Madrid·Vida Moderna

Odio las puertas cerradas

No soy de esas personas a las que les avergüence odiar o pida perdón por hacerlo. Me cuesta amar a las personas que tiran comida a la basura; no trago a los que se mueven con automóviles potentes para presumir de una supuesta superioridad; tampoco me despiertan simpatía los caseros que exprimen a sus inquilinos y ofrecen el mobiliario que heredaron de sus difuntas abuelas; y me produce asco el que ejerce su autoridad para reprimir sin justificación a un semejante. Dentro de mi lista de odio, con o sin ninguna justificación, también figuran objetos como el microondas, el paraguas o el pelador de patatas. Desde que vivo en Madrid, las puertas se han situado en el centro de mis iras.

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Relatos

¿Eres escritor?

No existe la falta de inspiración. Lo que falta son horas de autobús. El trayecto Madrid—Granada, y viceversa, se ha convertido en mi particular laboratorio de ideas. Fuera de cualquier distracción, bajo un silencio sepulcral y con el único atractivo de ver cómo el gris de la polución va transformándose en el verde de los campos de olivos, se adueña del viajero su alter ego narrador.

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Madrid

Cercanías sin destino

Una de las cosas que más asombran a un gañán recién llegado a la capital es la ingente y variada cantidad de sus comunicaciones. Acostumbrado a una única línea de tranvía en Granada, la cual conecta a Albolote con Armilla, la red de metros, metros ligeros y cercanías de Madrid requiere unas horas de estudio. Las grandes poblaciones están conectadas y recorrerlas es sólo cuestión de paciencia. Lo que nadie me había advertido es de las innumerables desventuras que acechan.

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Microrrelatos

San Valentín en la dehesa

Siempre había detestado San Valentín hasta que conocí a Amanda. Junto a varios centenares de ejemplares uniformes de nuestra especie, habitábamos hacinados en una granja enclavada en las profundidades de un bosque de encinas y alcornoques. Amanda era especial. Se contoneaba por la dehesa con movimientos refinados y demostraba una voracidad excepcional en otoño, durante la época de bellotas.

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Relatos·Vida Moderna

La amiga de mi madre

Aunque me pase media vida despotricando contra él, he de admitir que el capitalismo salvaje tiene sus ventajas. Sin ir más lejos, ha conseguido que yo, una persona carente de afecto, sin alma y fría, sea capaz de demostrar sus sentimientos mediante una tarjeta de crédito, un par de clicks y explotar al sufrido e incansable repartidor de Amazon. Nada más llegar el paquete, tu abuelo queda complacido con su paquete de viagra del Himalaya. Tu padre rebosa felicidad por su nueva motosierra, aunque no tengamos jardín. Tu primo de doce años, rebelde e indomable, te trata de divinidad por comprarle un videojuego que le permite ponerse en la piel de un narcotraficante en las favelas de Rio de Janeiro. Sin embargo, el capitalismo tiene esa capacidad de que lo que surge como una solución inmediata puede tornarse en un problema a la larga.

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Autobombo

Ópera prima

Tras meses de arduo trabajo y varias botellas de ron dominicano en el cuerpo, he terminado de revisar y releer mi primera novela. La he titulado Siete detrás de un bollo. Le he dado vueltas, he probado a aligerarla, cambiar el nombre a los protagonistas y hasta desordenar los capítulos, pero honestamente, es horrible. No hay por donde cogerla, es soporífera y ni siquiera atisbo de qué trata. He intentado hacer una hoguera con el manuscrito, pero ni para eso sirve. La he despedazado y se la he dado de comer a las ratas, pero amablemente me la han devuelto porque prefieren las obras de Jiménez Losantos. No tengo alternativa, tendré que probar con alguna editorial.

