Reseñas

El Capitán Salió A Comer y Los Marineros Tomaron El Barco – Charles Bukowski

Comenzar por el final es una actitud insumisa y extravagante, es asumir la muerte sin asimilar la vida, es odiar obviando el amor, empuñar la bandera de la libertad con las manos esposadas. Un ejercicio que permite afrontar la complejidad con una dosis de candidez maravillosa, dotando al entendimiento de una gustosa casuística, tal y como me ha llevado a mí a introducirme en la obra de Charles Bukowski.


Siempre me fascinaron los títulos provocativos de sus obras. La Máquina De Follar, Erecciones, Eyaculaciones, Exhibiciones o Escritos De Un Viejo Indecenteeran tentaciones omnipresentes en visitas a librerías y bibliotecas. Colecciones de historias manifiestamente sexuales, impregnadas de alcohol, perversión y surrealismo, bajo un sello afilado y directo. Mi indecisión se decantó por El Capitán Salió A Comer y Los Marineros Tomaron El Barco, una obra que se adentra en el diario personal del poeta norteamericano poco antes de morir. A la postre se trata de un testamento póstumo, publicado cuatro años después de su fallecimiento.
El anciano y gastado Bukowski emplea las páginas de escupidera, dando rienda suelta a una perspectiva mordaz y sincera, con la muerte como telón de fondo. Mientras los días se suceden apostando en el hipódromo, sus garras nocturnas se clavan ferozmente en el arte de escribir, el éxito y el fracaso, las relaciones personales o el devenir del hombre. No hay una línea principal, una trama o un personaje distinto al escritor, sólo espontaneidad, lucidez y trasgresión.
Para muestra un botón, en el que del juego se traslada a la hipocondría de nuestros días.
Los hipódromos confunden aún más a la gente. Tienen a dos tipos en la tele que salen antes de cada carrera y hablan de los que creen que van a ganar. Se equivocan todas las veces […] Desde el momento en que pagas a alguien para que te diga qué tienes que hacer, eres un perdedor. Y eso incluye a tu psiquiatra, a tu psicólogo, a tu agente de negocios, a tu profesor de pintura y a tu etc.

Nada te enseña más que reorganizarte después de cada fracaso y seguir avanzando. Sin embargo, la mayoría de la gente cae víctima del miedo. Temen tanto al fracaso que fracasan. Están demasiado condicionados, demasiado acostumbrados a que les digan lo que tienen que hacer. Empieza con la familia, sigue en el colegio y se extiende al mundo de los negocios”.
Apuntillado con la humildad que da el conocer las calles frías, el hambre insoportable y la agitación de las noches.
Bueno, ya veis: un par de días de suerte en el hipódromo y ya me creo que lo sé todo”.
Humildad que desaparece a la hora de hablar de literatura, tanto a la hora de alabar la propia como a la de desprestigiar la ajena no clásica. Se incide una y otra vez en el oficio de escritor, así como en su entorno plagado de falsos bohemios, terratenientes comunistas y sentimientos plastificados, fuertemente atraídos por la efímera admiración. La faceta cómica está presente en las hilarantes anécdotas personales, colmadas de buitres interesados por el renombre del autor.
Como las entrevistas no se suelen pagar, cualquiera puede presentarse en la puerta con un magnetofón y una lista de preguntas. Una noche apareció un tipo con acento alemán con una grabadora. Afirmaba trabajar para una publicación alemana con una tirada de millones de ejemplares. Se quedó durante horas. Sus preguntas parecían estúpidas, pero  yo me abrí, intentando darle respuestas animadas e interesantes. Debió de grabar tres horas de conversación. Bebimos y bebimos y bebimos. Pronto empezó a caérsele la cabeza hacia delante. Bebimos hasta dejarle fuera de combate, y aún estábamos dispuestos a seguir. Organizar una fiesta de verdad. La cabeza le caía sobre el pecho. Le caían hilillos de baba por las comisuras de la boca. Lo sacudí. “¡Eh! ¡Eh! ¡Despierta!” se despertó y me miró. “Tengo que confesarle una cosa”, me dijo. “No soy entrevistador, sólo quería venir a verle.” […]

Siempre he dicho que la obligación de un escritor es escribir. Si estos farsantes e hijos de puta consiguen calzármela es por mi culpa. He terminado con todos ellos. Que vayan a hacerle la pelota a Elizabeth Taylor”.
Sorprende la entereza y aceptación mostrada al tratar la muerte, constantemente presente en la reflexión y sentida. Bukowski reduce su trascendencia mediática desde sus cercanas vivencias, destapando una cierta confianza en su propia perpetuidad.
El otro día estaba pensando en el mundo sin mí. Ahí está el mundo, siguiendo con sus cosas. Y yo no estoy allí. Muy extraño. Pensar en el camión de la basura, que pasa a recoger la basura, y yo no estoy allí. O en el periódico, tirado a la entrada de mi casa, y yo no estoy allí para recogerlo. Imposible. Pero lo peor de todo es que algún tiempo después de mi muerte se me va a descubrir de verdad. Todos los que me tenían miedo o me odiaban cuando estaba vivo abrazarán de repente mi memoria. Mis palabras estarán en todas partes. Se crearán clubs y sociedades. Será como para ponerse enfermo. Se hará una película de mi vida. Me pintarán mucho más valiente de lo que soy, y con mucho más talento del que tengo. Mucho más. Será como para hacer vomitar a los dioses. La especie humana lo exagera todo: a sus héroes, a sus enemigos, su importancia”.
Como buen escupitajo, no contiene aderezos, sólo esencias de realidad y la crudeza de la experiencia. Es por ello que el estilo literario resulta sencillo y no prevalecen adornos, a pesar del espíritu metafórico que lo envuelve. Los trazos se desenvuelven tan naturales que por momentos da la sensación de estar dentro de la mente desnuda del autor, fortalecido por el hecho de que a priori no estaba prevista la publicación de estos esbozos. Destacar que la edición incluye las geniales y desgarbadas ilustraciones de Robert Crumb.

