de la libertad, ir a echar la siesta en las butacas de una función alternativa, una barbacoa en casa de los del puesto de verduras o, incluso, una orgía con los vecinos de en frente. La cantidad de ofertas de ocio no asegura necesariamente que se acaben realizando. Todavía no tengo claro el motivo, pero existe una fuerza que invita a cancelar los planes a última hora con sus consabidas excusas. La formalidad debe ser un concepto que se evapora por efecto de la boina de polución o que sólo se estila en las gentes de provincias.

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Madrid·Vida Moderna

Odio las puertas cerradas

No soy de esas personas a las que les avergüence odiar o pida perdón por hacerlo. Me cuesta amar a las personas que tiran comida a la basura; no trago a los que se mueven con automóviles potentes para presumir de una supuesta superioridad; tampoco me despiertan simpatía los caseros que exprimen a sus inquilinos y ofrecen el mobiliario que heredaron de sus difuntas abuelas; y me produce asco el que ejerce su autoridad para reprimir sin justificación a un semejante. Dentro de mi lista de odio, con o sin ninguna justificación, también figuran objetos como el microondas, el paraguas o el pelador de patatas. Desde que vivo en Madrid, las puertas se han situado en el centro de mis iras.

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Madrid

Cercanías sin destino

Una de las cosas que más asombran a un gañán recién llegado a la capital es la ingente y variada cantidad de sus comunicaciones. Acostumbrado a una única línea de tranvía en Granada, la cual conecta a Albolote con Armilla, la red de metros, metros ligeros y cercanías de Madrid requiere unas horas de estudio. Las grandes poblaciones están conectadas y recorrerlas es sólo cuestión de paciencia. Lo que nadie me había advertido es de las innumerables desventuras que acechan.

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Madrid·Microrrelatos

Reflejo de nieve

La nieve tiene el don de reflejar lo que somos. Al caer los copos, la muchedumbre, ávida de estímulos, corea la novedad y se echa a las calles con el propósito de consumir todo el líquido blanco antes de que otros lo agoten. Al poco tiempo, la nieve comienza a incomodar. Resbalones, coches atrapados, supermercados vacíos y la imposibilidad de pedir pizza a domicilio hacen que nuestras costumbres se tambaleen. Cuando la nieve se transforma en hielo, brota la frustración y la rabia, recordándonos que en algún momento sacrificamos la capacidad de adaptación a cambio de lavavajillas y secadora. Si de un juguete se tratara, bajaríamos al trastero y encerraríamos a la nieve para siempre. En su última fase, emerge el gusto por la autodestrucción y el bochorno, mientras participamos en sesudos debates en busca de culpables o sobre teorías que desafían la termodinámica.

Quizá los restos de nieve reflejen nuestro porvenir. En ellos sólo florece basura.

Madrid

Anónimos en la noche

Madrid está plagado de viejos amigos, conocidos y otros seres mitológicos. No hay nadie que no tenga un pariente retirado o una antigua deuda en la capital. En mi caso, mi padre insiste en que escriba a un primo de mi abuela que vive en el centro, que tiene hijos de mi edad y que debería tomar el té con ellos de vez en cuando. Sin querer herir su sensibilidad, asiento y olvido guardar su número de teléfono. Antiguos compañeros del instituto y carrera también acabaron en Madrid. Me produce una terrible pena no poder contactar con ellos, dado que nunca tuvimos relación y que si me los encuentro por la calle aceleraré el paso esperando que ellos adopten la misma actitud. Antes de llegar, me enteré de que una novia que tuve en el instituto vive por aquí. Aterrado, inventé un nombre falso y ensayé acento esloveno en caso de cruzármela. No conviene repetir errores.

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Madrid·Relatos

A la caza del famoso

Desde que llegué a la capital no paro de toparme con gente famosa. Los autóctonos son conscientes de que la gente importante suele afincarse en su ciudad y no se inmutan lo más mínimo si ven al presentador de ‘La ruleta de la suerte’ practicando la cleptomanía en una tienda de lencería femenina. Sin embargo, para un recién llegado de provincias como yo, vivir entre la crème de la crème es una circunstancia que genera una tensión permanente y el riesgo de cortocircuitar.

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Madrid

Adelanto de ‘Un gañán en la capital’

He de reconocer que le he cogido gusto a la huida hacia delante. Un día surge la posibilidad, sin que un signo de emoción o de contrariedad decante la balanza. Al siguiente, sin nada mejor que hacer y vencido por la indiferencia, me encuentro tomando un tren o un avión hacia una nueva ciudad. En un primer instante, la oportunidad de volver a empezar me embriaga; luego me devora la melancolía a medida que me acerco al destino. La nueva etapa de mi eterna huida se llama Madrid y, a tenor de lo que promete las vinculaciones contractuales, apunta a ser una parada larga. Quizá descubra de qué huyo. Quizá ya esté preparando la próxima huida.

*Próximamente, en este blog, pantallas de baja moral y palabras que nadie ha pedido leer, ‘Un gañán en la capital’, la epopeya de un idiota que va a por lana y sale trasquilado.

Reseñas

Huida Al Sur – Juan Madrid

Dejar que el azar escoja cuál va a ser tu próxima lectura puede deparar grandes sorpresas. A falta de recursos literarios, el pequeño estante de literatura española de la biblioteca de San Giovanni estrechó mi elección. Huida Al Sur es sin duda un título sugerente y la maestría con la que el prólogo refiere al hacer de su autor fueron razones suficientes como para caer en sus redes. Por si fuera poco, la obra fue galardonada con el premio Edebé de literatura juvenil del año 2008. Sí, literatura juvenil.