Reseñas

Dracula – Bram Stoker

He dedicado mi primera lectura del año al clásico de terror Dracula, firmado por el irlandés Bram Stoker allá por 1897. No tuve ninguna motivación especial para decantarme por éste más allá de calmar la voracidad. Cuando acabo una lectura, no suelo tardar más de dos segundos en elegir otra. Antes uno se acercaba a la biblioteca o a la librería con la emoción de la novia que va a probarse su vestido. Ahora el acto se resume en apretar a lo sumo dos botones de tu dispositivo. Nada más empezar a leer me digo a mí mismo “¡Joder!, tendría que haber leído aquella otra, la que llevo más de diez años posponiendo” o “¡Rediós! Si tenía apuntado la de aquel autor novel con el que me comprometí y que ahora me acosa por privado en Facebook”. A Drácula lo tenía en mi proyecto de compensar la aversión generacional a los clásicos y mitigar la necesidad de consumir material nuevo. Calculo que en tres vidas y media podré culminarlo.

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Relatos

La confirmación del Padre Colmillo

Siempre he coleccionado más dudas que certezas. A los catorce años fueron confirmadas mis primeras sospechas. Veinte años después no puedo decir que haya desvelado muchas más. Fue al cambiar de colegio. Acabado 2º de ESO, me correspondía pasar al instituto del barrio, pero mi madre temía que fuera captado por una pandilla, que sucumbiera al vicio o que cambiara los polinomios por las pellas.

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cuarentena·Vida Moderna

‘El Rey de las casas de apuestas’

Según mi horario laboral, a las seis de la tarde puedo dejar de contribuir al calentamiento de silla. La mayoría de mis compañeros no parecen inmutarse y optan por continuar ampliando las ganancias de la empresa, quizá con la esperanza de heredarla o postergando la hora de reencontrarse con unos hijos de los que no recuerdan su nombre. Por suerte, la vida me ha mantenido lejos de la ambición empresarial y familiar. De esta forma, a las seis salgo escopetado y rezo para que el tiempo se detenga o para que se dictamine la abolición del trabajo.

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Madrid·Microrrelatos

Reflejo de nieve

La nieve tiene el don de reflejar lo que somos. Al caer los copos, la muchedumbre, ávida de estímulos, corea la novedad y se echa a las calles con el propósito de consumir todo el líquido blanco antes de que otros lo agoten. Al poco tiempo, la nieve comienza a incomodar. Resbalones, coches atrapados, supermercados vacíos y la imposibilidad de pedir pizza a domicilio hacen que nuestras costumbres se tambaleen. Cuando la nieve se transforma en hielo, brota la frustración y la rabia, recordándonos que en algún momento sacrificamos la capacidad de adaptación a cambio de lavavajillas y secadora. Si de un juguete se tratara, bajaríamos al trastero y encerraríamos a la nieve para siempre. En su última fase, emerge el gusto por la autodestrucción y el bochorno, mientras participamos en sesudos debates en busca de culpables o sobre teorías que desafían la termodinámica.

Quizá los restos de nieve reflejen nuestro porvenir. En ellos sólo florece basura.

Reseñas

Diario de un emigrante — Miguel Delibes

Mi última lectura del año pasado fue Diario de un emigrante. La ligereza de su formato me invitó a escogerla, así como una amistad respetuosa por Miguel Delibes que de tanto en tanto conviene celebrar. En un contexto donde vuelven a resurgir las voces que señalan a la inmigración como mal de nuestra sociedad, obras como la que nos ocupa nos recuerdan que algún día también nosotros fuimos emigrantes, si es que acaso alguna vez lo dejamos de ser, y que no existe garantía de que algún día tengamos que hacer las maletas.

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Música

Agur, Boni. Agur, Barricada.

Ayer conocimos la triste noticia de la pérdida del Boni, el que fuera voz poderosa de Barricada, mi grupo. Suelo imponerme la costumbre de no admirar a nadie vivo por miedo a una futura decepción, pero cuando empecé a escuchar Barricada no seguía ninguna norma. Por fortuna, la humildad y la entrega con las que el Boni esculpió su carrera mantuvieron intacta mi admiración y son hoy de agradecimiento mis palabras.

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