Quizá no sea la manera más natural de acercarse a la obra del principal exponente del realismo sucio, puede resultar tosca si no se tiene en cuenta el género tratado. Pero, sin duda, sí resulta una gran forma de hacerlo al personaje que constituye uno de los autores más genuinos del siglo XX. Sinceridad y perspicacia para destripar el paso de la vida y la muerte.

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Ficha Técnica:
Título: El Capitán Salió A Comer y Los Marineros Tomaron El Barco.
Autor: Charles Bukowski.
Páginas: 165.
Editado por: Anagrama
Año de publicación: 1998
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El Enredo De La Bolsa y La Vida – Eduardo Mendoza

Delirante aventura, a caballo entre lo grotesco y lo absurdo, la que presenta la última creación de Eduardo Mendoza. El Enredo De La Bolsa y La Vida es una novela ligera ambientada en las pulcras aceras y los nauseabundos escondrijos de la Barcelona actual, por los que suceden las genuinas peripecias del alocado y anónimo detective, muso particular del autor catalán. Un embrollo que chapotea en las alcantarillas humanas, salpicando a la actual coyuntura económica y social, bordado por la exquisita y puntiaguda prosa de Mendoza.



Esta obra se enmarca dentro de la trama iniciada por El Misterio De La Cripta Embrujada y El Laberinto De Las Aceitunas en 1978 y 1982, respectivamente, y prolongada por La Aventura Del Tocador De Señoras en 2001. A pesar del arraigado carácter de la obra, al igual que sus precedentes, El Enredo De La Bolsa y La Vida muestra una historia prácticamente independiente al resto, incluyendo las puntadas precisas para su completo entendimiento.

El hecho de estar englobada en una serie tan longeva, hace inevitable la comparación con sus antecedentes. Indudablemente, esa frescura y esa irreverencia, realzada por el aperturismo post-franquista, que emana de las primeras entregas, se ha ido evaporando sucesivamente. La tentativa es guiada por un ritmo que adolece dinamismo, retratos excesivamente sobrios, personajes faltos de fuerza y situaciones con muy poco margen para la sorpresa. En cambio, la latencia literaria con la que Eduardo Mendoza dota a sus pasajes es sublime, descubriendo una vez más a uno de los más brillante escritores de nuestra literatura. Así pues, topamos con un argumento trillado de sedosa envoltura, algo así como tratar de hacer poesía de un esputo.

En esta ocasión, la desaparición de un antiguo compañero del manicomio, Rómulo el Guapo, pone al anónimo protagonista, encargado de un tocador de señoras desértico, tras los pasos de una organización terrorista que planea atentar contra la mismísima canciller alemana, Angela Merkel, en su visita a Barcelona. Para su misiva, el detective establece paulatinamente un disparatado grupo de colaboradores, compuesto por dos estatuas vivientes de la Rambla, una miembro de las juventudes estalinistas y acordeonista callejera, un repartidor de pizzas, el baboso dueño de un centro de yoga y el mísero regente de un tugurio. Por último, está presente una intrépida adolescente, que establece de puente sentimental entre Rómulo y el protagonista, capaz de forzar candados, hacer de enlace con peligrosos delincuentes y conducir automóviles.

Tampoco faltan Cándida, hermana del protagonista y antigua prostituta, y Viriato, marido de la misma y dueño del tocador, quienes aportan una buena dosis de corrosión rutinaria en sus fugaces apariciones. De esta forma contrarrestan el limitado recorrido del grupo de cómplices.

A despecho de la adversa coyuntura, Cándida y su marido vivían con cierta holgura fiduciaria y espacial, a raíz del fallecimiento de la madre de éste, un luctuoso suceso ocurrido tres años atrás, que les exoneró de muchas cargas y preocupaciones y les permitió recuperar una alcoba y retirar de la puerta el rótulo que rezaba: cuidado con el perro. Tan dolorosa pérdida no les impedía seguir cobrando la pensión de la difunta, así como el subsidio a personas dependientes y una beca para cursar estudios en la Facultad de Telecomunicaciones al amparo del programa de educación de adultos. Gracias a estas pequeñas artimañas administrativas, mi cuñado no pegaba sello y mi hermana había dejado de hacer la calle”.

Entre tanto, el impetuoso detective entabla amistad con la familia Siau, propietaria del bazar situado en frente del tocador de señoras. Además de subsanar los déficits alimentarios del protagonista, “Con el mismo gusto me habría zampado una ración de sardinas, pero también a eso hube de renunciar porque gastar dinero no entraba en mi presupuesto”, la familia china, con el abuelo Siau a la cabeza, nutre de agudas enseñanzas al protagonista. El perspicaz anciano, perfectamente perfilado y desaprovechado en el desarrollo de los acontecimientos, introduce una retahíla de reflexiones geniales acerca de la crisis económica, con esa sátira intransigente tan característica de Mendoza.

