Autobombo

De cerdos y matanzas

En mis textos aparece recurrentemente la figura del cerdo. Como en ‘Rebelión el la granja’, a nivel literario es más frecuente su uso peyorativo, y que el oso, el perro, el burro o el gato tengan mejor prensa. Del marrano admiro su capacidad de adaptación, su humildad casi poética, su austeridad interiorizada y que de él se pueda extraer todo, forjando un carácter tan noble que resulta revolucionario. Intuyo que esta fascinación nace de mis raíces, de los ejemplares que criaban mis abuelos, las matanzas que hacía mi familia en un acto casi religioso y los embutidos que con gusto zampábamos durante el resto del año.

Ayer en el pueblo, comiendo choto -un animal de una generosidad comparable- musitaba la idea de filmar un documental sobre el cerdo y las matanzas. Mi familia me recordó un pequeño reportaje sobre la matanza en mi pueblo del año 96 en Canal Sur. Para mi sorpresa, entre los curiosos, encontré al niño que admira a los marranos y aquí escribe.