Bocachancladas·Madrid

Opina que algo queda

Estaba escribiendo un análisis sesudo sobre las elecciones en Madrid. En él revelaba cuál era la fórmula del éxito de Díaz Ayuso y pormenorizaba las razones que habían dado al traste con las aspiraciones de la izquierda. Cuando estaba a punto de concluir, me di cuenta que llegaba varios días tarde y que era bastante posible que a nadie le importase lo que piense. Así que, he optado por no poner más leña en el fuego y lo he borrado.

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Autobombo

Finalista Certamen de Relato sobre Vida Universitaria

Esta mañana he recibido la notificación de que mi relato ‘La ecuación de la incertidumbre’ ha sido finalista en la XIV Edición del Certamen Internacional de Relato Breve sobre Vida Universitaria, organizado por la Biblioteca Universitaria de Córdoba. En la misma participaban un total de 111 relatos provenientes de multitud de países europeos y latinoamericanos. Junto a los ganadores y otros finalistas, el relato será publicado en una antología editada por la Universidad de Córdoba.

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Cuba·Reseñas

Cien botellas en una pared — Ena Lucía Portela

Los caminos de palabras me llevan y me traen de Cuba por caprichos de una brújula desbaratada. Estas dos últimas semanas mi trayecto del cercanías ha hecho parada en el emblemático barrio del Vedado y sobre la cómoda de la cama ha aparecido un trago de ron Havana al que invitaba la escritora habanera Lucía Portela con su Cien botellas en una pared. Una lectura que he descubierto por recomendación del acere Mario Ansiepe, quien me indicó acertadamente que hay literatura cubana más allá de Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante o Leonardo Padura.

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Madrid

Así da gusto la sierra

Madrid es un lugar propicio para que surjan todo tipo de planes. Los fines de semana que paso aquí mantengo mi agenda despejada a la espera de llenarla espontáneamente con unas cervezas para celebrar que Madrid es la nueva capital de la libertad, ir a echar la siesta en las butacas de una función alternativa, una barbacoa en casa de los del puesto de verduras o, incluso, una orgía con los vecinos de en frente. La cantidad de ofertas de ocio no asegura necesariamente que se acaben realizando. Todavía no tengo claro el motivo, pero existe una fuerza que invita a cancelar los planes a última hora con sus consabidas excusas. La formalidad debe ser un concepto que se evapora por efecto de la boina de polución o que sólo se estila en las gentes de provincias.

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Vida Moderna

Resistir a la novedad

No vale la pena perder el tiempo en disimular contradicciones. Algunos, con la candidez dialéctica de un niño de cinco años, prefieren disimularlas o negarlas. A mí, en cambio, me gusta compartirlas. Es lo bueno de no tener que preservar ningún tipo de reputación. Aunque invierta parte de mis esfuerzos en desenmascarar las tropelías de la vida moderna, he de reconocer que a veces me gusta enredarme en sus redes de banalidad y superficialidad hasta el punto de asfixiarme por gusto.

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Microrrelatos

El pasado siempre vuelve

El pasado siempre vuelve. Hoy, al volver a casa, me he encontrado a mi yo de dieciocho años tumbado en el sofá. Estaba famélico y apestaba a aguardiente. Tenía los pies descalzos y vestía con un saco de patatas remendado. Con lo que quedaba en la nevera, unos huevos caducados, una lata de callos en conserva y un plátano ennegrecido, le he preparado un revuelto de supervivencia.

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Reseñas

Frankenstein o el moderno Prometeo – Mary Shelley

Ser ignorante tiene sus ventajas. Además del sosiego que aporta, en ocasiones te brinda algunas sorpresas. Entre los diferentes tentáculos por los que se extiende mi propia ignorancia, el ámbito cinematográfico y la literatura son de los más alargados. Especialmente, cuando se trata de obras clásicas. En mi firme propósito de limar dichos tentáculos, y también dejar de perder el tiempo viendo vídeos de carreras de caracoles, me dispuse a leer Frankenstein o el moderno Prometeo, escrito a comienzos de Siglo XIX por Mary Shelley. El no disponer de referencias de sus diferentes adaptaciones al cine y la televisión me ha permitido maravillarme de una historia asombrosa.