Durante siglos tuvimos dominación extranjera y pasamos hambre que te cagas. Ahora hemos aprendido lección, hemos sabido aprovechar oportunidad y nos hemos hecho amos de medio mundo”.

Y no sólo acerca de lo económico, sino también acerca de lo trascendental:

-Haga como yo: aproveche ventajas ser viejo.
– Yo no soy viejo -protesté.
– Vaya practicando –respondió-. Secreto para llegar muy viejo es envejecer muy pronto. Con vejez viene tranquilidad: no más tempura, no más visitar casas de sombreros”.

Finalmente, la resolución del caso es un enredo más en el, por entonces, destensado entramado de enredos, con la férrea voluntad de sellar todos los enigmas subyacentes, lejos de resultar convincente. Cabe reseñar que está hilado para dejar la puerta abierta a la consecución de una entrega futura, una estrategia novedosa hasta ahora no vista en la saga. De esta forma, no puedo cerrar este artículo sin airear mi decepción, a pesar de la sobrada confianza que merecidamente goza en mi parecer toda la bibliografía del escritor.

Seguiremos al tanto de un Eduardo Mendoza que, tal y como se está desenvolviendo en los últimos tiempos, podría dar una nueva vuelta de tuerca y apuntar a trabajos de temáticas más serias, como el Premio Planeta Riña de Gatos o Tres Vidas de Santos, sus anteriores publicaciones.

  
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Ficha Técnica:
Título: El Enredo De La Bolsa y La Vida.
Autor: Eduardo Mendoza.
Páginas: 267.
Editado por: Seix Barral
Año de publicación: 2012
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El Mundo Amarillo – Albert Espinosa

De la profunda tristeza, de las cenizas de la muerte, nace un universo repleto de optimismo y reafirmación en la alegría de vivir. Esa es el retrato de El Mundo Amarillo, la obra escrita por Albert Espinosa a raíz de su particular lucha contra el cáncer, base e inspiradora de la exitosa producción de TV3 Polseres Vermelles. Encarecidamente recomendado por la señora Olé y Guadalmedina, no podía dejar pasar la ocasión de tintarme la piel de amarillo, interiorizar cada una de sus premisas y quién sabe si en el presente y futuro hacerlas mías.





Lejos de ser una desgarradora radiografía en primera persona del cáncer y su subyacente lucha, El Mundo Amarillo resulta ser un libro en clave de autoayuda aplicable a cualquier situación y momento. La raíz y motivación de estos veintitrés mandamientos, número clave en la obra, se encuentra en la prolongada estancia de Espinosa en el hospital durante su enfermedad en la adolescencia. Los pelones, compañeros de días y noches del autor, sus aventuras por los pasillos y fuera de ellos, sus miedos y fortalezas entorno a la muerte, sus sueños libres de anclas, la sonrisa que brota antes y después de una operación, una sesión de radio o quimioterapia, inspiran éste anhelo de constante búsqueda de la felicidad.

Tras establecer el porqué de la escritura, la parte principal se centra en dar rienda suelta a cada una de las enseñanzas, a modo de leyes, a través de conceptos muy sencillos y cotidianos. Desde cómo afrontar el dolor, hasta exprimir la última gota de la masturbación, pasando por la comprensión y aceptación de uno mismo, la llegada del amor o el verdadero sentido de la amistad son desarrolladas como temáticas. Para muestra un par de botones:
Las noches te dan fuerzas para cambiar el rumbo de tu vida. Tan sólo necesitas saber qué quieres cambiar y que el amanecer no llegue pronto”.
Uno es lo que es después de una paja… En esos dos o tres minutos después de la masturbación aparece la verdadera esencia de quién eres”.
De ellas se evidencia un verdadero afán, cuasi enfermizo, por trasladar el pensamiento al papel, elaborar listas de metas y gustos o escribir compulsivamente en un diario. Como punto y final, descubrimos la identidad de los amarillos, esos componentes que se harán indispensables en la renovada concepción del mundo, el mundo amarillo. Los contrastes son una tónica general en el libro, siendo el binomio vida-muerte el que más asombra. Sorprende, y hasta asusta, la naturalidad con la que el concepto de muerte es tratado. Haberla mirado a los ojos tan de cerca supone que cada una de las páginas desborde valentía, entusiasmo y confianza en uno mismo. Además desanclan el deseo y el sueño del miedo constante a no conseguirlos.

De hecho esa seguridad y efusividad que muestra el estilo del escritor hace que haya fases de la obra que resulten excesivamente fantásticas y queden alejadas de la realidad, o con un sentimiento agnóstico como en mi caso. La incansable reiteración y en algunas ocasiones falta de contenido de algunas ideas ensombrecen el trabajo. No esperemos encontrar un derroche de figuras literarias ni frases que brillan por su belleza, el lenguaje es muy directo y las narraciones muy ligeras. De hecho parece increíble que un libro superventas se permita el lujo de tener, contadas, erratas ortográficas y deslices tan sangrantes como el uso de bianual, definido como una vez cada dos años. Sin duda, su lectura es un ejercicio más espiritual que puramente literario, y las sensaciones que deja quedan a cargo de la subjetividad e intereses del lector.