Huida Al Sures un relato entretenido y ágil, una pequeña incursión al género policiaco, por el cual discurren tenues matices de homofobia, racismo, especulación urbanística, amor y muchas hormonas en revolución. El hecho de estar dirigido a un público adolescente no resulta banal, tanto en sus livianas formas como en el desarrollo lineal de los acontecimientos. De esta forma, la obra supone una buena introducción a la novela negra a un público primerizo, a buen seguro incitado en un tono amistoso a su lectura en el instituto, aunque escaso para un lector más avanzado. Espero que, para los primeros, este humilde análisis sirva para iluminar sus recensiones y trabajos.

El autor de la obra es Juan Madrid, el cual se erige como una de las referencias del género de nuestro país. Dentro de su dilatada trayectoria como escritor destaca su serie de novelas protagonizadas por Toni Romano, así como la serie Brigada Central. Un mayor conocimiento de esta faceta sería interesante para calibrar Huida Al Sur en comparación con el resto, o profundizar en su carácter pedagógico. Por otro lado, también son reconocidas sus incursiones en otras tentativas de literatura juvenil, los cuentos, el ensayo y el reportaje. Además, el malagueño ha hecho diversas aportaciones al mundo del cine y televisión como guionista, e incluso como director del film Tánger en el año 2003.

Así pues, Huida Al Sur desgrana la historia de un atraco de joyas que, tras la desbandada de sus principales cabecillas a causa de la desconfianza, llega hasta los terrenos de un hotel de la costa granadina en proceso de cierre. Un vigilante de seguridad de un banco, y novio de la directora del mismo, un mafioso chantajeado y su sicario son los actores principales del atraco. Por su parte, Tomás, un joven botones de ascendencia marroquí, y Clara, una huésped adolescente, se ven envueltos en la trama. Entretanto, los dos jóvenes deben lidiar con un supuesto hurto perpetuado por el botones que levanta una polvareda de ataques de carácter homófobo y xenófobo.

La narración es directa, excesivamente dirigida por parte del narrador. Además, el autor enfatiza dicha guía por medio de los personajes, quienes se encargan de espolear informaciones que a priori sólo pueden ser conocidas por el autor. Esto reduce cualquier tipo de especulación, tornando la historia muy previsible. El tono de denuncia social que esgrimen ciertas temáticas señaladas resulta maniqueísta, lo cual convierte al fin de concienciación en un mero adorno falto de madurez hasta para el público al que va dirigido.

Por otro lado, la corta extensión de Huida Al Sur y el excesivo número de personajes que aparecen asientan una alarmante falta de profundizad, que hasta les hacen caer en incoherencias acerca de su personalidad e incluso en pasajes no creíbles. Para muestra, el personaje de Tomás, el cual es un menor que estuvo años en el reformatorio. Aunque el chico es sensible, respetuoso y aficionado a la pintura, en ciertos pasajes se muestra como un entendido de leyes o incluso de legislación sobre yacimientos arqueológicos. Tampoco resulta creíble la relación entre Clara, la chica segura, consciente y madura, y su novio, el prototipo de macarra despreocupado de familia adinerada, al caer rendida a los brazos de él sistemáticamente o capaz, ella, de protagonizar estos pasajes.

Clara añadió rápidamente:
–Oye… mira, a mí en realidad, no me importa lo que seas, ¿sabes? Te lo preguntaba porque Arturo se puso a insultarte y yo…
–Tampoco he tenido novio. Y disculpa tengo que trabajar.
–Espera, quieres que… ¿Podemos quedar en tu cuarto? –le sonrió–. Eso que dices de que no has conocido nunca a una chica… Si tú quieres… –vaya, no le salían las palabras–, si tú quieres podemos besarnos. Sólo por probar…., como un experimento. Suponiendo que te guste, claro.
El lenguaje empleado es sencillo, no dando lugar a alardes líricos, lo que hace la lectura ligera. Sin embargo, además de la sobreguionización del autor, existen muchos vocablos que lo aluden y cobre un protagonismo que llega a ser molesto:

Clara dedujo que aquel chico era bastante extraño. Ella…, bueno, ella no es que hubiera tenido mucha experiencia con los chicos, pero alguna sí había tenido. Conocía a los chicos. Éste parecía diferente, como más tranquilo, más pausado. Los chicos, cuando estaban en presencia de chicas, hablaban sin parar, decían gracias chistes, bromas y se daban puñetazos entre ellos en los hombros, sin parar de decir cosas sin sentido alguno. Qué pesadez. Pero éste… Tomás, si no tenía nada que decir, pues no decía nada, ¿verdad? Se quedaba callado y no parecía nervioso, ni turbado. Y si tenía que mirarte a los ojos, pues te miraba, y si tenía que sonreír, pues
Aunque no me gustaría reventar el final, he de decir que la barrera entre lo entrañable y lo ridículo es tan sutil que a veces las buenas intenciones no bastan para librarse de lo segundo. Es posible que al contextualizar la obra se pudiera disculpar su arrojo, pero da la impresión que a esos jóvenes a los que se les habla de atracos, armas, homosexualidad o racismo, son finalmente devueltos a su condición de niños o tratados como descerebrados consumidores de cine americano, comida rápida y música pop. No es necesario darse de bruces, ya que se trata de una respuesta de lo más natural a una necesidad de la realidad que nos rodea.

En definitiva, Huida Al Sur es un tenue acercamiento a los jóvenes a la nóvela policíaca y un entretenido pasatiempo para despellejar sin mancharte de sangre las manos. Poco más..



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Ficha Técnica:
Título: Huida Al Sur.
Autor: Juan Madrid.
Páginas: 173.
Editado por: Edebé.
Año de publicación: 2008.
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