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Vida Moderna

Modernidad rural

Durante estas vacaciones de Semana Santa pretendía irme a descansar a un lugar aislado. Mi intención era destinar el tiempo libre en paseos en la montaña, escribir en silencio, hacer desaparecer el estrés y rodearme de los ásperos, pero serviciales, habitantes de los pueblos. En una famosa plataforma de alojamientos encontré un cortijo enclavado en un pueblo de Las Alpujarras, a buen precio, sin televisión ni wifi. Lo que no podía sospechar es que ya no existe tal aislamiento.

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cuarentena·Microrrelatos

Control proverbial

El carné de identidad y el billete temblaban en mis manos. Una hilera de policías custodiaba el acceso a los andenes.

—¿Hacia dónde se dirige, caballero? —inquirió un agente con tono autoritario.

—Mmm… Eh… —comencé a titubear. ¿Cómo no haber pensado un discurso convincente? Entonces recordé una cita que había leído en el aseo de un tugurio de mala muerte—. “Nadie es dueño de su destino, sólo somos polvo en suspensión esperando echar a volar”.

—Adelante, ¡tenga buen viaje!

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Vida Moderna

Descarga de penas

Nada más verla, la excitación amenaza con desbordarme. Para nuestros encuentros, SuicideGirl94 se suele vestir con una camisa blanca ajustada y una falda vaquera que se pega a sus muslos generosos. Se va desabrochando los botones de forma juguetona, dejando entrever unos pechos que apenas puede contener el sujetador. Su piel pálida se alterna con todo tipo de tatuajes estrafalarios y un moño tintado de azul. Observo cómo se contonea tumbado sobre el sofá. Cuando mana la humedad, me bajo el pantalón del pijama de ositos. El creciente tintineo de monedas anuncia que SuicideGirl94 va a jugar con el vibrador que se menea en su vagina de forma mecánica.

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Bocachancladas·Vida Moderna

La visibilización mutua

Es 11 de marzo, tres días después del 8M. Las fachadas de los edificios públicos amanecieron con pancartas en apoyo a la lucha por la igualdad, los balcones adornados con globos morados y en las calles asomaba cartelería reivindicativa. Los programas de televisión y radio dedicaron horas a ensalzar el papel de la mujer y señalar las desigualdades sociales producidas por el sexo. A falta de manifestaciones multitudinarias, espontáneas concentraciones se sucedieron, mientras los lazos violetas poblaban los puestos del mercado, indumentarias y mascarillas. Se organizaron charlas, homenajes y mesas redondas cediendo el protagonismo a las mujeres.

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Cuba·Reseñas

Como polvo en el viento — Leonardo Padura

Una de las mejores formas de conocer el sentir de un pueblo es mediante su movimiento. Debido a su enclave estratégico y su pasado a ritmo de oscilaciones coloniales y gritos de independencia, la genética cubana no conoce la quietud ni el reposo. En una realidad cada vez más globalizada y esquiva a la estabilidad, la diáspora del pueblo cubano se ha acentuado fruto de la oposición del modelo político y económico al conglomerado capitalista. Desde un punto de vista humano, el escritor cubano Leonardo Padura retrata esta diáspora en Como polvo en el viento, una novela extensa y profunda, cargada de crudeza y emoción con posos de esperanza en un futuro mejor.

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Madrid·Vida Moderna

Odio las puertas cerradas

No soy de esas personas a las que les avergüence odiar o pida perdón por hacerlo. Me cuesta amar a las personas que tiran comida a la basura; no trago a los que se mueven con automóviles potentes para presumir de una supuesta superioridad; tampoco me despiertan simpatía los caseros que exprimen a sus inquilinos y ofrecen el mobiliario que heredaron de sus difuntas abuelas; y me produce asco el que ejerce su autoridad para reprimir sin justificación a un semejante. Dentro de mi lista de odio, con o sin ninguna justificación, también figuran objetos como el microondas, el paraguas o el pelador de patatas. Desde que vivo en Madrid, las puertas se han situado en el centro de mis iras.

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