Como ya se comentó antes, El Mundo Amarillo ha sido adaptado con gran éxito a la pequeña pantalla, primeramente por la televisión catalana y más tarde por una de las principales cadenas privadas del Estado, lo que ha relanzado la popularidad del libro. En la misma, cuenta con el propio Albert Espinosa en las tareas de productor y guionista. No en vano, el barcelonense desarrolla en la actualidad su labor no sólo como escritor (Todo Lo Que Podríamos Haber Sido Tú y Yo Si No Fuéramos Tú y Yo o Si Tú Me Dices Ven Lo Dejo Todo… Pero Dime Ven), guionista de televisión (La Sagrada Família, Buenafuente, El Cor De La Ciutat) y cine (Planta 4ª, Tu Vida En 65’) y productor, sino incluso de autor de teatro, actor o director (Planta 5ª, en producción).

En definitiva, un libro que rezuma vida, infinitamente admirable por la lucha que conlleva, cargado de positivismo e ideas que ayudan a revitalizar nuestra existencia, a relativizar y a darle importancia a lo que de verdad merece la pena. No esperen florituras, sólo que brote el color amarillo en sus vidas.

  
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Ficha Técnica:
Título: El Mundo Amarillo.
Autor: Albert Espinosa.
Páginas: 169.
Editado por: Debolsillo

Año de publicación: 2008
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La Aventura Del Tocador De Señoras – Eduardo Mendoza

Recuerdo de chaval ver sobre la mesa del salón un libro que me llamó mucho la atención por su sugerente título. La Aventura Del Tocador De Señoras rezaba, avivando en mi perturbada imaginación la historia de un rufián al que le divertía eso de descubrir sin compasión la piel de las doncellas. Para mi decepción, nada más lejos de la realidad que dictamina el significado real de tocador, oséase el aposento para realizar labores de corte y peinado.
 

Otro recuerdo, ya en la adolescencia, es mi primer acercamiento a la obra de Eduardo Mendoza. La lectura de El Misterio De La Cripta Embrujada, primera entrega de la saga, fue una de las malvadas imposiciones de la asignatura de lengua castellana en bachiller. Sin llegar a asimilar el contenido menos evidente de aquella obra, decidí adentrarme en la obra de Eduardo Mendoza, que con el tiempo sería uno de mis autores preferidos. Disfruté de obras tan dispares como La Verdad Del Caso Savolta, su ópera prima, Tres Vidas De Santos, El Asombroso Viaje De Pomponio Flato, absolutamente desternillante, Riña De Gatos o El Laberinto De Las Aceitunas. Precisamente este último es la segunda entrega de una historia que La Aventura Del Tocador De Señoras se encarga de continuar. Así pues, más que de una plácida lectura, se trataba de saldar cuentas pendientes.
Fiel al estilo de sus predecesoras, el libro nos traslada a las desventuras de un interno del manicomio que, tras su salida a la calle, se enfunda en el papel de un detective que peina los submundos de la marginalidad y el delirio para ir atando cabos hasta la resolución del caso. En este caso, tras establecerse como empleado del tocador de señoras de su cuñado Viriato, nuestro desconocido protagonista se verá envuelto en el asesinato del presidente de una empresa salpicada por sus prácticas turbias. Detrás de este argumento, se encuentra un peliagudo entramado de intereses y enredos entre diversas familias de poder de la ciudad de Barcelona.
Entre los personajes envueltos en la trama, destaca la inclusión del alcalde, inmerso en plena campaña electoral. A través de él, se irá perfilando un trasfondo crítico con la farándula política, explotando la mejor materia prima de Mendoza, la sátira mordaz. Especialmente interesante resulta también la aportación de las dos mujeres protagonistas, bautizadas ambas como Ivet (la verdadera y la falsa respectivamente), en las cuales se estrecha, hasta desaparecer, el margen que separa el bien y el mal, engañando al lector constantemente acerca de sus verdaderos propósitos.
Si bien es cierto que el comienzo de la obra resulta intrascendente para el devenir de la trama principal, es en estas páginas donde se concentra más intensamente el ritmo adictivo y las perlas irreverentes que son capaces de hacer reír hasta la extenuación. Para muestra, un botón:
– Está bien Jamín -le dije-, ahora escucha. Si sabes dónde vive Cándida, dímelo y quizá algún día te pueda pagar este favor. Si no me lo dices, acudiré a la policía y le diré que te he violado. A mí me dejarán en libertad y a ti te encerrarán en un reformatorio.
Otro gran momento es la explicación de Viriato, declarado homosexual, a nuestro protagonista de por qué había escogido a su hermana, prostituta, como mujer, dando una sólida y convincente lección de filosofía sobre la vida en pareja:
Cándida es servicial y muy sufrida, no se inmiscuye en mis asuntos, saca a pasear a mi madre por la azotea cuando hace bueno, no incurre en gastos suntuarios y limpia casi tanto como ensucia. Sé que un día las mataré a las dos a hachazos, pero entre tanto vivimos bien”.
Respecto a la segunda parte del libro, en la que se desarrolla al completo la trama, hay que decir que se vuelve tosca debido al exceso de actores principales, con diálogos reiterativos que no aportan ninguna novedad, y una manera de proceder excesivamente monótona. La resolución, cómo suele pasar en estos casos, es más un alivio para el lector que una gustosa deducción. Y es por ese motivo que no puedo evitar hablar de decepción. Por otra parte, puestos a achacar la labor de Mendoza, hemos de mencionar la uniformidad del carácter de el elenco de personajes, sobre todo por lo que respecta a la manera que tienen en expresarse.
Eso sí, no puedo olvidar el gran trabajo de Eduardo Mendoza en la traza literaria. No es de extrañar siendo como es una de las primeras espadas, la naturalidad que demuestra al hilvanar palabras en prosa, dejando una sensación de elegancia y belleza no reñida con la sencillez. Y aunque esta no sea la mejor obra para testarlo, demuestra la fortaleza en los retratos ambientales y descripciones personales, haciendo que el lector se pueda trasladar a los escenarios sin dificultad.
  
En definitiva, una piedra más en una de las sagas más aclamadas y brillantes de la narrativa humorística, dentro de ese género que atiza con delicadeza a la hermética esfera de las novelas policíacas. Cabe destacar que en primavera de este año se publicó la cuarta entrega de la saga, El Enredo De La Bolsa Y La Vida, libro que espero destripar pronto.


 

 
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Ficha Técnica:
Título: La Aventura Del Tocador De Señoras.
Autor: Eduardo Mendoza.
Páginas: 349.
Editado por: Seix Barral
Año de publicación: 2001
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El Disputado Voto Del Señor Cayo – Miguel Delibes

Corta en su extensión, pero infinita en cuanto al paladeo de su poso. Sencilla de esquemas, pero con una forjada identidad en el retrato social y temporal. Lineal en el tiempo, serpenteante discurrir en el parecer, capaz de hacer tambalear la verdad inamovible, de martillear la rigidez de las jerarquías. Elementos que enarbolan El Disputado Voto Del Señor Cayo, una sátira acerca del poder político y el desarrollo social y cultural que desnuda a las ciudades y envuelve a la tierra.
 

Aunque su lenguaje marcado delata la época en que fue redactado, cuesta creer que Miguel Delibes ya cuestionara al estatus político en plena melopea de ideas durante la transición, allá por 1978. Es por ello que la obra guarda unas cautivadoras connotaciones históricas. Su retrato no descarna la figura del político a base de tirones despiadados, de la forma que estaríamos acostumbrados ahora, sino que es el propio político el que va desnudando su parecer y convicción tras conocer al Señor Cayo, un baluarte de esa sapiencia rural que se escurre en nuestras manos.
Como es costumbre, leer a Miguel Delibes es un viaje para sobrevolar los campos de cultivo de Castilla y las claras aguas de sus ríos; experimentar la miseria, y hasta esclavización, del campesinado español; visitar al abandono y al deterioro progresivo de la vida en los pueblos durante el pasado siglo; o ser participes de la incultura que ahogaba, y ahoga, el progreso del medio rural. De esta forma, Cayo sintetiza en su manera de vivir ese desgarrador panorama, ahondando en que la felicidad está muy lejos del dinero, en que la libertad no entiende de pertenencias ni de clases. Para muestra, un magnífico botón:
-Ahora es un problema de opciones, ¿me entiende? Hay partidos para todos y usted debe votar la opción que más le convenza. Nosotros, por ejemplo. Nosotros aspiramos a redimir al proletariado, al campesino. Mis amigos son los candidatos de una opción, la opción del pueblo, la opción de los pobres, así de fácil.
El señor Cayo le observaba con concentrada atención, como si asistiera a un espectáculo, con una chispita de perplejidad en la mirada. Dijo tímidamente:
-Pero yo no soy pobre.
Rafa se desconcertó:
-¡Ah! -dijo- entonces usted, ¿no necesita nada?
-¡Hombre!, como necesitar, mire, que pare de llover y apriete el calor.
De esta forma, El Disputado Voto Del Señor Cayo nos transporta a plena campaña electoral de las primeras elecciones generales, donde en las oficinas de un partido de izquierdas (el PSOE, se sobrentiende) trabajan a marchas forzadas para convencer al electorado. Con el objetivo de llegar a todos los rincones de la provincia de Burgos, dos candidatos a diputado, Víctor y Laly, más un militante, Rafa, topan con un pueblo abandonado, Cureña, únicamente habitado por Cayo, campesino y alcalde, su mujer sordomuda y un vecino con el que no guarda relación.
Con la intención de pedir su voto, Delibes desarrolla un perspicaz diálogo donde deja bien claro el contraste entre los urbanitas y el pueblerino, evidenciando la fortaleza de la sabiduría del viejo frente a la ignorancia del resto. Mientras pasean por el pueblo descubriendo las maravillas que aguarda la vida rural, Víctor va asimilando que su hipotético papel de diputado es irrelevante para el señor Cayo, hasta llevarle al desengaño y al delirio:
“[…] una hipótesis. Imagina, por un momento, que un día los dichosos americanos aciertan con una bomba como ésa de neutrones que mata pero no destruye […]. Pues bien, si eso ocurriera, yo tendría que ir corriendo a Cureña, arrodillarme ante el señor Cayo y suplicarle que me diera de comer […]. El señor Cayo podría vivir sin Víctor, pero Víctor no podría vivir sin el señor Cayo”.
 
Llegando de este modo a la reflexión estrella de la obra:
“Hemos venido a redimir al redentor”, señala irónicamente el candidato.
Huelga decir, el gran domino del autor para introducir elementos de botánica, apicultura, pastoreo, agricultura, ganadería, ornitología…, lo cual, al igual que le ocurre al trío protagonista, sacará los colores al lector, constatando en primera persona la moraleja de este bello relato, el poder que tiene el saber rural, la autosuficiencia de la vida en los campos, la autorrealización por medio del entorno natural, la importancia de defender una esencia tan nuestra y que poco a poco agoniza mientras el ruido de televisores lo camufla.
Así pues, El Disputado Voto Del Señor Cayo es un gran acercamiento a la obra y mensaje de Miguel Delibes, así como un entretenido, directo y vigente ejercicio de reflexión hacia donde se dirige nuestro infausto camino, ese progreso que avergüenza a su propio nombre. Después de haber leído obras suyas como El Camino o Los Santos Inocentes, no puedo afirmar que ésta sea su obra maestra, pero sí que debo señalarla como un homenaje más a la coherencia, al inconformismo, a la audacia, a la humildad y al saber del escritor pucelano.
Para finalizar, señalar la adaptación cinematográfica de la obra de 1986, dirigida por Antonio Giménez-Rico. En ella vuelve a ser, como ya lo hiciera en la de Los Santos Inocentes, Paco Rabal la particular musa de las historias de Delibes, encarnando al señor Cayo.

 

 
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Ficha Técnica:
Título: El Disputado Voto Del Señor Cayo.
Autor: Miguel Delibes.
Páginas: 188.
Editado por: Destino
Año de publicación: 1978
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Si Te Dicen Que Caí – Juan Marsé

Después de leer Si Te Dicen Que Caí, uno comprende la trascendencia que tiene el personaje de Juan Marsé dentro de la narrativa española. Es considerada por literatos y entendidillos del tres al cuarto, de los cuales muestro mi confianza y respeto, la obra maestra del escritor catalán. Topamos, así, con un puzle de innumerables piezas, de formas imposibles, de tonalidades oscuras, de tactos rugosos, el cual una vez acabado se duda enérgicamente si era ese el aspecto que se debía lograr o si realmente es el producto de una imaginaria vuelta de tuerca.


Parafraseando a una de las estrofas del himno del yugo y las flechas, Si Te Dicen Que Caí nos remonta a los años de hambre y miseria de la posguerra, dibujando el mapa desgarrador del barrio barcelonés de Guinardó y sirviendo las aventis como alimento para el hambriento lector. Las aventis, palabra hasta ésta lectura desconocida para mí, son las historias orales que cuentan sucesos maravillosos, fuera de lo normal. En esa tesitura, la pandilla protagonista desnuda cuentos que juegan con el sexo atroz, la traición cándida, los ideales muertos, la muerte en vida y la angustia de sobrevivir en las calles con la inocencia que se va ennegreciendo como telón de fondo.
De esta forma, asistimos a una sucesión de capítulos trepidantes que deshojan la historia del asesinato de Carmen Broto,  una prostituta que teje un sinfín de intereses entre su clientela. El argumento se desarrolla en dos vertientes, entrelazando las andanzas de los jóvenes del barrio y las de unos maquis que despuntan sus últimos días como saqueadores. A medida que van avanzando los capítulos, vamos encontrando nexos de unión entre ambos grupos, ya sea en forma de hermanos, padres e hijos o amantes que no conocerán el amor. Entre medias se cuelan meucas de hacer los cines y los bares, camisas viejas de furia tenebrosa y huérfanas sumidas en el abandono de los hábitos.
El trabajo narrativo de Marsé es indiscutible, las páginas sangran dolor, los retratos de aquellas calles con hedor a miedo punzan el alma, la identidad de los personajes calan hondo. La comprensión de la novela es un arduo camino, sobre todo al principio donde cada capítulo parece un paisaje inconexo respecto al anterior, un reguero de nombres y localizaciones empapan el desconcierto generalizado, así como las pesquisas que se abren y reabren. El parafraseo del parafraseo hará de delicia o de veneno literario. Son muchas, por tanto, las posibles interpretaciones acerca de las tramas, y la implicación de los personajes en las mismas. No es de extrañar que Si Te Dicen Que Caí haya sido una de las obras más estudiadas y diferenciadamente interpretadas.
Aunque la historia sea ficticia, el realismo está custodiado por historias anónimas verídicas como la de Carmen Broto, de la cual recomiendo el artículo de Josep Guixa, así como las vivencias del propio autor, que enarbola los recuerdos de su infancia y juventud a lo largo de la obra. Decir, por último, que la obra fue publicada y censurada inmediatamente en 1973 por el régimen franquista. Mientras tanto, en México obtuvo el premio de mejor novela internacional. Habría que esperar hasta la muerte del dictador para que llegara a las librerías del Estado. También, aunque al parecer no muy recomendable por la crítica, es de reseñar su adaptación cinematográfica en 1989 con la dirección de Vicente Aranda, el propio Marsé al guión y un plantel de estrellas compuesto por Victoria Abril, Jorge Sanz, Juan Diego Botto o Antonio Banderas.
Un homenaje a esa desgarradora pérdida de la inocencia, una ventana para que la madurez llore como un niño.

 

 
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Ficha Técnica:
Título: Si Te Dicen Que Caí.
Autor: Juan Marsé.
Páginas: 404.
Editado por: Lumen

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Relatos

Pantaleón y Las Visitadoras – Mario Vargas Llosa

Perdido entre un mar de libros que algún coleccionista descartó de su armario, me topé con la oportunidad de estrenarme con Mario Vargas Llosa, todo un Premio Nobel de Literatura, lo cual ya de primeras impresiona y hasta llega a asustar. Pantaleón y Las Visitadorasnos remonta a mayo de 1973, donde el floreciente escritor desempolva su pluma apuntando directamente al Ejército peruano y su abastecimiento de prostitutas. Todo un entramado mordaz de enredos moralistas, rencillas familiares, secretos y mentiras, e idas y venidas de los principales entorchados militares. Un relato basado en la propia experiencia del autor, durante sus viajes a la selva peruana entre 1958 y 1964.

 
De primeras, una marabunta en forma de conversaciones entrecruzadas descubre un estilo muy diferenciado a la narrativa usual, lo cual hace de los primeros pasajes del libro toda una aventura tediosa a la que se resiste la posibilidad de encontrar luz. En este sentido, Vargas Llosa se prodiga con una amalgama de recursos que van desde las conversaciones citadas, pasando por cartas formales, radiaciones de locutores, documentación oficiosa y pequeños estribos narrativos. Tras lidiar con el sello pesado de los primeros capítulos, el lector conseguirá hacerse con el hilo argumental sin problemas.
El argumento arranca con la oferta al general Pantaleón Pantoja de encargarse de formar un equipo de visitadoras, prostitutas, estimulando así el trabajo de las bases del Ejército en la Amazonía. El fin, mejorar el rendimiento de las tropas como pretexto formal, y reducir el número de violaciones, como pretexto informal. Aunque con recelo, el general Pantoja acepta la afrenta con secretismo, extendiéndose rápidamente el éxito del servicio, a la vez que la involucración de éste. Conforme avanza los capítulos vislumbramos el trazando de un camino que indiscutiblemente llevará a la ruina a ambas secciones. Por otro lado, el mensaje de una nueva congregación religiosa, los hermanos del Arca, va tomando fuerza, así como el fanatismo desbocado entre sus fieles. Entre tanto suceden divertidas escenas esculpidas con punzón afilado, sin derramar gota de sangre.
A medida que se van destapando secretos y apariencias, la voz de las calles, envenenada por el interés de los medios de comunicación y la falsa ética, clama con una ventolera de críticas que consigue enterrar el servicio de visitadoras, así como la carrera del general Pantoja. Una vez dicho esto, queda hacerse la pregunta mágica. ¿Vale un sinfín de violaciones el silencio mediático que mantenga el buen honor del Ejército? ¿Hasta qué punto las apariencias dictan los designios del quiénes somos y a dónde vamos?
Historia distante a nuestro tiempo, en buena medida gracias al avance educativo de la sociedad, pero preguntas que todavía guardan una clara resonancia con estos tiempos. En definitiva una obra entretenida, distinta, rebosante de ironía y personajes variopintos, que a buen seguro merece una relectura que ayude a vislumbrar todos esos rincones que de pasada permanecieron ocultos.
Reseñar, por último, las dos adaptaciones cinematográficas de la obra. La primera española, de 1975, con la participación de José Sacristán como protagonista, y el propio Vargas Llosa en las labores de dirección. Una versión muy criticada, hasta tal punto que Vargas Llosa declararía recientemente: “es una película que no hay que ver de ninguna manera, que si se cruza en su camino y ustedes me tienen en alguna estima, por favor no vean, porque además actúo. Es una película espantosamente mala y todo es culpa mía“. La segunda, por el contrario, fue rodada en 1999 con la dirección del peruano Francisco Lombardi, obteniendo esta vez una notable crítica.

 

 
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Ficha Técnica:
Título: Pantaleón y Las Visitadoras.
Autor: Mario Vargas Llosa.
Páginas: 309.
Editado por: Seix Barral.
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Reseñas

Marina – C.R. Zafón

Hace un par de meses me llegó el encargo, envuelto en papel de regalo, de leer una de esas obras confeccionadas para hacer de sus páginas una ventana al corazón. Hablo en esta ocasión de Marina, un trabajo de una de las primeras espadas de la literatura española, Carlos Ruíz Zafón. Una obra que nos adentra en un mundo de ilusión y tenebrosidad, con un contenido interiorista de profundo calado donde la amistad, el amor, la muerte y la vida impregnan sus páginas. Una historia que versa sobre la posibilidad de dar vida a la muerte y su aceptación bajo los finitos límites de la medicina, desarrollada en dos tramas que el lector acabará siendo cómplice de su conexión. Una novela que te atrapa y te lleva a experimentar un cúmulo de sensaciones encontradas y por encontrar.
A nivel literario, la tarea de Zafón es estupenda. Destaca por encima de todo esa prosa con esencias poéticas que envuelve a la característica narrativa del autor catalán. Construye oraciones con elegancia, pero es ágil en la narración, usa un lenguaje cuidado, pero no es necesario echar mano del diccionario. En este sentido, se disfruta mucho del trabajo del escritor, aunque en ciertas fases parece peligroso que el objeto de atención recaiga más en la envoltura que en el contenido. A modo bibliográfico, Marina es el último trabajo de Zafón en clave de narrativa juvenil, resultando un claro ensayo final de lo que luego sería la exitosa saga que encabeza La Sombra del Viento.
El argumento de Marina se desarrolla en dos vertientes, la historia de amistad paulatina entre Óscar y Marina y la trama que ellos mismos van destapando a golpes de inocencia curiosidad. En ésta, los dos jóvenes protagonistas se ven atrapados en las garras de las reminiscencias de la vida de Mijail Kolvenik, un fabricante de prótesis obsesionado con derrotar a la muerte y sobreponerse a la malformación, marcado por el símbolo de la mariposa negra. El intento de conectar ambas facetas por momentos resulta fallido, así como el papel insustancial de los dos protagonistas en el desarrollo de la misma, quienes resultan ser meros testigos de los acontecimientos. Es más que probable sentir que la cara fantástica de la obra pierde consistencia a medida que va llegando a la resolución. Tampoco ayuda el ritmo acelerado que impone el autor, dejando cuestiones inconexas al aire.
Pero, llegados al final, encontramos lo mejor, la esencia y la magia, la emoción palpitante, la lágrima que brota con gusto, el verdadero motivo para enamorarse de Marina. A pesar de estar escrito con hiel, es de uno de los finales que mejor sabor de boca me han dejado. Se trata de un canto al amor inocente y tierno, un homenaje a la desnudez de los sentimientos, un punto de encuentro entre el camino de la vida y el de la muerte. Además, encontramos un suspiro para respirar el paralelismo de la trama emocional con la fantástica.
Los personajes, en especial el dúo protagonista, son de esos que consiguen calar con facilidad, gracias en parte a su predisposición por mostrar sus pensamientos y emociones. Cabe destacar la facilidad que tienen por las reflexiones filosóficas, dejando frases sublimes de la talla de: “El tiempo hace con el cuerpo lo que la estupidez con el alma, lo pudre“. “A veces las cosas más reales sólo suceden en la imaginación. Sólo recordamos lo que nunca sucedió“.  “El camino al infierno está hecho de buenas intenciones“.
En definitiva, Marinaes una de esas obras que se recuerdan por los momentos de emoción vividos entre lector e historia, no tanto por el argumento, ni siquiera por su delicado envoltorio literario. Una obra para llorar, creer, fascinarse, reír, razonar, pero sobre todo, para enamorarse, más si cabe, de este arte que es vivir.
 
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Ficha Técnica:
Título: Marina.
Autor: Carlos Ruíz Zafón.
Páginas: 290.
Editado por: Planeta.
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Los Niños De La Encarnación – Daniel Segovia

Abro esta nueva sección dentro de este pequeño espacio literario para hablar de la primera obra del alicantino Daniel Segovia, Los Niños De La Encarnación. Un libro que nos transporta a una de las temáticas que con más fuerza ha calado en el disparadero mediático en los últimos tiempos, el robo de niños recién nacidos para venderlos en adopción. Un caso que salpica desde la Iglesia, desde la base hasta el prelado, pasando por la administración y el cuerpo de policía. Páginas con regusto a novela policíaca, selladas con un estilo personal. Un trabajo meritorio, esmerado, vibrante y ameno. No se puede pedir más.
Desde el principio de la obra deja patente un cuidado estilo, barriendo de forma detallada sensaciones y descripciones. Conforme trascurren los capítulos el estilo se torna  más claro permitiendo una lectura ágil y, por encima de todo, entretenida. Destaca la forma de enlazar los entresijos de la trama, haciendo de cada capítulo un salto temporal hacia presente y pasado, saltando de las acciones entre unos y otros personajes. El libro consigue de este modo encaminar al lector hacia pesquisas relacionadas con el inquietante misterio.
En este sentido, Segovia atrapa y despista indistintamente, sin restar ni un ápice de solidez a un argumento que resuelve sin fisuras. De pronto las huellas indican el asesino, como parecen invisibles. Por contra, cabe destacar la aceleración del ritmo de los últimos capítulos, con una sucesión de escenas que hubiera merecido la pena sosegar. Muchas preguntas quedan entreabiertas tras la apertura de tantos enigmas entrecruzados, reservando el placer de resolverlos al ávido lector.
Por otro lado, cabe destacar la elaboración de los personajes, que aparecen retratados con esmero, dotando a los principales de un carácter diferenciado. Gabriela, el Padre Damián, Hermida, la Madre Abadesa, la Madre Superiora, el Obispo Almor, Antonio… son las piezas de un puzle sin límites predefinidos. La tenue ambientación, agitada por los continuos bailes de fechas, tampoco desmerece.
En definitiva, Los Niños De La Encarnación es una de esas obras a las que uno puede esbozar la satisfacción al acordarse de ella, una de esas que da rabia acabar, de las que te impulsan a acostarte más tarde por haber empezado un nuevo capítulo, de las que recomendarías leer, de las que con promoción y una presentación más atractiva podrían llegar a ser una de esas que abarroten los primeros puestos de ventas en las superficies comerciales.
Tras la publicación de su primer trabajo literario, Daniel Segovia se encuentra inmerso ya en la publicación de sus dos próximas obras que llevarán por título Eternamente Te Amaré, una historia de amor vinculada con ETA, y La Güija Maldita De Miró. Mientras tanto podéis leer sus relatos, cuentos y los tres primeros capítulos de Los Niños De La Encarnación en su blog personal.
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Ficha Técnica:
Título: Los Niños De La Encarnación.
Autor: Daniel Segovia.
Páginas: 305.
Editado por: Dauro
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